Líderes y voceros dividen caravana

Fotos: Jorge Dueñes.-Irineo Mujica y David López de Pueblo Sin Fronteras
 
Edición Impresa Lunes, 3 Diciembre, 2018 01:00 PM

Un sector de la caravana migrante señaló

con nombre y cargo a quienes consideran

líderes y voceros al interior del contingente,

con quienes no están de acuerdo por

obligarlos a realizar actividades en las que se

han visto expuestas mujeres, madres y niños

pequeños. Acusan que esto ha dividido a la

caravana y ha contribuido a la incertidumbre.

Algunos han optado por regresar a sus países

o hacer las cosas por cuenta propia

Irineo Mujica, coordinador de Pueblo sin Fronteras.

David López, integrante de Pueblo sin Fronteras.

David Abud.

Milton Benítez, quien se dice activista y reportero del medio hondureño El Perro Amarillo.

Los cuatro son algunos de los personajes que un sector de la denominada caravana migrante ha reconocido plenamente como líderes y voceros al interior del contingente, a quienes señalan también de tomar decisiones sin el consentimiento de los migrantes.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora .- Policías Federales y migrantes durante la manifestación que terminó en intentos de cruce hacia EU.

Varios centroamericanos que actualmente residen en el refugio temporal de la Unidad Deportiva “Benito Juárez” en el Zona Norte de Tijuana, consultados de forma anónima por ZETA, compartieron que desde que la caravana cruzó a México, ellos se han encargado de realizar actividades en las que ya no están de acuerdo, principalmente porque en muchos de los casos “someten a las mujeres a manifestarse” o ir al frente con sus hijos en cada situación de riesgo o “confrontación”.

Así lo hizo saber María -su nombre real por razones de seguridad-, quien viene acompañada de dos niñas de 5 y 7 años y una hermana de 22 años; ella señaló que el domingo 25 de noviembre que estuvo en la marcha “que se había dicho sería pacífica”, cuando se rompió el cerco de policías federales, el propio Irineo Mujica comenzó a alentarlos a que se dirigieran hacia los accesos de El Chaparral y la Garita de San Ysidro, cosa que hicieron aquellos que al parecer “ya iban preparados”.

Lo que le llamó la atención a la señora y que a final de cuentas le causó entrar en dudas sobre la legitimidad de la supuesta ayuda que les brindan, es que se pudo percatar que durante la marcha varias personas entre el contingente llevaban ya sus cosas y sus pertenencias, porque les habían dicho que efectivamente iban a poder pasar sin problemas, pero nadie les dijo cómo, ni que serían recibidos “a bombazos y balazos en la misma frontera”.

Esta visión también la compartió Miguel -de quien también se omite su nombre real-, asegurando que el haber ido a la marcha pacífica solamente fue “una tomada de pelo y una pérdida de tiempo”, porque cuando todo se salió de control, pensó que eso en nada les iba a beneficiar, “de por sí ya nos venían criticando, ahora nos va a ir peor”, fue lo que pasó por su cabeza en esos instantes y regresó al albergue.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora .- Hondureño ondea la bandera de su país frente al muro fronterizo de Estados Unidos.

Miguel se dice “desilusionado” de las acciones que han estado tomando estos supuestos líderes y voceros, porque “están mal exponiéndonos, poniendo a las mujeres a marchar y a los niños, luego hoy (jueves 29) la huelga de hambre de puras mujeres, no sé por qué hacen eso”.

Virginia -se omite su nombre real por seguridad-, una guatemalteca de 30 años, secunda la opinión de Miguel porque no estuvo de acuerdo en que quisieran llevar a cabo una huelga de hambre con mujeres y niños pequeños, sobre todo bajo la lluvia y las inclemencias del clima que se presentaron ese día.

“Se aprovechan de la gente, aquí venimos gente muy humilde que quiere salir adelante y es fácil que caigan en sus intenciones, pero uno debe pensar primero por sus hijos, hacer las cosas de otra manera”, opinó.

Aunque en reiteradas ocasiones se ha mencionado que la caravana no tiene líderes, sino voceros, este grupo de migrantes sabe muy bien que son, los al inicio mencionados, quienes “ponen en la mesa lo que se tienen que hacer”, como lo hizo saber Saúl –también se omite su verdadero nombre-.

Este migrante hondureño resaltó que “a eso dedican y están en cada caravana”, pero “no siempre haciendo las cosas bien”, sin embargo, también fue enfático en decir que no es la gran mayoría la que sigue o le cree a estos personajes, como se pudo apreciar el domingo 25 de noviembre durante la marcha pacífica que terminó en intentos de cruce, ya que solamente participaron alrededor de 500 personas de las más de 5 mil 500 que había en esos momentos.

Foto: Jorge Dueñes.- Migrantes centroamericanos intentar burlar el cerco fronterizo.

“La gran mayoría no les sigue el rollo, sabemos quiénes son, pero por unos nos pasan a joder a todos, por eso aclararlo”, aclaró.

 

CONTRA LA ESPADA Y LA PARED

La desinformación generalizada, el pensar que todo sería más fácil, las malas decisiones de algunos de sus líderes o voceros y la desorientación por parte de las autoridades, han provocado un estado de ánimo muy particular entre estos migrantes que los ha puesto entre la espada y la pared, entre decidir si quedarse y seguir insistiendo,  o mejor regresar a casa, donde les espera el peligro, la violencia y la pobreza.

Lo sucedido el domingo 25 de noviembre, después que la marcha pacífica se convirtiera en una desafortunada turba por tratar de ingresar hacia Estados Unidos, además de los posteriores repliegues y ataques con bombas de gas y balas de goma que utilizó la fuerza armada del país vecino, apaciguaron las esperanzas de varias de las personas que les tocó estar en medio de la refriega.

De igual manera, cimbró a muchos de los que esperaron en sus espacios al interior del refugio de la Unidad Deportiva “Benito Juárez” en la Zona Norte, quienes más allá de ver lo que pasaba, imaginaron un escenario bélico con el tronar de las bombas, las balas y los helicópteros rondando la canalización del Río Tijuana, donde se presentaron los hechos.

Al día siguiente de lo sucedido, varios migrantes desistieron de su ilusión de cruzar hacia Estados Unidos por razones que achacaron al temor y las represalias, y optaron por solicitar el retorno asistido a sus países de origen.

Hasta el jueves 29 de noviembre, el Instituto Nacional de Migración (INM) informó que iban 600 retornos asistidos, 400 de éstos voluntarios, y 200 presentados por la Policía Municipal luego de haber cometido faltas administrativas o delitos.

Foto: Alejandro Gutiérrez Mora.- Patrulla Fronteriza de EU deteniendo a varios migrantes después de que cruzaron el muro.

Para algunos activistas esta situación ha sido un tanto cuestionable, pues aseguran que si bien no se ha obligado a los migrantes a tomar este tipo de decisiones, tampoco se les ha estado informando y orientando sobre su situación legal y su estatus migratorio en el país, para que se puedan quedar en México como segunda opción.

Temen que a raíz de esta desinformación, en próximos días sean muchas más las personas interesadas en regresar a casa, donde correrían riesgo, sobre todo porque, además de que el Presidente norteamericano Donald Trump parece no ceder ante las peticiones, pareciera que “en Tijuana les están haciendo la vida difícil” al no brindarles otras opciones.

 

“NO ERA LO QUE PENSÁBAMOS”

Alexis Romero, originario de Tegucigalpa, Honduras, se unió a la caravana migrante desde que supo que se haría esto, porque entre vecinos y amigos se comenzó a esparcir la idea de que llegando juntos hasta la frontera, les sería más fácil obtener el asilo.

La razón que le dijeron fue que por la situación de violencia y pobreza que están viviendo actualmente en su país, el gobierno estadounidense les permitiría el paso para presentar sus casos ante las autoridades migratorias.

Aunque Alexis sabe que desde que Trump entró a la Presidencia de Estados Unidos todo se ha vuelto más “caótico” para los migrantes, nunca se imaginó que realmente los recibiera con bombas de gas y balas de goma una vez que estuvieran cerca de los cruces, como sucedió aquel domingo en las inmediaciones de las garitas El Chaparral y de San Ysidro.

“No era lo que pensábamos”, dijo con semblante cabizbajo, y reconoció que en estos últimos días le han entrado ganas de renunciar a todo, pues viene solo en todo este camino, dejó dos hermanas y a su madre, y le ha sido “muy difícil” mantener “la fuerza” para aguantar “las humillaciones, las malas condiciones en que estamos y ahora hasta las agresiones de la gente de Trump”.

También originaria de Honduras, la señora Josefina viaja con dos niñas menores y un hijo adolescente, su situación también se ha llenado de incertidumbre y no sabe a bien qué es lo que vaya a pasar ahora.

El día de la manifestación, ella salió con sus tres hijos porque la idea era marchar pacíficamente y durante un momento, pero no le gustó “lo que empezaron a hacer otras personas”, debido a que “se salió todo de control por malas decisiones” de quienes considera los “voceros” que iban al frente del contingente.

Tal situación le hace “dudar” incluso de los que estaban dirigiendo la caravana porque no sabe qué intenciones personales tengan y, lo único que generan, es poner en riesgo a todos.

Agregó que desde hace unos días no le han estado gustando las formas en que se dirigen a ellos y lo que han estado planeando, por ello, ya no asiste a las audiencias que suelen hacer ciertas noches al interior del albergue.

 

DENUNCIAS, DESAPARICIONES Y DETENCIONES ARBITRARIAS

A esta situación se suma otro problema que incluso algunos voceros de la caravana, ya denunciaron en rueda de prensa: las “desapariciones” de sus compañeros y variadas detenciones arbitrarias en su contra que, acusan, han realizado los policías que se encuentran resguardando el refugio.

El hecho que los estén deteniendo sin motivo aparente para presentarlos ante las autoridades del INM para su inmediata deportación, ha provocado irritación, malestar y miedo, el cual se traduce principalmente a las familias, quienes han optado por no salir del refugio y terminen siendo separados.

Es el caso de Derian, originario de Honduras, a quien le tocó vivir la experiencia de salir del albergue por un café cuando ya estaba oscureciendo en la ciudad. Lo detuvieron unos policías municipales por andar “buscando droga”, pero gracias a la insistencia y a que pudo comprobar que iba con sus esposa y tres hijas, lo soltaron.

Desde entonces no sale, no se separa de las niñas y pide favores a los demás para que le lleven encargos de comida, agua u otra cosa desde afuera.

Esto se adiciona a las pésimas condiciones en que se encuentra el refugio, totalmente rebasado en condiciones e insumos, así como en niveles de higiene; en un principio se anunció que sería para 380 personas, después para 2 mil y, más tarde, para 3 mil.

Foto: Jorge Dueñes.- Madres, niñas y niños bajo la lluvia durante lo que pretendía ser una huelga de hambre para pedir el asilo.

Más de 6 mil 064 migrantes pernoctan diariamente, en condiciones insalubres que se reflejan en el constante carraspeo de muchos de los habitantes, derivado de las fuertes gripes que se han estado contagiando entre todos.

Guillermo Trejo Dozal, secretario de Salud en Baja California, señaló que el hacinamiento en el albergue es precisamente lo que más les preocupa, por lo cual se pretende mejorar las condiciones del lugar para que no se incremente el número de enfermos ahora que vienen las lluvias y fríos.

El funcionario confirmó que en Tijuana se han otorgado 2 mil 267 consultas por enfermedades de vías respiratorias altas, hay 101 casos de pediculosis, cuatro de varicela, cuatro positivos con VIH y 34 mujeres embarazadas. La inversión ha sido de un millón de pesos por cada 2 mil migrantes.

 

NUEVO ALBERGUE EN EL BARRETAL

El gobernador Francisco Vega de Lamadrid aceptó que el albergue está totalmente rebasado, sin embargo, achaca que se debe a que la federación no le ha entrado todavía con los recursos que se solicitaron y en el espacio se está trabajando con personal del Ayuntamiento de Tijuana y del Estado.

En un recorrido efectuado por ZETA el jueves 29 de noviembre, luego de la lluvia que cayó en la ciudad, se pudo percatar que el área de la cancha terminó entre charcos de agua y un lodazal, por lo que varias familias decidieron salir de ahí y comenzar a instalarse en las calles aledañas al albergue.

El funcionario estatal continuó con su discurso de que la migración es un tema que atañe al Gobierno de la República y, por tanto, ellos se tienen que hacer cargo en cuanto a lo que le corresponde; para ello emprendieron la búsqueda de un nuevo espacio que funge como segundo albergue.

Fotos: Alejandro Gutiérrez Mora.- Condiciones insalubres en el albergue de la Zona Norte luego de la lluvia del pasado jueves.

El Barretal es el espacio que se ha pensado como la opción, ubicado en el Ejido Mariano Matamoros, en la Zona Este de la ciudad, adonde se mandaría el contingente que rebasa las proporciones de la Unidad Deportiva “Benito Juárez”.

Sin embargo, las propias autoridades se han encontrado con un nuevo reto: el rechazo de los migrantes que no quieren separarse del grupo, que quieren seguir cerca de las garitas porque ya solicitaron su asilo y tienen que estar pendientes de su turno, sobre todo por lo alejado del lugar, donde temen que las autoridades  les abandonen todavía más.

Marrin Adonai Ulloa, originario de Honduras, llevaba cuatro días de haber llegado al albergue cuando se le cuestionó si aceptaría ser reubicado a otro albergue. Su respuesta fue que eso le complicaría todo, ya que lo que ellos quieren el asilo y estar junto con el grupo; viene acompañado por su esposa y su primo.

En cambio, las personas adultas no han mostrado tanta reticencia, como la señora Iris Margoth Oliva, de Honduras, que viaja solamente con su hijo y está dispuesta a irse a otro albergue sin importar lo lejos que pueda estar, ya que desea salir del actual albergue de condiciones insalubres.

 

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