La otra amnistía de AMLO

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Sortilegioz Lunes, 26 Noviembre, 2018 12:00 PM

En la semana que concluye, Andrés Manuel López Obrador, el Presidente electo de México, concedió tres entrevistas a medios nacionales electrónicos. Exclusivamente a Televisa, Imagen Televisión y Radio Centro, respectivamente, al grupo de periodistas del programa “Tercer Grado”, encabezados por Leopoldo Gómez, Ciro Gómez Leyva y Carmen Aristegui.

Su objetivo, dijo, era promocionar e informar sobre la segunda consulta ciudadana que llevará a cabo los días 24 y 25 de noviembre, ahora pagada por los senadores de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), luego que la primera, que costó poco más de un millón y medio de pesos, fue saldada por los diputados federales de ese partido. López Obrador preguntará el deseo de los participantes de ejecutar o no, diez  proyectos en su gobierno que iniciará el próximo sábado 1 de diciembre de 2018.

Pero de hecho el tema de la consulta no fue, en ninguno de los tres programas a los que acudió el Presidente electo, el tema que más que captó la atención de los periodistas primero y de los ciudadanos después. En los tres casos aprovecharon para hacerle preguntas de otra índole, especialmente porque unos días atrás, a raíz que tachó de sensacionalista a la revista Proceso por una fotografía y una cabeza de portada que no fueron de su agrado, quien será el coordinador de comunicación del próximo Gobierno de la República, había dicho que AMLO no daría entrevistas a ningún medio por el momento. Total que sí las concedió –no a Proceso– y había que aprovecharlo.

Entre los muchos temas que abordó a preguntas expresas como la cancelación del aeropuerto y de reformas, la construcción del nuevo aeropuerto, las promesas realizadas y la Guardia Nacional, lo que más causó efervescencia fue la otra amnistía, que aun cuando no la mencionó así, otorgó el perdón a todos los corruptos.

Porque no se refería a aquella promesa de darles amnistía a quienes no tuvieron más oportunidad que trabajar con el narcotráfico en campos, zonas rurales y urbanas, sino al perdón que ha otorgado a los políticos y funcionarios corruptos que lo fueron hasta el 1 de diciembre.

De esta manera, hizo oficial que no perseguiría ni investigaría a los corruptos del pasado (incluido este sexenio de Enrique Peña Nieto, cargadísimo de corrupción), sino que se centraría en perseguir a quienes osaran caer en actos de corrupción a partir del 1 de diciembre de 2018, al inicio de su gobierno, pues, y en adelante.

Obvio esto no fue del agrado de muchos. Aunque seguramente gobernadores corruptos, funcionarios corruptos federales o estatales, incluso Peña Nieto o Francisco Vega de Lamadrid, el gobernador de Baja California, se habrían puesto muy contentos con el anuncio del perdón a los corruptos por parte de López Obrador, imagine Usted, una vida de impunidad por delante.

Ahí fue donde la cosa se puso fea en ciertos círculos de la ciudadanía mexicana, pues muchos de quienes acudieron a la elección del 1 de julio de 2018 y votaron contra el PAN o contra el PRI, lo hicieron por acabar con la corrupción que ha incrementado en los últimos años en el Gobierno Federal.

Además, gracias a periodistas y grupos de investigación de la sociedad civil, los mexicanos han sido informados de actos de corrupción tan burdos, tan terribles, tan dañinos y tan confirmados por la Auditoría Superior de la Federación, que involucran el desvío de miles de millones de pesos del presupuesto federal y el estatal en algunas entidades federativas, que lo mínimo que quieren es justicia, y si es posible que regresen lo hurtado, pues qué mejor.

Pero nada de eso será una realidad en la administración de AMLO. En sus entrevistas, declaró que los perdona, que -a pregunta expresa de Ciro Gómez Leyva- no le importa si con eso defrauda a una parte del electorado que buscaba justicia ante los actos de corrupción.

Anteriormente había dicho que investigar a los corruptos del actual y sexenios anteriores, aparte de llevarle mucho tiempo, no serían suficientes las prisiones del país para encarcelar a tanto corrupto.

Con sus preguntas y particular manera de conducir una entrevista, Carmen Aristegui logró que López Obrador declarara que sí estaría dispuesto, que sí haría una consulta ciudadana -otra- para que los mexicanos decidan si investiga y lleva a la justicia a los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto. A eso se comprometió públicamente, aunque en la entrevista con Gómez Leyva, otra fue la reacción.

En Imagen Televisión expuso que “es mejor para el país en una decisión de Estado, un punto final y decir ‘vamos a olvidar esa horrible historia…’. Ciro lo interrumpe y le dice que va a decepcionar a mucha gente que votó por él, a lo que López Obrador refiere: “No le hace, no me importa (…) Son mis convicciones y estoy seguro que ellos van a entender que lo más importante es que acabemos de verdad con la corrupción, que iniciemos con una etapa nueva; no es mi fuerte la venganza, y así como estoy en disposición y creo en el perdón, y pienso que es lo que más conviene al país y a México esta amnistía política, así pienso también que hacia adelante, cero impunidad, cero corrupción”.

Ahí está, López Obrador perdona de antemano a los corruptos que lo fueron hasta antes del 1 de diciembre, y les otorga la amnistía política, y reiteró, no le importa si algunos de quienes votaron por él, se sienten decepcionados con esta medida.

Ahora los mexicanos, aquellos que quieren justicia y ver a los corruptos en la cárcel, deberán emprender movimientos como ya lo hicieron en el pasado, para denunciar a los funcionarios, gobernadores y ex presidentes ladrones, y exigir a las autoridades procuradoras de justicia investigarlos. Una cosa es que el Presidente los perdone, pero otra que, habiendo denuncias, no los investigue, especialmente cuando aseguró que en su gobierno no habrá impunidad, lo cual significa procurar la justicia en los procesos que se inicien de forma debida y documentada en las procuradurías o la Fiscalía General de la República, o el Sistema Nacional Anticorrupción, que para eso fue creado.

Una cosa es el perdón de Andrés Manuel López Obrador, y otra las instituciones y su obligación de instaurar el Estado de Derecho. ¿No?

Por lo pronto, a exigirle al próximo Presidente de México, investigar a los corruptos, aunque eso debía suceder en justo derecho, no a petición popular.

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