Jorge Said Salgado Mendoza se inició en la delincuencia a los 14 años de edad.
Siendo adolescente, fue reclutado por narcomenudistas que llegaron a él por medio de su padre, José de la Cruz Salgado Sotelo. Hoy día, el hijo, de 21 años, y el padre, de 50, están detenidos.
El joven Jorge Said, apodado el Serafín, confesó que trabaja para la célula del Ranchero, un hombre al que han identificado con el nombre de Franklin Ernesto Huezo Hernández, y como líder criminal de una célula del Cártel de Sinaloa (CDS). A sus captores, el Serafín les soltó a bote pronto: ha participado en más de 35 asesinatos para el cártel.
A sus escasos 21 años, ya era uno los más prolíficos sicarios del Cártel de Sinaloa.
El día que lo detuvieron, en compañía de su padre, José de la Cruz Salgado Sotelo y otra persona, Jesús González Rodríguez, el Serafín llevaba un arma larga, cartuchos y equipo táctico, pero al correr su nombre por la base de datos en busca de antecedentes penales, los agentes de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) que le aprehendieron fueron alertados que el joven tenía ya tres órdenes de aprehensión vigentes por homicidio calificado.
De acuerdo a los elementos de la FESC participantes en la aprehensión, Jorge Said también es uno de los sospechosos de haber participado en el asesinado de quien fue su compañero, el agente Óscar Arturo Arellano Moreno, quien fue asesinado el 25 de julio de 2026 en la colonia Nuevo Milenio.
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Pero a pesar de las tres órdenes de aprehensión del Serafín, asentadas en el NUC 2-4-2024-5464 y los expedientes 102004202623119 y 102004202618441, cuando fue presentado ante la Fiscalía General de la República por la portación de armas, el sicario del Cártel de Sinaloa aceptó su participación en más de 35 homicidios, pero no en el del agente de la FESC Óscar Arellano.
Lo que sí confesó fue pertenecer a la célula criminal de Franklin Ernesto Huezo Hernández, el Ranchero, del Cártel de Sinaloa, uno de los objetivos prioritarios de la Mesa de Seguridad de Baja California y de quienes encabezan una cruenta guerra criminal contra el Cártel Jalisco Nueva Generación, que ha dejado cientos de ejecutados en por lo menos tres municipios, Rosarito, Tijuana y Tecate.
Al Serafín lo detuvieron la mañana del martes 6 de octubre luego que un ciudadano abordó al personal de la Fuerza Estatal y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de la República (los conocidos como Harfuchs) para denunciar la presencia, en la calle Amanecer de la colonia Terrazas de San Bernardo, de tres hombres, uno de los cuales llevaba un arma de fuego.
En el lugar, los elementos de la Fuerza Estatal encontraron a tres hombres, pero el que llevaba un arma larga intentó adentrarse en una casa, lo que no logró ante las alertas de los policías que inmediatamente lo intervinieron; se trataba del Serafín. Le fueron asegurados el arma larga, un cargador de doble tambor con 40 cartuchos útiles, un cargador con ocho cartuchos útiles, un chaleco táctico color café y una bolsa de plástico transparente “con una sustancia granulada de color blanco, con características similares a la metanfetamina”. Tanto lo asegurado, arma, cartuchos, chaleco y droga, como los tres detenidos fueron trasladados para certificación médica y puesta a disposición ante la Fiscalía General de la República, con el registro 1497852/2026.
SE LES FUE EL RANCHERO, CAYÓ EL 500
Tres días antes de la captura del Serafín, la célula del Ranchero, del Cártel de Sinaloa, registró otra baja.
El sábado 3 de octubre de 2026, también elementos de la FESC pensaron que habían cercado al Ranchero. Le habían seguido la pista desde Rosarito hasta Tijuana y en las inmediaciones de Tecate, pero cuando creyeron haberlo acorralado, el detenido resultó ser otro elemento del grupo criminal: Luis Adán Torales Castillo, el 500.
Lo extraño era que el 500 ya había sido detenido y se asumía estaba preso luego que en marzo de 2023 fuese aprehendido, junto a cuatro personas más, por homicidio calificado en grado de tentativa contra un agente de la FGE, José Alberto Martínez Enríquez, el Potro, quien fallecería posterior al ataque armado.
Efectivamente, en el 2023 fueron detenidos Luis Adán Torales Castillo, el 500, José Luis Cruz Pérez, el Tilín, Roberto Martínez Hincapíe, don Rober, Fabricio Hernández Correa, y Rigoberto Chávez González, el Checo. Todos fueron acusados por el Ministerio público como coautores de “los delitos de homicidio calificado con ventaja y alevosía, asociación delictuosa y delitos cometidos contra miembros de instituciones policiales del Estado”.
Sin embargo, a todos se les dictó sentencia absolutoria. De ahí que el 3 de octubre de 2026, cuando los de la FESC pensaron que habían cercado al Ranchero, quien estaba siendo perseguido era el 500. Una vez más fue aprehendido.
La detención de 2026 fue por los delitos de portación de arma de fuego y posesión de droga, cristal, por lo que fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República.
A decir de los investigadores, Luis Adán Torales Castillo, el 500, es quien lleva el control del narcomenudeo y encabeza la narcoguerra por parte del Cártel de Sinaloa y contra el de Jalisco Nueva Generación en Tijuana y Tecate, en la célula del Ranchero. Delimitaron la zona de operación criminal de la célula del Ranchero en tres municipios, iniciando Rosarito, pasando por Tijuana en la zona de Urbi Villa del Campo, y en Tecate, donde este 2026 se han batido los récords de asesinatos.
El 500 fue detenido la madrugada del 3 de octubre, alrededor de las 4:30 a.m., en el fraccionamiento Costa Rica en el municipio de Rosarito, cuando se encontraba en tránsito, por lo que fue revisado y le aseguraron el auto, armas y droga; previo a la detención, los agentes de la FESC lograron saltar el sistema de halcones establecido por el 500, que incluía la utilización de drones para su protección y la del Ranchero.
A Luis Adán Torales Castillo le fue asegurado un vehículo tipo sedan con placas AYB-729-A, así como varias dosis de cristal y un arma corta Smith and Wesson 9mm; entre sus pertenencias además, traía una cachucha con la frase “Free Mayo” (Liberen al Mayo, en español). El mismo día de su aprehensión, fue puesto a disposición de la FGR.

DETIENEN A CÉLULA DEL AQUILES CON DROGA Y ARMAS; DESCUARTIZABAN CUERPOS
Felipe de Jesús Sifuentes Medina tiene 21 años y varios crímenes en su haber.
La noche del 4 de octubre, alrededor de las 8:39 de la noche, fue detenido por elementos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana asignados a Tijuana, junto a otras cuatro personas: April Nicole Rodríguez Reyes de 19 años de edad y originaria de Los Ángeles, California; Pedro López González, un hombre de 60 años originario de Chihuahua; así como Manuel Alberto Ayala Bañuelos, de 52 años, nacido en Sinaloa; y Felipe de Jesús Cifuentes, de 55 años, y originario de Tijuana (este último, padre del primero).
La aprehensión se dio cuando agentes de la FESC estaban haciendo patrullaje por la calle Lorenzo Barcelata en la colonia Nueva Tijuana, y observaron al grupo de cinco personas, quienes al saberse descubiertos intentaron huir, al tiempo que Felipe de Jesús Sifuentes Medina arrojó una bolsa que en su interior contenía pequeñas bolsas con lo que los agentes aprecian era cocaína.
En el acto los aprehendieron y les confiscaron la droga que traían en posesión: a Felipe Sifuentes Medina, “cinco bolsas pequeñas, todas ellas con un polvo blanco al parecer cocaína”, a Nicole Rodríguez, a Pedro López, a Manuel Ayala y a Felipe Sifuentes Pacheco, “dos bolsas pequeñas, todas ellas con un polvo blanco al parecer cocaína”; con tal aseguramiento los cinco fueron puestos a disposición por delitos contra la salud.
Felipe de Jesús Sifuentes Medina declararía a sus captores que era parte del Cártel de Sinaloa en la célula de los Aquiles, como se identifica a los que trabajan de manera criminal para Alfonso Arzate García, el Aquiles, por quien el FBI, el Buró de Investigación Federal de los Estados Unidos, ofrece cinco millones de dólares por su captura, así como por información que también lleve a la aprehensión de su hermano, René Arzate García, la Rana, y de Juan José Ponce Félix, el Ruso.
Entre los artículos que le fueron asegurados al joven de 21 años, se encuentra el celular que portaba y que, al ser revisado por los agentes, encontraron evidencia de la brutalidad de la célula para cometer homicidios: videos de personas siendo decapitadas a sangre fría. Desmembramiento de cuerpos con saña, violencia y soberbia, manipulación de restos humanos que presumen como trofeos, cargamentos de droga recibidos y distribuidos, y armas, muchas armas utilizadas para sus violentos crímenes.
Los agentes que aprehendieron a las cinco personas, revelaron también que se trata de los probables responsables de la decapitación de una persona cuyo cuerpo fue esparcido en partes y con mensajes amenazantes en dos hechos distintos:
* “Incidente 1474538/2026 a las 19:04 horas, en donde localizan una región cefálica y una manta con mensaje delictivo en la calle Bellas Artes de la colonia Garita de Otay”.
* “Incidente 1475152/2026 a las 20:39 horas, en donde se localiza un cuerpo de una persona envuelto en una alfombra, sobre la avenida José López Portillo, frente al número 246 de la colonia Nueva Tijuana”.
Los detenidos revelaron a los agentes, que el homicidio y desmembramiento de la persona, lo habrían realizado “en el domicilio de la calle Lorenzo Barcelata, en el domicilio de una planta color rosa, con rejas azules, en cuyo domicilio se encuentra un pequeño departamento en la parte trasera de color azul, en el cual se realizó dicho acto delictivo; como referencia, a un costado de la casa marcada con el número 43, de la colonia Nueva Tijuana”.
Los puntos de influencia delincuencial de los detenidos eran en la calle donde fueron aprehendidos: “Lorenzo Barcelata número 40 de la colonia Nueva Tijuana, en la calle Sor Juana a un costado de los abarrotes Samy, y asimismo el Oxxo Otay Línea”. Y que también se encargaban de “mantener el área limpia de extorsionadores y de los carteles contrarios, que realizan extorciones o cobro de pisos a locatarios, así como el encargado de la venta de drogas en el área de módulos de Otay”.
Al haber sido apresados en flagrancia, en posesión de la droga, las cinco personas fueron turnadas a la Fiscalía General del Estado, con todo y el celular, evidencia de sus atrocidades.
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