Juan Bautista de Anza soldado de Fronteras, Sonora (1736), en su segunda expedición para fundar el Presidio y Misión de San Francisco en la Alta California (apoyado por el Virrey Antonio María Bucarelli), no consiguió en Nueva España familias que lo siguieran para colonizar el lugar, distante miles de kilómetros de las grandes ciudades coloniales.
Habiendo sido dada a conocer en noviembre del 2019, en aquel entonces se anunció un plan de trabajo que se ha implementado sin descanso, guiándose por sus ejes rectores: valores, capacitación, responsabilidad social y profesionalización.
La complicidad, el apoyo mutuo, el respeto y la comunicación son algunos de los factores que forman parte de este tipo de relaciones. Y, a pesar de lo que muchos piensan, una relación madura no tiene por qué perder la magia. Lo primero que han de asumir es que las relaciones de pareja perfectas no existen ni en sueños.
El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Gobierno y Municipios del Estado de Baja California (Issstecali), es un claro ejemplo de cómo la mala administración y el saqueo constante e impune de gobernantes y funcionarios, puede hundir a una institución en una grave crisis económica y de servicios habiendo sido antes modelo en servicio y atención.
La semana pasada, a pesar de sus muchos compromisos pre electorales para con su partido político (viajes, sonrisas, porras para las corcholatas del Presidente, etc.), la gobernadora se dio tiempo para presentar una campaña “por los derechos de la niñez de Baja California”.
Cuando la Corona Española expulsó de todos sus territorios en el mundo a la comunidad de sacerdotes misioneros jesuitas, suprimió el Papa la Orden Religiosa de la Compañía de Jesús.
En general los medios de comunicación han perdido la ética periodística, que se sustenta en la objetividad, con reflexiones legítimas, con fundamento en escrúpulos de profesionales de la comunicación, con investigación de campo, que construye la credibilidad ante el público, la clase política de todos los colores, y la propia conciencia.
A finales del año pasado, el Inegi* nos confirmó lo que muchos ya percibíamos: la clase media en México está disminuyendo, se ha achicado en los últimos diez años. Y aún más negativo es que dicha contracción no presupone la migración hacia la clase alta, sino el declive de sus integrantes hacia la clase baja.