“A la Cristiada se la puede leer como la Iliada. Epopeya que pertenece al patrimonio de la humanida”.
Jean Meyer, La Cristiada 14a. Edición.
Más comen 365 días que mil docenas de bueyes.- ¿Hubo o no Cristiada o persecución religiosa en el Norte y Noroeste de México? Hasta la pregunta es necia. Quienes gobernaron México entre 1917 y 1937, fueron sobre todo los sonorenses. Incluyendo los territorios de la Baja California, sur y norte.
Y hubo dos cristiadas: la primera, de 1926-1929; la segunda, de 1932-1937.
Doctorado en historia por el Colegio de México (Colmex), Pedro Espinoza Meléndez, tijuanense, en su tesis de casi 500 páginas, aborda el tema de la persecución religiosa en Baja California en el capítulo 10.
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En la web del Colmex, Centro de Estudios Históricos, encuentra esta admirable tesis doctoral, base de los libros Las Californias. Solo que la tesis tiene este justificado nombre: Historias de una tierra de misión en el Noroeste Mexicano. La Diócesis de las Californias y el Vicariato Apostólico de la Baja California, 1840-1939.
Si somos puntuales, no son tres años, son cuatro: 1926,1927,1928 y 1929.
En Baja California, prácticamente la Revolución se juntó con la sangrienta Guerra Cristera. Es el caso en Guadalajara del mártir San David Galván (1916), y el de Chihuahua, el mártir San Pedro de Jesús Maldonado (1937).
Jean Meyer sostiene que la Cristiada, fue un movimiento popular, campesino, rural prácticamente, iniciando en Durango con el primer Ejército Libertador Cristero. En el Noroeste, los mismos informes oficiales, como en le caso del Territorio Norte de Baja California, consignan el cierre de templos y la expulsión de sacerdotes, pastores y ministros de cultos, no sólo católicos como en el caso de La Paz, Tijuana y Mexicali.
Don Pablo Cuén, en su obra Datos Históricos de San Luis Río Colorado (1970), refiere que en 1925 los católicos se unieron para edificar el primer templo, que, ante la amenaza de pasar a ser casa Del Pueblo, se suspendió su construcción.
La comunidad mexicalense un 18 de julio de 1918, inauguró su primer templo en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Hasta que Abelardo Rodríguez y los “revolucionarios” lo convirtieron en caballeriza en 1925, tras expulsar a los misioneros italianos Juan Rossi y César Castaldi del Seminario de misiones extranjeras de Roma.

En la persecución, una gran ventaja para la evangelización fue la fronteriza vecindad con Caléxico, Yuma, y San Diego. Los templos fundados por misioneros en el siglo XX en las fronteras de Tijuana y Mexicali, fueron devueltos a la Iglesia hasta 1937, con el general Sánchez Taboada y el presidente Lázaro Cárdenas.
Habrá que leer e investigar más, para aprender de ambas cristiadas. Es admirable cómo Sonora y la Península bajacaliforniana, bajo la responsabilidad del Obispado de Guadalajara, en este caso de don Francisco Orozco y Jiménez, no dejó nunca de enviar sacerdotes, incluso para suplir en Mexicali, La Paz, Ensenada y Tijuana, a los sacerdotes expulsados y perseguidos, como fue el caso del primer obispo del Vicariato Apostólico, Mons. Moreno.
Una de las glorias de Baja California, es el padre Alfonso Che Fimbres, mexicalense bautizado en 1926, en Calexico, por el segundo párroco de Mexicali, el jalisciense de Yahualica: Gabino García Gómez, que falleció en el contexto de la persecución, pero a causa de una tuberculosis pulmonar a sus 36 de edad.
Si La Cristiada incluyó el movimiento armado, habrá que profundizar en el hecho de que los cristeros de Chula Vista, California, a caballo y armados se dirigían a liberar el templo del Sagrado Corazón de Mexicali, tomado por los revolucionarios; sólo que el Departamento de Estado de USA, los desarmó en el poblado de Dulzura, cercano a Tecate, CA, pero como en Los Altos de Jalisco, o en el Bajío cristero, venían a enfrentarse con las armas en el marco de la Cristiada en el Noroeste mexicano. ¿Hubo o no Cristiada en el Noroeste?
Hubo un Pedro bueno, pero hasta ése negó a Cristo.
Si de Dios hablan, de mí qué no dirán.
Germán Orozco reside en Mexicali, B.C.





