El 19 de junio de 2026, Tijuana perdió a uno de sus referentes más sólidos: el Dr. Juan Medrano Padilla, médico ginecoobstetra, servidor público y líder ciudadano. Su vocación lo llevó a ocupar cargos clave como jefe de los Servicios Coordinados de Salud Pública, director del ISSSTECALI, del Hospital Civil de Tijuana y consejero de la CEDH.
El Mundial 2026 no solo está dejando goles memorables y partidos vibrantes, también está ofreciendo lecciones profundas que trascienden el terreno de juego. En Tijuana, por ejemplo, la solidaridad se ha convertido en protagonista. La comunidad tijuanense abrió sus puertas y corazones a los jugadores y aficionados iraníes, quienes enfrentaron restricciones para pernoctar en Estados Unidos durante su participación en la justa mundialista.
El 28 de mayo de 2026, Baja California despidió a uno de sus juristas más emblemáticos: el licenciado Praxedis Padilla González, quien falleció a los 92 años de edad. Su partida no solo marca el cierre de una etapa en la historia jurídica y política de la región, sino que también abre un espacio para reflexionar sobre la huella que dejó en instituciones, leyes y generaciones de profesionales.
La ecuanimidad también implica reconocer que las propuestas deben ser analizadas con criterios de factibilidad. Una promesa llamativa pero sin sustento técnico o financiero puede convertirse en un espejismo que alimenta la frustración ciudadana (Przeworski, 1995).
Los organismos ciudadanos que brindan asistencia a la población con mayores necesidades económicas se encuentran en una encrucijada marcada por dos factores críticos: el conflicto generacional y la falta de apoyo.
El Valle de Guadalupe ha sido criticado duramente en redes y medios, poniendo en riesgo la imagen de una región que constituye el corazón vitivinícola nacional y que es un referente cultural, turístico y económico. Ante esta situación, se vuelve urgente un llamado al rescate del Valle, no solo para proteger su esencia original, sino también para garantizar su futuro como patrimonio común.
La sociedad civil, por su parte, aporta legitimidad y cercanía con la comunidad. Investigaciones de Putnam (1993) sobre capital social demuestran que la confianza y la cooperación entre ciudadanos fortalecen la resiliencia comunitaria frente a la violencia. Organizaciones vecinales, asociaciones religiosas y colectivos culturales contribuyen a crear redes de apoyo que disuaden la delincuencia y fomentan la cohesión social.
La inseguridad representa gran obstáculo para las empresas, generando pérdidas multimillonarias, improductividad y desincentivación de inversiones. Estudios muestran que más de una cuarta parte de los negocios han sido víctimas de delitos, impactando competitividad y sostenibilidad.
Por todo ello y por muchas razones más, en múltiples ocasiones me he sentido motivado a apoyar a personas y familias que han sufrido pérdidas derivadas de incendios.
Factores como género, edad, pertenencia étnica y condiciones socioeconómicas influyen en la manera en que las personas enfrentan una crisis, por lo que los PAP actuales buscan no solo contener el malestar, sino también fortalecer las redes de apoyo.