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lunes, octubre 12, 2026
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Niñez de Tecate expuesta al fentanilo y el crimen organizado

Sustancias letales como el fentanilo, mezclado con marihuana o suministrado en plumas de wax (extracto de Cannabis), ya circulan entre niños y jóvenes del municipio de Tecate. La letalidad radica en el engaño: los menores reciben dosis creyendo consumir cocaína o analgésicos genéricos desatando adicciones inmediatas tras las primeras ingestas, provocando no sólo la desesperación ante la usencia de estas, sino que también conductas extremas que son aprovechadas por los cárteles que, a cambio de dosis, reclutan y alimentan las filas de sus brazos armados o despliegan halcones en las colonias, les ordenan golpear, amenazar, torturar o incluso asesinar.

De acuerdo con los monitoreos de la Secretaría de Salud de Baja California y el Instituto de Psiquiatría del Estado (IPEBC), la entidad se mantiene históricamente en los primeros lugares nacionales en el consumo de sustancias ilícitas. En Tecate, médicos, asociaciones civiles y coordinadores de centros de rehabilitación, confirman el dato; además que el consumo de estupefacientes y los registros de sobredosis han alcanzado a niños de entre 9 y 10 años.

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Los últimos datos publicados por el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones, obtenidos de personas con consumo de sustancias que solicitan tratamiento en el estado de Baja California, se observó que las principales causas por las que se demandó atención en 2025, fueron metanfetamina, alcohol, marihuana y opioides. Además, que las drogas que iniciaron el consumo, fueron alcohol, mariguana y metanfetaminas.

En Tecate, los niños y jóvenes son el objetivo reciente de los cárteles, como es el caso de Alberto, quien tiene 11 años; recientemente dejó la escuela, ni siquiera fue registrado para ingresar a la secundaria, y denunció su abuela, quien busca seguir vigente en el mercado laboral para poder ofrecerles más oportunidades a sus nietos. El más grande de sus nietos es Alberto, cuya madre ha estado en clínicas de rehabilitación desde los 15 años por sus adicciones, ha probado marihuana, cocaína, metanfetamina, heroína y hoy fentanilo.

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Del papá de Alberto y su hermano de nueve años, no saben nada desde el año 2020. “Yo creo se enojó porque le pedimos para la escuela”, justifica Alberto, quien tiene otros dos hermanos pequeños, de cuatro y dos años, de cuyo padre tampoco tiene información; sólo recuerda que “andaba mal”. De hecho, la última vez que lo vio, fue viviendo en el río a inicios del año; “a lo mejor y hasta le tocó la barredora”, dice, contando los múltiples homicidios que en esa zona se han registrado.

A sus 11 años, Alberto asegura que ya probó la marihuana: “Un amigo de mi mamá me dijo ándele hágase hombrecito”, y pues le di”. A su madre le causó gracia; después de eso comenzó a salir más con ellos y conocer a los amigos de su madre, quienes bebían alcohol y se drogaban con heroína. Todos le echaban porras, dice que le prometieron que más adelante, si aprendía a ponerse “trucha”, podía hasta ser el encargado de su colonia. “Hace poco mataron a uno por aquí; él era amigo de mi mamá, pero no se puso ‘trucha’. Yo sí”, cuenta Alberto, quien recibe un regaño de su abuela y lo mandan a la tienda.

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Su madre está desaparecida, pero no la han reportado a la policía porque “al rato aparece como si nada” dice la abuela; mientras tanto, a él y sus hermanos los cuidan entre ella y una tía.

 

DEL ABANDONO Y LA ADICCIÓN, AL SICARIATO

La adicción, en adultos y menores, es la llave para que el crimen organizado entre a sus vidas y obtenga mano de obra desechable. Células ligadas tanto al Cártel de Sinaloa (CDS) como al Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Tecate, aprovechan el síndrome de abstinencia de los adolescentes para forzar su integración a actividades criminales, utilizándolos inicialmente como “halcones” o distribuidores al menudeo, a cambio de dosis diarias, o, como en otros casos, a cambio de dinero.

“Vienen y les lavan la cabeza con ideas que los hacen sentir parte de una familia. Pareciera que tiene un radar para identificar a los más vulnerables: les prometen protección, les dan dinero, los cuidan, y encaminan por un sendero sin regreso”, dice una de las maestras de la secundaria a la que asistió hace tres años uno de los jóvenes que fue asesinado en este año, quien tenía sólo 16 años y junto con otros dos amigos fueron reportados como desaparecidos en abril del 2026, siendo localizados sin vida casi seis semanas después en una fosa clandestina. Uno de ellos, cercano a el grupo identificado por los maestros como de “los que no van a terminar bien”.

“Ojalá nos equivocáramos. Rogamos porque así sea cada que vemos que son captados, luchamos por que retomen el camino, pero es una pelea que no se gana sin la familia”, puntualizó la docente.

Menores de entre 8 a 10 años inician en Tecate el consumo de estupefacientes con Marihuana, para después escalar a cocaina, heroina, cristal y fentanilo

El consumo en menores de 12 años es actualmente identificado en clínicas y centros de rehabilitación; así lo refiere Gerardo Apolinar Quezada, representante legal del Centro de Recuperación y Rehabilitación para Enfermos de Alcoholismo y Drogadicción, A.C. (CRREAD Cuchumá) en Tecate y Tijuana: “Son cada vez más los casos, son más jóvenes, tengo años exclamando a la autoridad que mientras no existan programas de prevención enfocadas en las nuevas adiciones es el mismo patrón que se va seguir repitiendo; cada vez son más los que consumen y somos menos instituciones que cumplimos con la norma para seguir atendiéndolos. Se ha incrementado el tema del fentanilo, al inicio de año tenemos una gran cantidad de usuarios con esta adicción, la metanfetamina, el cristal todo esto sigue predominando en Tecate y en el estado”.

En Tecate, la crisis de los menores no se limita únicamente a detenciones; la violencia los golpea de forma directa con homicidios, tortura y desapariciones forzadas en zonas conflictivas como la Nueva Colonia Hindú. Registros de la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California indican que las detenciones de adolescentes en este municipio e inmediaciones fronterizas están directamente relacionadas con: delitos contra la salud (posesión de narcóticos con fines de distribución masiva); portación de armas de fuego (uso exclusivo del Ejército y las fuerzas federales); asociación delictiva y robo con violencia, todas ellas ejecutadas bajo las órdenes de mandos criminales.

Incluso, investigaciones recientes alertan sobre el uso de redes sociales y videojuegos con chats abiertos (como Free Fire o Roblox) para enganchar y reclutar a los menores de edad de la región, facilitando su sustracción y posterior adiestramiento criminal.

El patrón familiar detectado en las zonas de mayor incidencia de Tecate, como la Invasión, Emiliano Zapata, “Coyotera”, Santa Anita, el Rincón y fraccionamiento Hacienda “San Pablo”, revela un núcleo profundamente fracturado. Investigadores locales y dependencias de asistencia social asocian este consumo con entornos de violencia intrafamiliar grave, abandono parental y hogares donde los tutores directos ya padecen adicciones severas o forman parte de la cadena operativa del narcomenudeo.

Médicos forenses y expertos en adicciones estiman que las secuelas neurobiológicas a corto y mediano plazo para estos infantes serán irreversibles. Al estar expuestos a potentes opioides antes de completar el desarrollo del sistema nervioso central, se prevé una destrucción acelerada de la capacidad cognitiva, trastornos permanentes de ansiedad y psicosis, daños irreversibles en el sistema respiratorio y una alta probabilidad de muerte por sobredosis fulminante antes de alcanzar la mayoría de edad.

Una vez adictos, los carteles incitan a los menores a delinquir como halcones, vendedores o sicarios

CLÍNICAS DE REHABILITACIÓN: SIN CONTROL NI LEGITIMIDAD

Ante la nula infraestructura gubernamental especializada para tratar la adicción infantil, operan los denominados centros de rehabilitación o “anexos”, sin embargo, no es información aislada que en muchos de ellos su operatividad carece de legitimidad científica y legal.

“Es lamentable que a estas alturas haya instituciones que hagan mal uso de la voluntad de las familias que buscan ayudar a un familiar con algún tipo de adicción; hemos abogado para que se consolide el Consejo Estatal de las Adicciones, este debe existir en cada municipio. Seguimos pugnando para que se revise que cada centro de tratamiento cumpla con la ley y la norma; no es cualquier cosa atender a estas personas, algunos vienen con casos muy severos mental y emocional. A cada rato aparecen centros o clínicas clandestinas que su principal objetivo es lucrar”.

En Tecate sólo cinco centros de rehabilitación cumplen con la norma, mientras casi el doble opera bajo la ilegalidad, por ello es importante que los familiares conozcan y verifiquen como operan, esto puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de un paciente, sentenció Apolinar Quezada:

“Invitarlos a que pidan referencias de los centros de tratamientos, busquen, llamen, vayan a visitarlos; si uno de ellos no te deja entrar a que conozcas las instalaciones, por ende algo no anda bien. Si te abre las puertas, de deja entrar y te presentan el programa en el que se van a desarrollar tus familiares, entonces puede ser un aliciente para que tengan más confianza, aunque al final del día es el estado a traves del Instituto de Psiquiatría es quien determina cuales centros están calificados para operar”.

Autoridades de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSCBC) y personal del sector salud han ejecutado inspecciones conjuntas en decenas de estos centros en la zona urbana de Tecate y poblados rurales como El Hongo. Los diagnósticos son constantes:

  1. Hacinamiento e Insalubridad: Sitios operados en condiciones precarias que violan de forma sistemática los derechos humanos de los internos.
  2. Falta de Certificación Médica: No cuentan con psicólogos, psiquiatras o personal técnico calificado para administrar tratamientos de desintoxicación por fentanilo o metanfetamina.
  3. Refugios de la Delincuencia: Las inspecciones han detectado que estos recintos operan frecuentemente al margen de la ley, sirviendo como escondite para personas con órdenes de aprehensión activas por delitos graves, o siendo escenario de pugnas violentas entre sus propios administradores.

La ausencia de un padrón legítimo y transparente de clínicas de rehabilitación en Tecate consolida un vacío institucional; los menores adictos son criminalizados por el entorno, reclutados por las mafias de la droga y, en el peor de los escenarios, depositados en centros clandestinos donde la violencia sustituye a la medicina terapéutica, y una vez concluida la “rehabilitación”, en poco tiempo vuelven a ser blanco de las adicciones, actividades ilícitas o delitos graves.

El municipio de Tecate registra más de una decena de menore de edad asesinados en lo que va del 2026; ocho más fueron asesinados o desaparecidos en el 2025.

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Redacción Zeta
Redacción Zeta
Redacción de www.zetatijuana.com

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