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lunes, julio 13, 2026
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¡Qué tiempos, Señor Don Simón!

El primer medio de comunicación masivo fue el “tam tam” de los tambores de las tribus, El Teponaztli, después la radio, invento de Guillermo Marconi. Imagínate, vivías en un rancho solitario, y de pronto aparece y llega la voz de alguien distante en un aparato que parece de brujería, aparecen cantantes, historias, noticias, que nos hace pensar que quizás hay enanitos escondidos adentro; series policiacas como el detective “Carlos Lacroix”.

Tiempo más tarde, aparece la televisión en 1926 cuando el inventor escocés, John Logie Baird, realizó la primera demostración pública de imágenes en movimiento, en esos mecanismos de forma redonda, que hizo que nos claváramos por horas ante ellos y que teníamos antenas que dirigíamos manualmente para ver imágenes que aparecían y desaparecían al capricho del viento.

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Para gloria nuestra el ingeniero mexicano, Guillermo González Camarena, inventó la televisión a colores que nos hizo fanáticos de la lucha y de personajes como Howdy Doody y programas como Paraíso Infantil, Los Picapiedra, el Chavo del 8, Siempre en Domingo, el Mundial del Futbol México 70 y las increíbles telenovelas. Nace la gigantesca empresa Televisa del legendario y poderoso Don Emilio Azcárraga y que llega a decidir la presidencia de la Republica al penetrar en una audiencia de millones de televidentes.

Nacen otras cadenas, se encuentra tecnología moderna que reduce los equipos y poco a poco se diluye la unicidad del poderío que hacía y deshacía personajes, como el comunicólogo Jacobo Zabludovsky al que le creíamos la formación y deformación de sus noticias. Luego nos encontramos envueltos en televisoras y noticieros llenos de “fake news” y de posicionamientos antagónicos donde las ideologías confunden al público hasta que nos hacen no entender claramente la realidad de lo que comunican, y surgen los IPads con sus redes sociales, con millones de informaciones por minuto y una guerra total por capturar la atención del público, pero también por dirigir a través del algoritmo los gustos y disgustos de los asistentes y controlar al votante, al consumidor y a quien es capturado por el marketing de las técnicas de los políticos y mercadólogos, hasta hacernos creer que la opinión dirigida es verdaderamente la nuestra y ahora con la inteligencia artificial podemos vender mundos imaginarios y crear hasta la música dominando criterios, estilos y mentes.

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Hemos pasado de aquellos tiempos Señor Don Simón a “you came a long way baby”, hasta un futuro super informado, pero ambiguo y confuso.

¿Qué sigue? La teletransmisión de sensaciones donde uno pueda vivir el evento a través de nuestros sentidos; imagínate poder sumergirte en el ambiente que deseas, ya sea pasera por países o conversar con personajes, será bueno, será malo como dicen los italianos “che sará, sara”, “Qué será, será”.

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José Galicot es empresario radicado en Tijuana, B.C.

Correo: [email protected]

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