Un mes antes de su toma de posesión, el 26 de septiembre de 2019, durante una incineración de droga en el Campo de Entrenamiento Aguaje de la Tuna, Jaime Bonilla Valdez declaró: “La responsabilidad de la seguridad en el Estado es del gobernador”.
La candidata de Morena al Gobierno del Estado de Baja California, ha optado por el silencio. No acude a debates, no atiende las invitaciones de grupos de la sociedad civil para presentarse, y no concede entrevistas a medios que le parecen, por lo menos a su equipo, que harán preguntas incómodas.
Dicen que desde el primer día de campaña, la candidata de la coalición “Va x Baja California”, Guadalupe Jones Garay, pidió al dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, remover a Carlos Jiménez como presidente del Comité Directivo Estatal del partido tricolor, pues era evidente que todo su trabajo ha sido para favorecer al empresario casinero y ex reo de El Hongo, Jorge Hank Rhon.
El que anda pero si bien influenciado, es el cada vez menos protagónico secretario de Seguridad Pública de Tijuana, Pedro Cruz. En dos temas no hay veda electoral, uno de estos la salud, el otro es la seguridad. Pero en Tijuana, calladito en la veda, el secretario técnico, José Antonio Campa Arredondo, está haciendo de las suyas.
En la misa dominical, al momento del sermón, muy enojado y apoyándose en el púlpito, el cura del pueblo dice con tono muy grave: “El sermón de hoy lo voy a dedicar a ustedes, ladrones, porque ayer sábado me robaron la bicicleta. Cosas tan graves como estas no pueden suceder en este pueblo, y menos en esta comunidad, en la que todos nos conocemos desde pequeños y donde Dios nuestro Señor ha sembrado su semilla de dicha, armonía, paz y felicidad”.
A reserva de preguntar a los más longevos analistas políticos del Estado, nunca en la historia de Baja California se ha dado una elección con mayor incertidumbre y confusión, como la que se lleva a cabo actualmente.
Mi profesora Raquel era muy rigurosa. Soltera y cuarentona. Dueña con su hermana del Colegio “Progreso”. No por eso caía en la burguesía, pero era demasiado culta e inteligente. Lucía robusta. A pesar de eso le gustaba vestir falda ajustada y hasta abajo de la rodilla. Casi siempre negra. Pero debía encantarle lo floreado porque sus blusas o suéteres lo tenían estampado o bordado.