Es uno de los refranes preferidos de mi nonagenaria y siempre sabia abuela, cuando se trata de indicar que alguien se muestra generoso, alegre y solidario con los de afuera, en tanto que con los de casa se comporta de manera distinta, sin importarle cómo se sienten: “Candil de la calle, oscuridad de la casa”.
En las primeras semanas de su administración la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, ha tratado de imprimir su sello personal al difundir las acciones que realiza. “Con el corazón por delante” parece ser la frase de su estrategia publicitaria, con la que intenta hacernos olvidar los pésimos resultados de los desgobiernos de “Kiko” Vega y Jaime Bonilla.
Sexenios, quinquenios, trienios y hasta bienios de gobiernos estatales y municipales van y vienen, todos afirmando que una de sus prioridades es reducir y abatir la violencia e inseguridad en Baja California y sus municipios, pero hasta el momento ninguno lo ha logrado.
Tan solo dos son los días que le restan a la “administración” del mini gobernador Jaime Bonilla Valdez, sin embargo, el desastre que deja tras su breve paso por el gobierno de Baja California es grande y perjudicará a la entidad y a sus habitantes por mucho más tiempo que su corto -pero caótico- mal gobierno.
En sexenios pasados, un día sí y otro también, en los noticieros de televisión, la radio y los periódicos impresos aparecían inveteradamente como nota principal la imagen, las palabras y los mensajes del Presidente de la República en turno; tanto que casi todos los diarios “cabeceaban” igual sus notas, en las que le “echaban porras” al Ejecutivo Federal. No fallaban; luego venia la otra información.
A quienes nacimos en Baja California o residen aquí desde hace mucho tiempo, nos duele -y harto- ver las condiciones desastrosas en las que han dejado esta entidad diversas administraciones estatales y municipales que han desfilado por el poder; destaca entre todas ellas la actual, por lo corto de su gestión, el rosario de pifias, errores y abusos acumulados.
Estos son los ingredientes para preparar un “sabroso” y problemático caldo o sopa (según se prefiera), con ingredientes de origen nacional y otros traídos del resto de nuestro continente -también de más allá- y que dan como resultado una posible crisis humanitaria cuya solución va para largo.
Uno.- Salta a la vista. En el Gobierno Federal y en algunos estatales encabezados por Morena, basta con que el Presidente López Obrador comente, reniegue, critique, sugiera o diga algo sobre algún asunto de su muy particular interés, para que más rápido que ya, se haga lo que él quiere. Lo obedecen sin chistar, a veces sin apegarse al marco legal.