Le apuestan al tiempo, al olvido, a las cortinas de humo, a la propaganda oficial y a la falta de información de la mayoría, así también a los votos que reditúan todos los programas sociales.
Dicen los teóricos que el poder debe ejercerse con honestidad, responsabilidad, apegado a la ley, respetando los derechos de todos y siempre en beneficio de los gobernados, y, si además se le agrega generosidad y empatía pues mucho mejor.
El transporte público está por las mismas, autobuses de pasajeros, de traslado de personal, taxis de ruta y por aplicación, “calafias”, camiones de carga, motocicletas y más, se pelean el pasaje y al hacerlo “les vale sombrilla” el reglamento de tránsito, conducen sin precaución “como alma que lleva el diablo”, te echan la unidad encima y se paran donde les da su gana. Son causantes principales de accidentes.
A mí me tocaron las de la zona del Rio Tijuana; con puestos de comida, bebidas, juegos mecánicos y salones de baile. Asistían familias enteras a divertirse, con sombreros mexicanos, bigotes postizos, ruidosas trompetas; globos de colores, cascarones de huevo rellenos de confeti o harina, algodones de azúcar.
Según la ONU, en México más del 70 por ciento de la población de 6 años o mayor es usuaria de internet, la mayoría se conecta desde un celular. Los jóvenes mexicanos entre los 15 y los 24 años es el grupo más conectado del mundo. Estos grupos casi en su totalidad asisten a las escuelas del país.
En la 4T pregonan combatir a la corrupción y ahí están los casos de SEGALMEX con contratos inflados, proveedores inexistentes y desvíos que superan los 15 mil millones de pesos, o el “huachicol fiscal” cuyo monto es mayor a los ¡600 mil millones de pesos! Solo dos casos emblemáticos (de los muchos que hay) que siguen abiertos y evidencian la ineficacia de los mecanismos anticorrupción.
Gobernar no es tarea fácil, requiere entre otras cosas de competencias, habilidades y valores que le permitan al gobernante ejercer el poder en beneficio de los gobernados mediante una gestión transparente, efectiva y orientada al bienestar de la población.
El fin de semana pasado retrocedí hasta los años sesenta y principios de los setenta: una pipa llenó dos tambos con agua para mitigar un poco la escasez que se padece en Tijuana, un día sí y otros también desde hace algún tiempo.
Ahora, en 2026 BC de nuevo es nota periodística porque dos exgobernadores y una gobernadora del estado están denunciado uno, en prisión otro y una bajo sospecha e investigación de autoridades de USA, sin visa y metida en un lío por grabaciones de audio hechas públicas en las que ofrece (aunque lo niegue) información sensible.
Esa era la Tijuana donde hacíamos “mandados” a los vecinos yendo a las tiendas cercanas porque se podía, había sí “pachucos”, mariguanos, “píldoros”, vagos, en suma, pero que tenían sus “reglas”; la violencia y los crímenes, noticia en los periódicos que los voceadores gritaban por las calles.