Por lo menos una investigación por enriquecimiento ilícito pesa sobre Jorge Salazar Miramontes, ex secretario del Ayuntamiento de Tijuana, despedido por la alcaldesa Montserrat Caballero por pérdida de confianza en agosto de 2022.
Una de las principales voceras de la llamada Cuarta Transformación en Baja California es -sin duda- la diputada federal Julieta Ramírez Padilla, joven ex secretaria particular de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, quien desde sus redes sociales ha buscado asumir un rol protagónico en las líneas discursivas de Morena no sólo en el Estado, sino a nivel nacional
El que sigue los pasos de Jaime Bonilla para convertirse en “potentado” de medios de comunicación, es el abogado fiscalista, asesor de Grupo Caliente -propiedad de Jorge Hank- y consultor del Ejército Mexicano, Adolfo Solís Farías, quien por estos días, salió de compras.
Ya no saben si fue desde el equipo interno de Dante Delgado Ranauro, el mandamás de Movimiento Ciudadano, o se trató de una fechoría local, pero lo que sí, es que a la cena que le organizó la ex alcaldesa de Tijuana y a la sazón aún morenista, Karla Ruiz Macfarland, el senador naranja sólo permaneció 45 minutos.
Hace unos días, Alfredo Vega, ex director de Comunicación Social del Ayuntamiento de Mexicali encabezado por Gustavo Sánchez Vásquez, fue nombrado presidente del Grupo Madrugadores, puesto honorario que le da espacio para charlas de café dentro de la política capitalina.
Dicen que, por el momento, Marina del Pilar Ávila Olmeda detuvo el nombramiento del hankista Miguel Ángel Badiola como director de Relaciones Públicas del Gobierno del Estado.
Elba Cornejo, directora de DIF Mexicali cuya carrera en la administración pública descansa principalmente bajo el cobijo del PAN-Gobierno en la Secretaría de Salud, sacó a relucir una vez más su clasismo en un nivel tan inconsciente como grave para la sociedad, sobre todo para las comunidades más vulnerables.
En Calle Ottawa esquina con Avenida de Las Américas, Fraccionamiento El Paraíso, está en franco deterioro una casa que perteneció a Benjamín Arellano Félix. En su momento, las crónicas de la nota roja relataban que aquello era una mansión que incluía zonas de esparcimiento como un boliche, además de lujos en su edificación y detalle interior.