Nuestros padres, acostumbrados a los terremotos, han sobrevivido al del 28 de julio de 1957, de 7.7 Richter. Un hermano de la colonia Roma tenía 7 meses de edad, y mientras el Angel de la Independencia caía para despedazarse en Insurgentes, los papás hacían casita con sus brazos para proteger al bebé.
El sismo de 7.7 grados registrado el 19 de septiembre y su réplica de 6.9 grados el 21 de septiembre, con epicentro en Coalcomán, Michoacán, dejaron cinco personas muertas en Colima y la Ciudad de México, entre ellas un bebé de cinco meses.
El nuevo movimiento tuvo epicentro en Coalcomán, Michoacán; es, hasta el momento, la réplica más fuerte después del sismo de 7.7 el pasado 19 de septiembre.