La región Baja California-California no puede darse el lujo de esperar al resultado de las elecciones intermedias estadounidenses para prepararse.
Empresarios, organizaciones civiles y autoridades locales deberían trabajar desde ahora en dos planes: uno para transitar en lo que queda de octubre y hasta que surtan efectos las elecciones de la primera semana de noviembre 2026 y otro para responder al resultado político que surja de las urnas.
No se trata de alarmismo
La relación económica entre México y Estados Unidos atraviesa un momento particularmente delicado. El Center for Strategic and International Studies considera que la revisión de 2026 del T-MEC dejó de perfilarse como un ejercicio rutinario y se convirtió en una negociación de alta relevancia, con implicaciones comerciales y también para asuntos como migración y seguridad. Brookings Institution, por su parte, subraya que el proceso ocurre en un periodo de incertidumbre y que el tratado ha reforzado la integración económica norteamericana. [csis.org] [brookings.edu]
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Primer plan: octubre-noviembre
Hasta conocerse la nueva correlación de fuerzas en Washington, la prioridad regional debería ser reducir exposición a decisiones abruptas. Esto supone mantener liquidez, revisar contratos y cadenas de suministro, evitar compromisos difícilmente reversibles y preparar alternativas ante modificaciones arancelarias. No es momento de paralizar alianzas e inversiones, sino de distinguir entre decisiones indispensables y aquellas que pueden esperar unas semanas.
La urgencia tiene fundamento. Reuters informó en septiembre que México y Estados Unidos buscaban avanzar hacia un acuerdo comercial antes de las elecciones del 3 de noviembre, particularmente alrededor de automóviles, acero, aranceles e inversión china. [reuters.com]
Segundo plan: dos escenarios posteriores a la elección
En el escenario A, si los republicanos mantienen el control del Congreso, Donald Trump dispondría de mejores condiciones políticas para buscar continuidad en su agenda legislativa. Para Baja California-California, significaría prepararse para que las líneas actuales en comercio y política fronteriza conserven peso durante la segunda mitad de su mandato.
En el escenario B, una mayoría demócrata en una o ambas cámaras introduciría mayores contrapesos. Una mayoría opositora podría bloquear parte de la agenda legislativa presidencial e intensificar la supervisión sobre la Administración. Esto no eliminaría la incertidumbre para la frontera, pero sí cambiaría dónde y con quién deberían construirse acuerdos. [theguardian.com]
El desenlace está abierto. Los republicanos llegan a octubre controlando ambas cámaras, pero Cook Political Report sitúa a los demócratas en posición favorable para recuperar la Cámara de Representantes. [cookpolitical.com]
La conclusión para Tijuana, San Diego y toda la región binacional es sencilla: no apostar por un partido, sino estar preparados para ambos resultados. La fortaleza fronteriza dependerá menos de acertar quién gana y más de tener listo el plan para cualquiera que gane.
Todo es cuestión de preparar planes para una economía regional con demócratas o republicanos.
Alberto Sandoval ha sido profesor, servidor público, consultor, conferencista, deportista y activista ciudadano. Correo: [email protected] Internet: http://about.me/sandovalalberto/ Facebook: Alberto Sandoval X (Twitter): @AlSandoval Instagram: @AlbertoSandovalF TikTok: @AlbertoSandovalF





