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lunes, julio 27, 2026
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Tras casi seis años, condenan a sacerdote por violación impropia agravada

Tras casi seis años de ocurrida la violación a una monja en la iglesia Nuestra Señora de los Dolores, ubicada en la colonia Emiliano Zapata, en Tijuana, y cinco de interpuesta la denuncia penal, el sacerdote Noel Sebastián D’Mello, señalado como responsable, fue declarado culpable del delito de violación impropia agravada.

Aunque la acusación de la Fiscalía General de Baja California (FGE) versó sobre dos delitos: violación en grado de tentativa y violación impropia, solo este último se acreditó.

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El Juez Ángel Manuel Guillén, explicó que la violación impropia exige la introducción de dedos en la cavidad íntima y tocamientos sexuales sin consentimiento. En este caso, la conducta se demostró con el testimonio de la religiosa afectada, la declaración de una testigo que observó marcas en sus pechos (provocados por los tocamientos del sacerdote) y un dictamen psicológico que confirmó el daño emocional.

Asimismo, el juez determinó una doble condición de vulnerabilidad en la víctima por ser mujer y religiosa. Además, ponderó la posición jerárquica y el rol de guía espiritual del presbítero, factores que coaccionaron e infundieron temor en la afectada al momento del ataque. No obstante, el sacerdote fue absuelto por el delito de violación en grado de tentativa.

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Las omisiones

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La decisión del juez de descartar la tentativa de violación se debió a que, según el testimonio, no hubo penetración al no tener el clérigo una erección. Aunque el Ministerio Público argumentó que esto se debió a que el imputado padece diabetes, en la carpeta no se advirtió que exista un expediente clínico que lo acreditara ni se estableció la “causa ajena” a la voluntad del agresor.

Además, el juez señaló que el hecho (que incluía sexo oral) pudo haberse investigado como abuso sexual. Esto, según información obtenida por ZETA, la Fiscalía pretendía hacerlo en el inicio del proceso, pero el juez que llevó la primera etapa del caso lo reclasificó a tentativa de violación al considerar que no fue abuso sexual. Ante esto, juristas consultados por este medio advierten que el juez actual también fue omiso, ya que tenía la facultad de reclasificar el delito al percatarse de las deficiencias y no lo hizo.

 

La violación

El 9 de noviembre de 2020 la religiosa víctima acudió a una cita de confesión programada con el sacerdote D’Mello. Encontrándose a solas, el presbítero la sujetó con fuerza y, valiéndose del estado de shock de la víctima, la condujo a la planta alta, donde le retiró parte de la indumentaria e introdujo un dedo en sus partes íntimas sin su consentimiento. Posteriormente, intentó penetrarla sin lograrlo.

La agresión continuó en la sala con tocamientos e intentos de coacción para realizar sexo oral. Antes de que la víctima se retirara, D’Mello justificó sus actos como una “necesidad humana”, intentó persuadirla de guardar silencio y le otorgó la absolución eclesiástica.

Días después, la afectada reportó lo sucedido a sus superioras, formalizando la denuncia eclesiástica. Ante la falta de avances en el ámbito religioso, interpuso la denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado en junio de 2021.

La Iglesia Católica de Tijuana impuso inicialmente una suspensión de cinco años al imputado; sin embargo, antes de concluir el proceso penal o recibir un fallo canónico definitivo, el sacerdote fue reinstalado en sus funciones como vicario en el Templo de San Ignacio de Loyola, en Otay.

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Ana Karen Ortiz
Ana Karen Ortiz
Licenciada en Comunicación por la UABC con diplomado en Periodismo de Investigación por Voces Emergentes. Me interesan los temas de protesta social. Reportera desde 2021 en Tijuana, Baja California.

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