El callejón de las almas perdidas

Foto: Internet
Cinemazcopio lunes, 21 febrero, 2022 12:00 PM

Guillermo del Toro creció rodeado de máscaras. Y desde ahí, desde el negocio familiar, desarrolló una prodigiosa imaginación que primero demostró con “Cronos” en 1993.

Era la época del llamado “Nuevo Cine Mexicano”, pero aquel estreno noventero no se parecía en nada a las propuestas de su generación de cineastas.

Del Toro era diferente, magistral, como veríamos con el paso de los años, genuino hasta con este filme que retoma un thriller clásico de 1947 -estupendo, por cierto- y lo hace suyo.

El realizador mexicano sabe que trabaja con una obra reconocida del cine norteamericano, así que parte de su afición al film noir para llevar las páginas de la novela de William Lindsay Gresham de nuevo a la pantalla grande.

El resultado es una historia decadente de finales de los años 30, justo cuando el mundo salía de la Gran Depresión y estaba en la antesala de la Segunda Guerra Mundial. Es entonces cuando Stanton Carlisle (Bradley Cooper) llega a una feria itinerante donde pronto se relaciona con Madame Zeena (Toni Collette), una clarividente, y su esposo alcohólico (David Strathairn).

En el centro de todo está Clem (Willem Dafoe), quien explota a un indigente adicto al opio y al alcohol, cuyo aspecto se presta para ser explotado: “¿Acaso es un hombre o una bestia?”.

Pensando en un negocio fácil, esto llama la atención de Stanton, a la vez seducido por Molly (Rooney Mara), de quien se enamora y con quien forma una pareja que actúa frente a un público adinerado, hasta que las artimañas aprendidas de personajes como Clem y Madame Zeena son superadas con la ayuda de la doctora Lilith Ritter (Cate Blanchett). Es entonces donde el protagonista se topa con el verdadero monstruo de esta cinta, el millonario Ezra Grindle (Richard Jenkins).

A estas alturas uno ya se ha involucrado tanto con esta estupenda trama que ya no es posible desprenderse, y seguramente la fotografía del cinematógrafo Don Laustsen contribuye de una manera significativa para crear esa atmósfera misteriosa indispensable para que la moraleja encaminada a exhibir la podredumbre humana llegue a buen fin.

Obsesivo con los detalles, Del Toro no deja cabos sueltos, ya sea si se ve la versión a color o en blanco y negro, el resultado es el mismo: un largometraje en verdad sorprendente, donde una trama conocida se interpreta con la mirada crítica de un director que sabe que, en tiempos decadentes, sólo puede haber almas perdidas envueltas en su propia pesadilla. Cualquier similitud con el presente, obvio, es intencional y bien lograda. ***

Punto final. – Además de las salas de cine, el más reciente estreno de Guillermo del Todo estará disponible en HBO MAX.

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