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lunes, julio 13, 2026
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Criminología y derecho penal

Se formula un cuestionamiento que resulta sumamente importante y que exige una respuesta inmediata, pero al mismo tiempo reflexiva y por consecuencia bien fundamentada, y es la siguiente: ¿Y si el problema no fuera únicamente el delito, si no nuestra forma de entenderlo? Esta pregunta daría lugar con independencia de la respuesta a un nuevo cuestionamiento: ¿Y si lleváramos siglos castigando conductas sin comprender realmente sus causas? Estas preguntas surgen del contacto directo de la realidad académica y la jurídica en constante transformación por lo que nos lleva igualmente a la conclusión de que el derecho penal evoluciona, o se vuelve irrelevante. Durante mucho tiempo, el derecho penal ha descansado sobre una base aparentemente solida: El individuo actúa con libertad, esto es elige delinquir y, por consecuencia se hace merecedor a un castigo. Este modelo jurídico esta basado en el libre albedrío, hasta hoy a funcionado, pero igualmente ahora resulta insuficiente frente a los avances tecnológicos y científicos.

Hasta hace poco tiempo la criminología se basó en el concepto de que la conducta es un producto de una decisión racional, pero ahora nos muestra un campo más complejo: El comportamiento humano es producto de la relación de los factores biológicos sociales y psicológicos. En otras palabras, hoy no se puede sostener que todas las personas tienen la misma capacidad de decidir y controlar sus actos.

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La Psicología moderna ha permitido estudiar al cerebro en su funcionamiento y sabemos que la corteza prefrontal está ampliamente vinculada con el control de impulsos, la toma de decisiones y hasta la capacidad de anticipar las consecuencias y todas estas alteraciones pueden afectar significativamente la conducta. Pero hay que prestar mucha atención en que esto para nada significa que el delito quede justificado. La verdad es que implica una directriz más profunda y que es que no todos los individuos parten del mismo punto y si esta tesis fuera cierta, entonces el Derecho Penal no puede seguir juzgando a todos como iguales.

El Dr. Erick García López, plantea la necesidad de una ciencia penal basada en la comprensión integral del individuo. Su tesis no deja de reconocer la responsabilidad penal, pero si su aplicación uniforme y propone dejar a tras el modelo rígido, con base en el acto, hacia un modelo centrado en la persona. Desde este punto de vista, la culpabilidad deja de ser un juicio moral y se entiende ahora como una evaluación compleja que considera las capacidades verdaderas del individuo. No se trata de excusar si no de entender para mejor juzgar.

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Por otra parte, la criminología nos dice que nadie delinque en el vacío, y es cierto. Intervienen diversos factores como la desigualdad, la exclusión social, las oportunidades limitadas, la violencia estructural, que son factores que influyen profundamente en las conductas delictivas. Las conductas delictivas demuestran que el delito puede aprenderse, reproducirse y normalizarse dentro de ciertos entornos. Si los ciudadanos no pueden alcanzar por medios legítimos ciertos objetivos, el delito es una alternativa para lograrlos. En ciertos grupos sociales el delito se ve como algo normal, en una familia puede haber varios ladrones y todos compiten por ser el mejor y entonces percibimos la forma en que se debe de entender el Derecho Penal, por lo tanto, habrá diversas complicaciones sumamente importantes:

1.- Obligará a la sociedad a replantear la culpabilidad. Ahora no basta con que terminar quien cometió el delito; será necesario analizar en qué medida podía comprenderlo y controlarlo. Véase con atención el caso de los sujetos con TDA por hiperactividad que nunca fue atendido.

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2.- Debe exigirse una autentica individualización de la penal. Esto es, que dos personas pueden cometer el mismo delito, por ejemplo: robo u homicidio, pero tener historias diametralmente distintas. Si se aplica la misma sanción sin considerar estas diferencias no se aplica la justicia, si no una forma de simplificación.

3.- Se apertura una nueva política criminal preventiva. Esto es, que si conocemos los factores que predisponen al delito, podemos intervenir antes que estos se produzcan. La implementación de programas de educación emocional, atención temprana y salud mental dentro de otros reducirían significativamente el delito.

 

Benigno Licea González, expresidente del colegio de abogados Emilio Rabasa, a. c., y es actual presidente del colegio de medicina legal y ciencias forenses en el estado de B.C. Correo electrónico: [email protected]

 

ETIQUETAS: Opinionez, Seminario ZETA, Psicología, Criminología Salud Mental, Crimen, Dr. Erick García López.

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