El 2021 fue un año de terror para muchas familias de comunidades zacatecanas que se vieron obligadas a desplazarse, al mirar cómo se multiplicaban los números de personas desaparecidas y asesinadas. La mayoría de quienes están ausentes son hombres jóvenes; la sospecha de que son víctimas de trabajo forzado inhibe las denuncias. La violencia que comenzó a extender sus raíces en territorio zacatecano desde hace tiempo tomó nuevos aires.
Las gotas de sudor que descienden por sus mejillas se vuelven un adherente con el polvo que se suspende derivado de las excavaciones, y se impregna en el rostro de Adriana Mundaca Flores, madre de Adrián Misael Díaz Mundaca, joven menor de 20 años que al momento de su desaparición, cursaba la universidad.
El hermano de Ramsés Heriberto Zatarain ya fue suspendido de sus funciones en la Fiscalía mientras la búsqueda de los cuerpos siguen en el rancho de “El Chito” .
En el mapa nacional, entre los diez estados con más personas desaparecidas se encuentra Sonora. La entidad ocupa el sexto lugar con poco más de 4 mil personas de las que no se sabe dónde están.
Luego de tres años sin saber qué le pasó a su hijo y dónde está -vivo o muerto-, Eddy Carrillo, presidente del colectivo ‘Todos Somos Erick Carrillo’, realizó una marcha el miércoles 1 de junio
El nombramiento de Rafael Hernández Murrieta como nuevo titular de la Comisión Estatal de Búsqueda en Baja California el 20 de mayo, causó la inconformidad de una decena de pequeños colectivos de búsqueda
Desplazamiento, atraso escolar, depresión, insomnio y pesadillas, son sólo algunos de los efectos colaterales que viven los huérfanos de la violencia en México, víctimas secundarias, invisibles para la sociedad, resultantes de homicidios,