La caída (libre) de Margarita

Foto: Internet
 
Sortilegioz Lunes, 21 Mayo, 2018 12:00 PM

Cuando decidió renunciar a su partido, Acción Nacional, y buscar la candidatura independiente a la Presidencia de la República, Margarita Zavala Gómez del Campo ya conocía las reglas. Las había estudiado, y también sus posibilidades en la contienda. Ciertamente estaba molesta porque Ricardo Anaya Cortés, entonces presidente de su partido, había inclinado la mesa a su favor. Sería él y no ella, el abanderado del PAN.

Margarita renegó del partido que en 2006 llevó a la Presidencia de la República a su esposo, Felipe Calderón Hinojosa (también fue dirigente nacional de Acción Nacional, como Anaya), y creyó, en las mismas condiciones que renunció, que no requería de un partido político para avanzar en la carrera presidencial. Hizo un video donde anticipó su intención de irse por la libre cuando su dimisión al PAN, ni siquiera había sido procesada.

Así como se apresuró a renunciar y a buscar la candidatura independiente, el 16 de mayo se apresuró a retirar su candidatura y dejar de aspirar legal y formalmente a la Presidencia de la República en el proceso electoral 2018. Un fiasco.

En las formas, Margarita no dio a conocer su intención de renunciar a la candidatura y abandonar la contienda en un video. Decidió darle la exclusiva a Televisa, aun cuando esa mañana estuvo en un foro nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana, donde había prensa; de hecho alcanzó a establecer compromisos con los empresarios que sabía, no cumpliría ni llevaría a cabo.

Así, sin más, en medio de presiones de distintos sectores como el empresarial o el corporativismo mexicano para que unos candidatos declinen en favor de otros y lograr que Andrés Manuel López Obrador no salga, como auguran las encuestas, triunfante en esta elección, la primera en bajarse de la contienda fue la única mujer que había entrado a ella. Margarita Zavala, a quien el Instituto Nacional Electoral había señalado por introducir entre sus firmas para lograr la candidatura independiente, 212 mil 198 fotocopias. Dijo hasta aquí en un pequeño mensaje que transmitieron los periodistas de “Tercer Grado”, programa de análisis político de Televisa, quienes habían tenido la “exclusiva” (la realidad es que en la cúpula del Partido Acción Nacional ya conocían el desenlace): “Retiro mi candidatura por un principio de congruencia; por un principio de honestidad política, para dejar en libertad a los que generosamente me han apoyado y tomen su decisión como se debe tomar en esta difícil contienda por México”.

De hecho hasta pocos minutos antes que se transmitiera el programa que había grabado al mediodía, Margarita Zavala mantuvo la exclusiva en Televisa. No contestó llamadas telefónicas, no envío mensaje alguno por redes sociales, ni transmitió su video personal, como lo haría horas después.

La realidad es que, como justificaría al día siguiente de su dimisión, Margarita Zavala no tenía oportunidad alguna de ascender en la elección hasta ganarla. Su tres por ciento en promedio de preferencias electorales en las distintas encuestas, no le daba ni para hacer ganadora a otra alianza. Margarita gastó el tiempo, el recurso y el esfuerzo de muchos mexicanos cuando desde un inicio sabía (es imposible que no lo supiera) que no ganaría la elección.

A pesar que ha dicho que su dimisión no fue una negociación con candidato o con coalición alguna, los más contentos con su renuncia fueron Ricardo Anaya, del PAN, y José Antonio Meade, del PRI. Ambos candidatos la llamaron valiente y le respetaron la decisión. Los dos “pelearán” por ese tres por ciento de preferencias electorales.

El jueves 17 de mayo, Zavala justificó a periodistas de Reforma: “Para ser congruente con mi honestidad, con lo que estaba viendo, con una difícil reflexión que me permita decir: yo no negocié nada, no declino por nadie y protejo la libertad de quienes me están siguiendo y que, desgraciadamente, por encono y polarización de la propia campaña electoral, estarán haciendo una segunda vuelta virtual. Y claramente veía que no había probabilidad de triunfo en el caso de mi candidatura”.

Ahora sí que conociendo los riesgos de la democracia, donde se gana o se pierde, cuando finalmente se dio cuenta que no ganaría, Margarita dejó botada la primera candidatura independiente de una mujer a la Presidencia de la República, las boletas con su nombre, impresas por el INE, los más de 8 millones de pesos que le donaron para su campaña y los equipos establecidos, para decir siempre no.

Sin partido político que la respalde, ahora la señora Zavala pretende erigirse como una fuerza cívica política, pero sin en el antecedente de una lucha hasta el final. No sabe qué hará, pero como muchos le han reconocido de manera lisonjera “su valentía” para renunciar, y lo que se requería era valentía para seguir hasta el final, considera seguir en la lucha política, “yo de todos modos estoy en la política, eso es lo que sé hacer, independientemente de mis errores o de las circunstancias”.

La realidad es que la ex primera dama iba en declive antes de su caída. Sin recursos, sin estructura, sin compromiso social para atraer a las masas con propuestas y sin dinero, apenas alcanzaba el 3, 4, a lo mucho 5 por ciento, y es mucho decir, de las preferencias electorales. Su última estrategia de campaña que versaba sobre la premisa de “soy panista pero voto por Margarita”, estaba dividiendo más los votos azules.

Y ya confió que recibió llamada de Ricardo Anaya, independientemente del reconocimiento de José Antonio Meade, y la invitación del dirigente del tricolor, René Juárez, a sumarse a la campaña del candidato por el PRI-PVEM-PANAL.

“Si quieren hablar, hablamos”, dijo a los periodistas en referencia a sus antes opositores, la que fue la primera mujer en lograr una candidatura independiente a la Presidencia de la República, y renunció a ella.

En su carta de renuncia a la candidatura, dirigida a Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, la ex candidata amenazó: “Me retiro de esta contienda pero no de la labor política, ni renuncio a mi compromiso con las causas de justicia y libertad por las que he luchado toda mi vida”.

Ahí está, tras su caída, Margarita quiere seguir… aunque por experiencia, quién sabe por cuánto tiempo.

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio