Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), comunicó el 20 de abril de 2026 a representantes de los sectores automotriz y siderúrgico de México que no deben esperar que la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) elimine los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump. Así lo indicaron cuatro fuentes del sector familiarizadas con las conversaciones, citadas por la agencia británica Reuters, que hablaron bajo condición de anonimato debido al carácter delicado de las reuniones.
Greer realizó estas declaraciones ante grupos industriales y altos dirigentes empresariales en una serie de reuniones celebradas en la Ciudad de México para debatir los objetivos de la reforma del T-MEC, con la participación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y de Marcelo Luis Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Economía (SE). Las reuniones se desarrollaron en el marco de la revisión sexenal del tratado, cuya fecha límite es el 1 de julio de 2026.
“Greer dijo que los aranceles han llegado para quedarse. Al presidente Trump le gustan. Nunca volveremos a un mundo sin aranceles”, declaró una de las cuatro fuentes, que asistió a una de las reuniones.
Los comentarios del representante comercial representan la primera vez que Greer ha declarado públicamente que México tendrá que convivir con al menos algún nivel de aranceles tras las modificaciones al T-MEC que se negociarán en 2026. Una segunda fuente, que asistió a una reunión con la industria automotriz mexicana, confirmó a Reuters que Greer les comunicó que al menos un cierto nivel de aranceles permanecerá, independientemente de la revisión en curso del tratado. La misma fuente señaló que podría haber una reducción de los aranceles sobre los automóviles para garantizar que México sea competitivo frente a otras regiones, aunque el funcionario subrayó que no volverían a ser cero.
El representante comercial se reunió con la Cámara de Comercio de Estados Unidos en México, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) y la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero, entre otros grupos empresariales. Las industrias automotriz y siderúrgica del país dependen en gran medida del mercado estadounidense, ya que más de 50% de sus exportaciones tienen como destino ese país, lo que las deja particularmente expuestas a los gravámenes.
En el sector automotriz, la situación es especialmente sensible. En el marco del T-MEC y su predecesor, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), hubo más de tres décadas de comercio libre de aranceles en automóviles y autopartes entre México, Estados Unidos y Canadá, hasta que Trump impuso un arancel del 25% a las importaciones mundiales de vehículos, en virtud de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, por motivos de seguridad nacional. Desde entonces, la administración estadounidense negoció aranceles del 15% sobre las importaciones de automóviles procedentes de Japón, la Unión Europea (UE) y Corea del Sur, y del 10% sobre las provenientes de Gran Bretaña, lo que hace que resulte más barato enviar algunos vehículos desde esas naciones a Estados Unidos que desde México.
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Dos de las fuentes indicaron a Reuters que Greer transmitió un mensaje similar a la industria siderúrgica mexicana, que se enfrenta a un arancel estadounidense del 50% sobre los productos básicos de acero y aluminio, y a un arancel del 25% para los productos derivados que contengan al menos 15% de estos metales en peso.
Una de las fuentes señaló además que los negociadores estadounidenses propusieron, en una reunión previa celebrada en Washington, modificar las normas de origen para exigir que 100% de los componentes clave —como motores, componentes electrónicos principales y software— procedan de América del Norte. El T-MEC exige actualmente que alrededor de 75% del valor de un automóvil provenga de la región, con determinados niveles de contenido procedente de Estados Unidos o Canadá.
Tras las reuniones del 20 de abril de 2026, Greer y Ebrard Casaubón emitieron una declaración conjunta en la que informaron que acordaron iniciar negociaciones bilaterales formales para resolver los asuntos pendientes entre Estados Unidos y México en el T-MEC durante la semana del 25 de mayo de 2026 en la Ciudad de México. Ambos funcionarios instruyeron a sus equipos para que continuaran las conversaciones técnicas sobre seguridad económica, el fortalecimiento de las normas de origen para productos industriales clave, la colaboración en materia de minerales críticos y la resolución de los puntos de fricción en el comercio bilateral.
Sheinbaum Pardo declaró el 20 de abril de 2026, antes de reunirse con Greer, que México pretendía alcanzar un acuerdo preliminar respecto a los aranceles al acero y al sector automotor antes de completar la revisión del tratado. Un portavoz de la USTR se negó a comentar sobre las reuniones privadas del representante comercial.







