El artefacto fue entregado por conducto del Comandante de la Segunda Zona Naval al personal de la Agregaduría Naval de los Estados Unidos en México, para su posterior traslado y entrega a las autoridades estadounidenses.
A pesar de que el tráfico de fentanilo se ha convertido en el boom de las organizaciones criminales mexicanas, principalmente para el Cártel de Sinaloa, es este mismo grupo delictivo el que no ha abandonado la ruta marítima de la cocaína proveniente de Sudamérica y ha motivado la intervención de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar), que ha tenido que emplearse a fondo para frenar el ilícito trasiego por las costas del Océano Pacifico.