Tijuana es una ciudad joven que crece a ojos vistas. Tiene líderes en empresas y en diferentes actividades comerciales, culturales y sociales, pero carece de un liderazgo unido para transformar a la ciudad y darle guías.
Hemos vivido el intento de presentarnos junto con la ciudad de San Diego como Capital Mundial del Diseño en 2024, proyecto que fue apoyado y firmado por la ex alcaldesa, Montserrat Caballero, y por destacados personajes, instituciones académicas, así como organizaciones civiles; sin embargo, fue una LDP (llamarada de petate). Aunque hay voluntad y sobra talento, en la parte organizacional no nos vimos bien.
Hubo varios esfuerzos interesantes: la Sinfónica Juvenil de Tijuana tocó espléndidamente el himno del evento que fue creado por un tijuanense; en el área ambiental, bajo la coordinación del ingeniero Hernando Durán, se vieron proyectos extraordinarios, presentados por jóvenes de instituciones educativas. Pero en general, el World Design Capital no logró ser un evento de la ciudad, ni se entendió como tal. Fue una oportunidad desaprovechada a pesar de que tenemos una buena docena de organizaciones civiles, instituciones académicas, hombres y mujeres con nobles objetivos; sin embargo, la consolidación del esfuerzo se pierde en la desorganización y la falta de coordinación.
San Diego, por su parte, sufrió varios descalabros directivos con la salida de su primer presidente y más tarde, de su directora. Al final, mostró su capacidad con eventos en el Parque Balboa que le permitieron cerrar con dignidad.
Estamos intentando sumar a la comunidad a través de una nueva iniciativa donde vamos a reimaginar y rediseñar la ciudad. Este es un esfuerzo bien cuidado por Tijuana Innovadora, el Consejo de Desarrollo de Tijuana (CDT), y por múltiples personajes cívicos. Se han realizado siete eventos colectivos donde la sociedad, con todos sus matices, ha plasmado su deseo de transformar la ciudad y verla mejor. Hay 2 mil 500 propuestas en temas que van desde lo ecológico a la seguridad, pasando por la limpieza y la falta de agua, sin dejar de lado la salud y espacios para el arte y deporte. Es sin duda un gran ejercicio de participación ciudadana. El reto es que estas intenciones, conocimientos y buenos propósitos se conviertan en una realidad, actuando juntos: el gobierno, la sociedad civil organizada y el pueblo en general.
El trabajo se ha hecho en serio y con profundidad. Mucha gente ha participado intensamente en la organización. No cabe duda que la población está inquieta, quiere respuestas y solución a tantas necesidades. Podemos responder al reto de la sociedad y de la confianza ofrecida, o llenarnos de informes y expedientes para ser guardados en archivos de “las buenas intenciones”.
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En contraste, hemos visto unirse al triunfante deporte local que sí está bien organizado, como los equipos de los Xolos, los Zonkeys, los Toros de Tijuana, con beisbolistas de gran calado, futbolistas como Mora que fue toda una revelación en el recién concluido Campeonato Mundial de Futbol 2026 y basquetbolistas jóvenes que triunfan, así como boxeadores y luchadores que han destacado como campeones del mundo. Hemos visto cómo se unen en una exposición que muestra el músculo colectivo para atraer turismo y además, apoyar a miles de jóvenes, niñas y niños en busca de caminos a través del deporte.
Los retos de la ciudad están ahí, las fallas las conocemos. ¿Podremos remontar la desidia, la falta de coordinación, los esfuerzos aislados, los pequeños egocentrismos para convertir a Tijuana en la ciudad que merecen nuestros hijos y nietos? Ojalá porque Tijuana lo merece.
José Galicot es empresario radicado en Tijuana, B.C.
Correo: [email protected]





