Convencidos de que el cine también disputa la manera en que un país se cuenta a sí mismo, el director Carlos Santos y Daniel Sosa, el protagonista, plantean en “Loco México Mágico” una sátira que reivindica con sensibilidad el orgullo mexicano y, a la vez, critica puntualmente la relación histórica con Estados Unidos.
Escrita hace siete años, la cinta del realizador de “Chilangolandia” y “Señora Influencer” sigue a un alcalde, interpretado por Silverio Palacios, quien reúne a los habitantes de Alvarado para rodar una película de ficción al estilo de Hollywood. En ella, una roca es la fuente de la felicidad de los mexicanos y, ante una crisis de depresión en el país vecino, los estadounidenses intentan robársela.
Durante el rodaje, realizado en Veracruz, el cineasta descubrió que la locación también guarda una historia de triunfo frente al país norteamericano, ocurrida en octubre de 1846, pero que poco se sabe de ella.
“Todas las naciones tienen una historia que se cuentan a sí mismas; por eso los japoneses son de una forma y los chinos de otra. Las narrativas que creamos como país nos acaban definiendo y nos impulsan a ser más trabajadores o más desmadrosos. El cine es una herramienta de persuasión. Estados Unidos siempre lo ha usado muy bien y ha hecho enemigos a los árabes o a quien le convenga para contar su historia como héroes, y así construyeron su sueño americano”, expresó Santos.
“Creo que hacen falta más historias que nos celebren. Hasta nuestro mismo cine a veces es como un término ahí que se dice pornomiseria: que todas las escenas de arte de todas las películas de arte son así, super dramáticas y sórdidas”, agregó.
En ese sentido, el cineasta planteó la agencia del arte como una forma de réplica, pues consideró que la relación económica binacional ha impedido que México responda ante declaraciones del presidente Donald Trump y denuncias por violaciones a los derechos humanos atribuidas al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), entre otras.
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“En los últimos 10 años, con Trump como presidente, ha habido una narrativa muy agresiva hacia los mexicanos. Empezó diciendo que éramos unos violadores y, en general, entre ICE y las deportaciones, la narrativa hacia los mexicanos ha sido muy fea. Y como dependemos del Tratado de Libre Comercio, no podemos responderle frontalmente, pero sí creo que es responsabilidad de los artistas responder y generar narrativas que nos sirvan a nosotros”, dijo el director.
“Entonces surgió: ‘Bueno, tú tienes la economía más grande del mundo, tienes al ejército más grande del mundo y, al final de cuentas, te estás empastillando todo el tiempo porque estás deprimido. Nosotros los mexicanos somos más felices y eso no te lo vas a poder llevar’”, sostuvo.
Por su parte, Daniel Sosa, quien debuta como protagonista cinematográfico y por primera vez participa en una comedia sin asumir directamente el peso humorístico, atribuyó la felicidad de los mexicanos a su resiliencia ante la adversidad social.
“El mexicano tiene la tragedia al día, pero la normalizas tanto que empiezas a burlarte de eso. La comedia en México nos enseña a tragar la verdad, nos guste o no. No hay nada más chistoso eso”, expresó.
El largometraje se estrenó el 13 de agosto en cines, en un contexto en el que la soberanía nacional frente a Estados Unidos forma parte de la discusión diaria.





