La economía mexicana se contrajo 0.8 por ciento en el primer trimestre de 2026 frente al periodo octubre-diciembre de 2025, con cifras desestacionalizadas preliminares, registrando su primera lectura negativa desde finales de 2024 y superando el deterioro anticipado por los analistas, según datos divulgados el 30 de abril de 2026 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
La contracción del Producto Interno Bruto (PIB) sorprendió a los mercados financieros: analistas consultados en un sondeo de Reuters anticipaban una disminución trimestral de 0.5 por ciento, por lo que el retroceso efectivo resultó 0.3 puntos porcentuales más pronunciado. La caída fue generalizada: todos los componentes de la actividad productiva nacional registraron variaciones negativas en el periodo de referencia.
Las actividades primarias —que incluyen la agricultura, la ganadería y la pesca— retrocedieron 1.4 por ciento; las secundarias —que engloban las manufacturas, la minería y la construcción— descendieron 1.1 por ciento; y las terciarias —que abarcan los servicios— se redujeron 0.6 por ciento, en todos los casos frente al trimestre octubre-diciembre de 2025.
A tasa interanual, el PIB avanzó apenas 0.1 por ciento en cifras originales durante el periodo enero-marzo de 2026, resultado que también quedó por debajo de la expectativa de los analistas, quienes proyectaban una tasa anual de 0.8 por ciento. El INEGI informó que las cifras definitivas del primer trimestre serán publicadas a finales de mayo de 2026.
El dato de contracción contrasta con las perspectivas que organismos internacionales difundieron a lo largo de 2025. El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó, el 22 de abril de 2025, su pronóstico para la economía mexicana y proyectó una contracción de 0.3 por ciento para ese año, al tiempo que anticipó para 2026 una recuperación del orden de 1.4 por ciento. En paralelo, el Banco Mundial (BM) ajustó, en el mismo mes, su estimación de crecimiento para México a cero por ciento durante 2025, frente a la proyección previa de una expansión de 1.5 por ciento.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) previó, en abril de 2025, que México crecería solo 0.3 por ciento al cierre de ese ejercicio, estimación notablemente inferior al 1.2 por ciento que el organismo proyectaba en diciembre de 2024, advirtiendo que la región enfrentaba un escenario internacional “muy complejo y de mucha incertidumbre”, marcado por los efectos de las medidas arancelarias de Estados Unidos, la volatilidad de los mercados financieros y el debilitamiento de la demanda global.
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La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mantuvo, en contraste, una postura más optimista. En sus Pre Criterios Generales de Política Económica para el Ejercicio Fiscal 2026, difundidos en abril de 2025, la dependencia proyectó un crecimiento para ese año en un rango de 1.5 a 2.3 por ciento, y anticipó para 2026 una expansión de entre 1.5 y 2.5 por ciento, con base en un escenario de menor incertidumbre externa.
El resultado del primer trimestre de 2026 contrasta con el de igual periodo del año anterior: el PIB mexicano creció 0.2 por ciento en el primer trimestre de 2025 frente al trimestre previo y 0.6 por ciento en términos anuales, según datos definitivos del INEGI publicados el 22 de mayo de ese año. La reversión del ciclo de crecimiento, aunque registrada en una sola estimación preliminar, reaviva el debate respecto a la solidez de la economía nacional ante un entorno externo adverso marcado por los efectos arancelarios, la desaceleración del comercio global y la contención del gasto público comprometida por el Gobierno Federal.





