La presencia en territorio mexicano de oficiales rusos de alto nivel dedicados a labores de espionaje bajo la cobertura de funciones diplomáticas ha sido fuente de tensión entre los Gobiernos de México y Estados Unidos en los últimos años, reconoció este 20 de julio de 2026 la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump.
En un reporte publicado la mañana de este lunes, el Departamento de Estado de EE.UU. retomó señalamientos hechos en 2022 por el entonces jefe del Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM), el general Glen VanHerck, quien afirmó ante el Capitolio que el Directorio Principal de Inteligencia (GRU) de Rusia mantenía en México su base de operaciones más grande del mundo.
“La presencia de espías rusos de alto nivel en México —que se hacen pasar por diplomáticos para recabar información sobre Estados Unidos— ha sido fuente de tensión diplomática entre Estados Unidos y México en los últimos años”, señaló el documento del Departamento de Estado de EE.UU., dedicado formalmente a Cuba pero en el que también se establece un vínculo con actividades rusas.
El reportero José Díaz Briseño, corresponsal en Estados Unidos, documentó que apenas en 2025 el diario The New York Times reveló que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. compiló una lista de más de 24 presuntos espías rusos acreditados como diplomáticos en territorio mexicano. El tema, de acuerdo con esa investigación, había sido planteado desde 2020 al entonces canciller mexicano Marcelo Luis Ebrard Casaubón.
Según la misma revelación periodística, el Gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador se habría comprometido en 2023 con la Administración del entonces presidente de EE.UU., Joe Biden, a permitirle a Washington opinar sobre las acreditaciones de nuevos diplomáticos rusos que solicitaran ingreso a México, aunque no se expulsó a los oficiales ya presentes en el país.
El documento difundido este 20 de julio de 2026 consta de 100 páginas y está dedicado en su totalidad a Cuba. En él, la Administración Trump ubica al régimen comunista de la isla como una fuente de desestabilización y de espionaje al interior de Estados Unidos, y en algunos de sus apartados se menciona la alianza entre Cuba y Rusia como parte de ese entramado de inteligencia.





