Hay un grupo extraordinario de rescatistas como los abnegados Topos (Brigada de Rescate Topos Tlatelolco, A.C.) y otros más que penetran en los edificios con sus perros rescatistas a buscar símbolos de vida dentro de los escombros, los días subsecuentes no paran de aterrorizar, esperando temblores réplicas.
Después de un rato llegó un doctor a platicar los procedimientos necesarios, una incómoda colonoscopia, un encefalograma por el golpe en la frente que pudo haber causado derrame cerebral y algo más en el cerebro.
La cancha se llena de júbilo, los equipos combatientes muestran la pasión inusual que el deporte produce, un deporte simple, yo diría soso, pero despierta pasiones, genera negocios, crea entusiasmo, alegría.
“Solo hay dos maneras de vivir la vida. Una es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo fuera un milagro”. Actuar ante el asombro de la vida misma, es un milagro
¿Dónde está el ejemplo para la humanidad? ¿En el expansionismo de Rusia contra Ucrania? ¿En el expansionismo de Estados Unidos? ¿En dónde se cuida al hombre en su salud, en su niñez o en su vejez? ¿Qué nos garantiza un futuro digno de una humanidad justa, generosa, saludable y noble?
Suena cruel, pero esto ha impulsado los productos chinos, otrora considerados de mala calidad, a competir mundialmente con Tesla, australiana; con Volkswagen y Mercedes, alemanas; Renault, francesa; Fiat, italiana; Toyota, japonesa; General Motors, Ford y Chrysler, americanas”.
ante la fuerza terrible de los átomos, vemos que se han controlado y pactado acuerdos que evitan el uso de las armas nucleares, que hasta el día de hoy, solo se han utilizado contra humanos en Hiroshima y Nagasaki, sin que dejen de ser un factor los elementos de detección y de succión de los proyectiles y los drones como el “Iron Dome” de Israel.
Trump se ha propuesto hacer a América grande de nuevo, pero no en lo moral ni en lo social; probablemente en lo económico y en lo militar, al quererse apoderar de Groenlandia que tiene 55 mil habitantes, que es una isla enorme y vacía, donde puede haber metales necesarios para la tecnología moderna.
La reunión se hace en el restaurante “Broken Yolk”, que nos presta un espacio donde cómodamente caben 40 personas, en un cuadro donde se desayuna opíparamente, con algunas bromas y chascarrillos que aparecen de vez en cuando, sin dejar de lado la seriedad de escuchar al orador participante, quien recibe una serie de preguntas que enriquecen el diálogo.
La canción habla del mar Kineret, de la Galilea y del desierto floreciente, no habla de ejército, ni de muerte, ni de venganza, ni de sangre; habla de dignidad, de la alegría de vivir, del pueblo que reza en Jerusalén y canta en Tel Aviv y que está hermanado desde siempre y por siempre y que ha vivido una continua y constante guerra, la cual para asombro de propios y extraños, la ha ganado siempre desde el día de la independencia hasta ayer.