El jefe de un cártel descubre que su contador le robó 10 millones de dólares de la caja fuerte. El contable era sordomudo, por eso fue admitido en el trabajo, pues como no podía oír ni hablar, no podría actuar como testigo.
Es sumamente difícil mantener la atención del público, cuando el final de la historia se sabe de antemano. Este, por supuesto, es el caso, y el resultado es simplemente fenomenal.
No hay duda de la extraordinaria capacidad de Olivia Colman para construir un personaje creíble y llevar sobre sus hombros una película. La actriz acaba de hacer precisamente esto de nuevo en una película dirigía por Maggie Gyllenhaal, basada en la novela de Elena Ferrante, sobre una mujer que de pronto se obsesiona con una joven madre y su pequeña hija.
Adam McKay es un realizador que no agrada a todos los gustos, esto quedó muy claro con “The Big Short”. Su sátira es un tanto evidente y podría discutirse que debido a eso, tiende a perder el ingenio