Todo parece haber ocurrido de repente. Para Colm, Pádriac de pronto es un hombre rutinario, le resulta aburrido. Sorprendido por la reacción, insiste, busca a Colm, quien llega al punto de decir que si sigue detrás de él, se cortará un dedo.
En una posada en un restaurante, entra un mesero con una charola en la que hay seis copas de champán llenas y otras seis vacías. Un invitado pregunta: — ¿Para quién son estas copas vacías? “¡Para los que no quieran tomar nada!”.
Tres borrachos salen de un bar. El primero llama un taxi y, después de unos minutos, llega. Al ver que están muy tomados, el taxista enciende y apaga su auto, para después exclamar “¡Ya llegamos!”.
Este centro de entretenimiento es habitado por los personajes con lo que generaciones conocieron los números, las letras, los colores y todo en dos idiomas: español e inglés.