La Administración para el Control de Drogas (DEA) y el Departamento de Estado (DOS) de los Estados Unidos mantienen una ofensiva jurídica y financiera contra Juan José Ponce Félix, también identificado como Jesús Alexander Sánchez Félix, alias el Ruso, por quien ofrecen una recompensa de cinco millones de dólares. Las acusaciones interpuestas en cortes federales estadounidenses incluyen cargos bajo la Ley RICO por delincuencia organizada, tráfico transfronterizo e importación masiva de fentanilo, cocaína, metanfetaminas y heroína, así como lavado de dinero y portación de armas de fuego de grado militar.
Esta estructura criminal, nacida como brazo armado de la facción de La Mayiza en el Cártel de Sinaloa, ha rebasado su asentamiento original en el Noroeste de México —que abarca Baja California, Sonora y Sinaloa— para expandir sus redes logísticas y de distribución hacia territorio estadounidense. Informes de las agencias de seguridad e inteligencia ubican células operativas de este grupo en estados como California, Arizona, Oregon y Washington, donde coordinan el acopio y la venta al mayoreo de estupefacientes.
La relevancia mediática de esta organización se intensificó entre agosto y septiembre de 2026, cuando el decomiso federal de 120 kilogramos de fentanilo en Mexicali provocó una alerta de seguridad por parte del Consulado de Estados Unidos en Tijuana. Sin embargo, de forma simultánea se generó una confusión en la opinión pública nacional por la detención en el estado de Puebla de Govén Ulises Chávez Ramírez, alias el Amarillo o el Gobén. El capturado encabezaba un grupo delictivo denominado también Los Rusos, el cual opera principalmente en el puerto de Acapulco, Guerrero.
Pese a compartir la misma denominación en los titulares de prensa, las investigaciones oficiales precisan que ambas bandas carecen de vínculos orgánicos u operativos entre sí. El uso del mismo nombre responde exclusivamente a una coincidencia de homónimos basada en los apodos de sus respectivos fundadores: Juan José Ponce Félix en el norte y Carlos Alberto Navarrete Soriano en el sur.
RUSOS DE B.C.
Publicidad
La organización liderada por Juan José Ponce Félix, alias el Ruso, opera como el brazo ejecutor y la estructura militar de Ismael Zambada Sicairos, alias Mayito Flaco, en la facción de La Mayiza del Cártel de Sinaloa. El centro geográfico de sus operaciones se concentra en el municipio de Mexicali y su zona rural, extendiéndose hacia Tecate y Playas de Rosarito en Baja California, así como a San Luis Río Colorado en Sonora y la ciudad de Culiacán, en Sinaloa.
Del otro lado de la frontera, la red criminal posiciona cargamentos a través de las garitas comerciales de Mexicali y Calexico para introducirlos a Estados Unidos. En territorio estadounidense, la agencia antidrogas ha detectado sus centros de acopio y distribución en el Valle Imperial y Los Ángeles, California, así como en las ciudades de Phoenix y Tucson en Arizona, con ramificaciones logísticas en los estados de Oregon y Washington. Su esquema de negocios consiste en la recepción, almacenamiento, empaquetado y exportación masiva de fentanilo, metanfetaminas y heroína.

El organigrama de la cúpula ubica a Ponce Félix como líder máximo y cerebro operativo. Debajo de su mando directo se encuentran los hermanos Alfonso Peralta Cázares, alias el P1, identificado como jefe de sicarios, y Jesús Gilberto Peralta, alias el 02, encargado de dirigir células de choque en las zonas desérticas y accesos aduanales. Estos mandos dirigen los enfrentamientos armados contra la facción rival de Los Chapitos por el control de las rutas fronterizas.
Los operativos de las fuerzas federales mexicanas e investigaciones binacionales han derivado en capturas y golpes logísticos a esta estructura. En diciembre de 2021 fue detenido Felipe Eduardo Barajas Lozano, alias el Omega, quien fungía como principal subjefe operativo en Mexicali. Posteriormente, en noviembre de 2022, las autoridades estatales capturaron al jefe de sicarios Christian Alexis Mendoza Guillén, alias el Plaga. En marzo de 2026, la Operación Bacanora derivó en la captura de Omar Alfonso Beltrán Cárdenas junto a 11 operadores en tres entidades.
A estas acciones se sumó en agosto de 2026 la detención de Josué “N”, alias el Pitufo, líder de células operativas en la capital bajacaliforniana, y la captura de Salvador “N”, alias el Gusano o el Chava, señalado por la Unidad de Inteligencia Financiera como operador de lavado de dinero. En el plano logístico, la Fiscalía General de la República (FGR) y fuerzas federales aseguraron 120 kilogramos de fentanilo puro en una casa de seguridad en Mexicali y desmantelaron el laboratorio clandestino M-30 en el Kilómetro 57 de la carretera Mexicali-Tecate. Asimismo, el ejército confiscó un centro de acopio con 81 armas largas, incluyendo una ametralladora Browning calibre .50 y fusiles AK-47.
A pesar de los arrestos y decomisos, los principales mandos de la organización continúan en calidad de prófugos. Juan José Ponce Félix, alias el Ruso, permanece libre movilizándose entre el Valle de Mexicali y Sonora mediante el uso de identidades falsas, esquemas de sobornos y escoltas armadas. De igual manera, Alfonso Peralta Cázares, alias el P1, y Jesús Gilberto Peralta, alias el 02, se mantienen evadidos de la justicia.
RUSOS DE ACAPULCO

Los Rusos de Guerrero surgieron entre los años 2015 y 2016 en el puerto de Acapulco como una escisión del Cártel Independiente de Acapulco. La organización tomó su nombre del alias de su fundador, Carlos Alberto Navarrete Soriano, también identificado como Juan Carlos Rodríguez Soriano, alias el Ruso o el Colorado, quien fue capturado por la Policía Federal el 22 de julio de 2016 en la Zona Diamante de Acapulco. Tras su arresto, el mando operativo fue asumido por su hermano Jesús Orlando Rodríguez Soriano, al que también llaman el Ruso, el Gordo o el Comandante 18, e independientemente por Govén Ulises Chávez Ramírez, alias el Amarillo o el Gobén.
El grupo delictivo expandió su presencia desde Acapulco hacia los corredores de la Costa Chica y Costa Grande de Guerrero, dominando municipios como San Marcos, Coyuca de Benítez y San Nicolás. Posteriormente, incursionaron en el estado de Oaxaca mediante alianzas con la banda local de Los Chulindos, para controlar municipios limítrofes como San Juan Cacahuatepec y Pinotepa Nacional. Asimismo, utilizaron la zona metropolitana de Puebla, específicamente fraccionamientos como Lomas de Angelópolis y San Andrés Cholula, no como plaza de disputa armada, sino como centro de resguardo logístico y blanqueo de capitales mediante negocios de alta gama.
En el ámbito delictivo, la organización basa sus ingresos en la extorsión a comerciantes y hoteleros, el cobro de cuotas al transporte público, el secuestro, el homicidio y la venta local de drogas. Su bastión financiero abarca la franja turística de Acapulco, incluyendo la Zona Diamante, Puerto Marqués y Pie de la Cuesta.
La estructura ha sufrido bajas y detenciones significativas por parte de las instituciones de seguridad. El golpe más relevante ocurrió el 3 de septiembre de 2026, cuando la Marina y la FGR capturaron en Lomas de Angelópolis, Puebla, al máximo líder Govén Ulises Chávez Ramírez, alias el Amarillo, asegurándole 39 vehículos de lujo, un centro nocturno y agencias automotrices. En esa misma operación cayeron dos de sus escoltas principales.
Otras capturas incluyen a Jorge Luis “N”, alias el Choco, jefe de plaza en Acapulco, detenido en agosto de 2026; Víctor Manuel “N”, alias el Profe, encargado de la logística de vehículos blindados; Ulises Castro Sánchez, alias el Rango, jefe de sicarios en la Costa Chica; y Marco Antonio Rodríguez, alias el Panadero, líder de narcomenudeo. Anteriormente, en el aspecto de bajas operativas, fue abatido en un enfrentamiento armado el cabecilla histórico conocido como el Celes.
Actualmente, las autoridades mantienen expedientes abiertos contra los mandos que permanecen prófugos. Entre los objetivos prioritarios sin detener se encuentran Javier Valentín Brito, alias el Yanquee, jefe de plaza en la zona conurbada de Acapulco, y Jesús Orlando Rodríguez Soriano, alias el Ruso o el Comandante 18, pilar financiero y familiar del grupo.
DE RUSOS A RUSOS
Aunque ambas organizaciones comparten la denominación de Los Rusos en los reportes policiales, existen diferencias estructurales en su origen, escala de operaciones, área de influencia, modelo de negocio y tipo de violencia que ejercen. En cuanto al origen y filiación, el grupo de Baja California nació como una célula armada integrada formalmente al Cártel de Sinaloa y actúa como el brazo ejecutor directo de la facción de La Mayiza. En contraste, el grupo de Guerrero se originó como una escisión local del Cártel Independiente de Acapulco y opera de manera autónoma en el sur del país, recurriendo únicamente a alianzas regionales temporales.
La presencia geográfica marca otra diferencia sustancial. La banda del noroeste opera en Mexicali, el Valle de Mexicali, Tecate y Rosarito, en Baja California: San Luis Río Colorado, en Sonora; y Culiacán, en Sinaloa; además de mantener redes de distribución en estados norteamericanos como California, Arizona, Oregon y Washington. Por su parte, la agrupación guerrerense concentra su hegemonía en el puerto de Acapulco, la Costa Chica y la Costa Grande, habiéndose expandido únicamente a zonas colindantes de Oaxaca y a asentamientos financieros en Puebla.
El modelo económico y los delitos principales diferencian a ambas agrupaciones. Los Rusos de Baja California funcionan como una estructura logística transfronteriza enfocada en el tráfico internacional a gran escala de drogas sintéticas como el fentanilo y las metanfetaminas hacia el mercado de Estados Unidos. Sus ingresos provienen del comercio exterior ilícito e ingresan mediante circuitos financieros de blanqueo internacional. Por el contrario, Los Rusos de Guerrero basan su sustento en un esquema de depredación de la economía local mediante la extorsión sistemática, el cobro de piso a comerciantes y transportistas, el secuestro, el narcomenudeo y la fijación arbitraria de precios en insumos básicos.
Finalmente, la naturaleza de la violencia aplicada por cada grupo difiere en su objetivo estratégico. La facción de Baja California despliega combates tácticos con armamento de grado militar para defender corredores fronterizos y enfrentarse a cárteles rivales, como Los Chapitos. En cambio, el grupo de Guerrero ejerce una coerción directa y cotidiana sobre la población civil, afectando la movilidad urbana y el sector turístico mediante amenazas, ataques a choferes y ejecuciones en las calles de Acapulco.
![]()





