El 15 de julio de 2026, la Casa Blanca acusó que los automóviles ensamblados en México y exportados a Estados Unidos bajo las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) incorporan una proporción creciente de componentes chinos que logran presentarse como fabricados en América del Norte. El señalamiento provino de Peter Kent Navarro, asesor para comercio y manufactura del presidente Donald John Trump, en medio del proceso de revisión del acuerdo trilateral vigente desde 2020.
Navarro sostuvo que China utiliza al territorio mexicano para “blanquear” el origen de sus componentes automotrices y penetrar así el mercado estadounidense. En una columna publicada en el sitio de noticias The Hill, el asesor presidencial afirmó: “Se suponía que el T-MEC aumentaría el contenido estadounidense. Sin embargo, el ensamblaje en México se ha convertido cada vez más en un ‘trampolín’ por el cual componentes de China y de otros terceros países pueden filtrarse al mercado de EE.UU.”.
El funcionario estadounidense describió el mecanismo que atribuyó a los estrategas chinos. “En Beijing, sus estrategas han aprendido que China no necesita enviar autos terminados directamente a los puertos estadounidenses para penetrar en el mercado automotriz de EE.UU. En su lugar, ellos pueden enviar componentes electrónicos, baterías, imanes, semiconductores, sensores, pantallas y subconjuntos a México; y ahí estos pueden transformarse, integrarse y enviarse hacia el norte dentro de vehículos que son nominalmente ‘de América del Norte'”, escribió.
Las declaraciones ocurrieron pocos días después de que la armadora Toyota anunciara el traslado de una de sus líneas de producción de la camioneta Tacoma desde Baja California a Texas. Navarro celebró la decisión y la atribuyó a la política arancelaria impulsada por Trump, al considerar que dificulta el desvío de componentes asiáticos.
“El ‘blanqueo’ de contenido (chino) puede ser escondido dentro de un parque industrial de Tijuana (pero) es mucho más difícil —y mucho más costoso— hacerlo en el condado de Bexar, Texas”, apuntó el asesor presidencial. Agregó que “una Tacoma ensamblada en Texas está más cerca de los proveedores estadounidenses, los organismos reguladores, el escrutinio aduanero, la legislación laboral y la jurisdicción fiscal de EE.UU.”, en alusión a la ausencia en México de instituciones que, según su planteamiento, permitan una fiscalización equivalente.
A diferencia del tratado que lo precedió, el T-MEC elevó de 62.5 a 75 por ciento el porcentaje de contenido regional necesario para que un automóvil pueda beneficiarse del arancel intrarregional. El acuerdo también estableció que 40 por ciento del vehículo debe fabricarse en países de altos salarios.
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Según reportes de la agencia Reuters difundidos a finales de mayo de 2026, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) solicitó a México elevar la regla de origen automotriz del T-MEC hasta 82 por ciento de contenido regional, así como establecer un mínimo de 50 por ciento de contenido estadounidense.
El planteamiento se suma a las tensiones comerciales que rodean la revisión del tratado, en la que la industria automotriz mexicana concentra buena parte de las exigencias estadounidenses.





