Toros irán por el campeonato

Foto: Rafael S. González Martínez
 
Deportez Lunes, 20 Marzo, 2017 12:15 PM

La temporada anterior de la Liga Mexicana de Beisbol, la novena taurina ganó la Zona Norte, pero cayeron en la final ante los Pericos de Puebla. Esta campaña, van en búsqueda de ese campeonato. Abren hostilidades el 31 de marzo ante los Vaqueros de La Laguna en el Estadio Gasmart

Enviado Especial/Tucson, Arizona.- Por tercer año consecutivo, los Toros de Tijuana acuden al complejo deportivo Kino de Tucson, Arizona, para realizar sus prácticas primaverales.

Desde hace tres semanas, un grupo de 50 peloteros entrenan bajo las órdenes del manejador Pedro Meré y sus coaches, donde entregan su máximo esfuerzo y buscan convencer a la directiva para formar parte del roster titular, que se reduce a 30 a inicio de la campaña 2017 de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB).

Desde el 27 de febrero y hasta el 26 de marzo, los jugadores realizan sus rutinas de gimnasio, estiramiento físico y situaciones de jugadas, además de los partidos de exhibición ante sucursales de equipos ligamayoristas.

“Las prácticas primaverales son muy importantes para un equipo y a nosotros nos sirven para empezar mentalizados en nuestros objetivos. Ya empezamos a forjar una buena temporada y el campeonato”, comentó Meré.

El timonel veracruzano tomó las riendas de los Toros el 5 de julio de 2016, en sustitución del venezolano Luis Sojo, y entregó cuentas positivas con marca personal de 23-11 en 34 juegos dirigidos de temporada regular, además de 11-7 en los playoffs de ese año. Guió a la novena al título de la Zona Norte en 2016, pero cayeron en la Serie del Rey ante los Pericos de Puebla. En su haber ya tiene una corona, cuando se consagró con Rojos del Águila en 2014. Ahora su misión es repetir el éxito del año pasado y pelear por el cetro de la LMB.

Meré reconoce que se encuentra muy satisfecho por el trabajo que han estado llevando a cabo sus elementos. Y le gusta la combinación de jóvenes con elementos de experiencia, principalmente en el pitcheo.

Son 23 lanzadores los que buscan un lugar en la rotación y el bullpen: Alex Sanabia, Horacio Ramírez, Miguel Peña, Mike Serrano, Aaron Laffey, Jonathan Maciel y Carlos Hernández; Rafael Díaz, Alejandro Flores, Jordan Aboites, Matt Nevarez, Benino Pruneda y Jesús García;  Gerardo Sánchez, Edwin Quirarte, Joaquín Sandoval, Jason Urquídez, Sergio Alvarado y Derrick Miramontes; Daniel Gutiérrez, Elian Leyva y JoJo Reyes. Además, esperando qué suceda con Barry Enright, que realiza la pretemporada con los Padres de San Diego y Manny Barreda con los Bravos de Atlanta.

A la ofensiva, cuentan con Juan Apodaca, Gabriel Gutiérrez, Gilberto Galaviz, Juan Kirk, Fernando Díaz y Arturo Ibarra como receptores. Jorge Cantú, Roberto López, Isaac Rodríguez, Óscar Robles, José Guadalupe Chávez, Kyle Hankerd, Omar Quintanilla, Brandon Macías, Héctor Ponce y Giovanny Mier, son los jugadores de cuadro. Y en los jardines están Chris Valencia, Corey Brown, Dustin Martin, Edson García y Rubén Ibarra.
Los días pasan y, para el manejador, su cuerpo técnico y la directiva de Toros de Tijuana, se avecina un “problema agradable”, por la calidad de jugadores que tiene para echar mano y conformar el roster titular.

“Yo creo que muchos equipos quisieran este problema que nosotros tenemos. Ya hemos platicado entre el cuerpo técnico y la directiva sobre este tema y esperamos tomar las mejores decisiones en ese sentido. Va más o menos, no cien por ciento, siempre he dicho que en este campo de entrenamiento puede haber muchas sorpresas, pero ya más o menos tenemos una base, no me gusta decirla ahorita porque están compitiendo todavía”, expuso el manejador.

Una de las alineaciones que más ha utilizado en los partidos de pretemporada, es la conformada por José Guadalupe Chávez, Isaac Rodríguez, Dustin Martin, Kyle Hankerd, Corey Brown, Jorge Cantú, Juan Apodada, Óscar Robles y Roberto López.

Meré reconoció que quiere conseguir no solamente un campeonato con los Toros, sino crear un equipo sólido que se convierta en una dinastía, uno para el recuerdo, pero todo se construye desde la pretemporada.

“No dejar lo que hicimos el año pasado, hemos tratado de que siga la misma filosofía que hemos tenido, una de las importancias del año pasado que queremos que siga es la unidad del equipo, se vio realmente unido, un equipo que tenía identidad, que luchaba por la camisa, que sentía la relación con el público, que se identificaba jugar con Tijuana”, recalcó.

Y agregó estar muy contento con el esfuerzo y actitud mostrada por los peloteros que buscan ganarse un lugar en el roster que abrirá la temporada 2017 de la Liga, con el duelo ante Vaqueros de Unión Laguna en el Estadio Gasmart.

Foto: Cortesía/En la práctica de bateo

Jugadores se ponen a tono

Uno de los peloteros que llegó a Tijuana y rápidamente se ganó el respeto y admiración de sus compañeros y la afición, es el receptor Juan Apodaca.

El venezolano llegó para suplir a Miguel Olivo, y vaya que lo hizo olvidar rápidamente. Su bateo y su defensiva, así como el manejo de los lanzadores, lo convirtieron en un jugador premier. En 2016 bateó para .322 de promedio, con 14 cuadrangulares y 69 carreras empujadas.

“Fue una experiencia bastante bonita, la verdad que a Tijuana ya puedo llamarla mi segunda casa. Estoy muy contento y agradecido con todos esos fanáticos de que les haya gustado mi trabajo y poderlos ayudar para darles esa motivación y esa felicidad al llevarlos a la Serie del Rey el año pasado”, recordó.

Al igual que el año pasado, Apodaca reportó desde el primer día de pretemporada y solo piensa en alistar el camino para pelear por el campeonato y ganarlo.

“Este año vamos por más, vamos por el campeonato, es un compromiso bastante grande junto a mis compañeros y también junto a la fanaticada de Tijuana”.

Señaló que el plantel que se está conformando luce más fuerte que el de 2016: “Muchas caras nuevas, veo un gran equipo. El año pasado teníamos un equipo muy sólido y este año se ve mucho mejor, con mucho talento. La verdad que quedé impresionado con los movimientos que ha hecho la oficina, y la verdad estoy comprometido con la organización”.

Al finalizar la Serie del Rey ante Pericos de Puebla, Apodaca fue intervenido quirúrgicamente de su rodilla derecha.

“Ya en el invierno cuando se acabó la final tuve que hacerme una cirugía en el menisco interno de la rodilla derecha; me había salido un quiste en la parte de atrás de la rodilla y lo limpiaron, así que luego tuve bastante reposo y estuve en rehabilitación, pero ya estoy totalmente recuperado y listo para empezar con esta nueva aventura”, confió.

Otro jugador que entrena en Tucson como si fuera su primera invitación al equipo grande, es Óscar Robles. Desde hace unos meses, el tijuanense reconoció que la temporada 2017 será su última en la LMB. De hecho, la directiva burel ha programado para el 6 de agosto como el “Día de Óscar Robles”

Con buen ambiente en Tucson

 

Esta será su temporada catorce en el circuito invernal y tercera en Tijuana, además de tres años en Grandes Ligas.

“Hay que tratar de disfrutar esto hasta el final. Yo estoy muy contento y con la misma meta, sabemos que tenemos un gran equipo y podemos pelear al tú por tú con quien sea, y eso es lo importante”, comentó el ex jugador de Dodgers de Los Ángeles y Padres de San Diego.

El tijuanense sabe que el reto para esta campaña será mayor para ganarse un lugar como titular en el equipo, sin embargo, asegura que la competencia interna siempre beneficia al equipo y se cosechan buenos resultados.

“Se trata de tener una preparación buena para llegar a una temporada que esperamos sea exitosa en todos los aspectos. Quiero agradecer el apoyo que nos ha dado la afición estos últimos años, sabemos que estamos en deuda con ellos, así como con la directiva y con nosotros mismos”, remató.

En cuanto a los pitchers, uno de los brazos fuertes es Miguel Peña. El zurdo fue designado “Lanzador del Año” de la organización en 2016, luego de una gran temporada en la que tuvo marca de 9-3 en ganados y perdidos, con efectividad de 2.43 en 17 aperturas. Sin embargo, sabe que eso ya es parte del pasado y ahora hay que volver a trabajar para ganar un lugar.

“Nadie tiene su lugar asegurado, uno tiene que salir y a trabajar cada día porque esto es un trabajo y todos quieren darle de comer a su familia, pero desgraciadamente no todos pueden quedarse aquí”, comentó.

La temporada pasada con Toros fue su primera incursión en el Beisbol mexicano y cerró el año con Águilas de Mexicali, donde fue parte fundamental para que el equipo cachanilla se coronara en la Liga Mexicana del Pacífico.

“Gracias a Dios fue una campaña buena para mí y para nuestro equipo, creo que habla muy bien de lo que hicimos este año, no nada más en Águilas, sino que con Toros también, y ha sido una bendición para mí estar aquí”.

Agregó que “la clave ha sido la consistencia con mi trabajo y no relejarme, porque siempre hay alguien atrás de mí que está trabajando duro, y eso es muy importante para tener éxito”.

El tejano de 26 años de edad, se reportó desde el primer día con el conjunto tijuanense, con la mira puesta en el campeonato en 2017.

“Estoy muy contento por estar otra vez con Toros y con mis compañeros que ya extrañaba. Las expectativas para este año son más altas para nosotros, creo que todo debe seguir igual y trabajando duro se va a obtener lo que queremos, que es el campeonato”, puntualizó.


El fiasco de México en el Clásico; Puerto Rico, con paso de campeón

Aunque caló hondo la eliminación de la novena mexicana del Clásico Mundial, luego de ganar a Venezuela y forzar un empate con Italia y los sudamericanos, los pretextos y los alegatos del manejador Édgar González, y de su hermano Adrián, fueron “patadas de ahogado” ante el fracaso propiciado por sus propios errores.

Que si falló el comité organizador y/o Grandes Ligas en el sistema de competencia, por la interpretación de las reglas y nunca aclaró cómo se definía el equipo nacional, simplemente se dejó de hacer lo que debía: ganar los juegos. Y en los tres partidos pudieron lograrlo.

Ante Italia, no mantuvieron  la ventaja de cuatro carreras en la novena entrada, fallando el relevista Roberto Osuna, y la pifia de Luis Cruz, pero la timidez del timonel para sacar al ligamayorista y luego ir por Oliver Pérez, además de mandar al cuadro adentro, cuando el empate estaba en segunda, fueron decisiones erróneas.  Perdieron 10 por 9.

Frente a Puerto Rico, iban abajo 5-1 en la octava, cuando hubo una reacción mexicana de tres carreras, luego vino el error del receptor tijuanense Xorge Carrillo que prendió la mecha de los boricuas, ganando  9-4. Nada que hacer.

Fotos: Ramón T. Blanco Villalón/Los boricuas van por el título

Y ante Venezuela, ganaron 11 por 9, pero luego se vinieron las resoluciones confusas por Grandes Ligas, donde a primera instancia se anunció que México disputará el partido de desempate ante Italia, pero minutos después cambiaron de parecer y Venezuela apareció como el rival de la novena italiana.

Hubo reuniones con los comisarios del torneo, a quienes se les había solicitado la explicación de los criterios de desempate y nunca lo hicieron. Todos tuvieron diferentes interpretaciones a la reglas de innings parciales o completos. Lo cierto es que el desempate fue entre Italia y Venezuela, ganado por los segundos.

Los que siguió, fueron dimes y diretes, sobresaliendo la declaración del “Titán” González: “Nunca lo volveré a hacer. No vale la pena. Le diré a cualquiera que me pregunte que no juegue.

“Qué bueno haber salido de ese maldito torneo. Están tratando de ser la Copa del Mundo, pero ni siquiera son la Serie Mundial de las Ligas Pequeñas”, agregó el tijuanense que apenas conectó un hit en todo el torneo.

Por su parte, los puertorriqueños, que fueron los líderes del Grupo D que se jugó en Guadalajara, Jalisco, lucen como el equipo a vencer. En su choque ante el ganador del Grupo C, República Dominicana, el martes 14 en el Parque Petco, contaron con el gran aporte ofensivo y defensivo del receptor Yadier Molina, quien produjo dos carreras, además de un estupendo trabajo de los lanzadores Orlando Román, Héctor Santiago, Joe Jiménez, Joseph Colón y Edwin Díaz

El miércoles 16 se enfrentaron Estados Unidos y Venezuela, y el jueves 18, los norteamericanos jugaron ante los boricuas.

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