Decir sí cuando se quiere decir sí (Segunda parte)

Foto: Internet/El y el PRD
 
Opinionez Lunes, 14 Noviembre, 2016 01:42 PM

 

En la entrega anterior escribía sobre los partidos políticos y sus candidatos con miras a la elección presidencial del 2018. Estamos a menos de dos años de esa elección y desmenuzaba cómo se perfilan y de qué forma se están proyectando en sus diferentes trincheras. Ya describía lo que sucedía al interior del PRI y PAN por lo que ahora hablaré del PRD y MORENA.

En el Partido de la Revolución Democrática las cosas se complicaron, en términos futboleros diría que no prepararon sus “fuerzas básicas” por lo que dependían de un solo jugador “estrella”, en este caso Andrés Manuel López Obrador. Cuando este “jugador” se les fue se dieron cuenta que no tenían con quién remplazarlo. Ahora parece que el único candidato visible para este instituto político es Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la ahora Ciudad de México, quien tiene dos problemas: el primero, que no es militante del PRD y el segundo, que su administración al frente de la capital del país está muy cuestionada.

El PRD se quedó sin opciones, dividido en sus grupos. Se habla que una parte de la izquierda que no representa a las cúpulas del partido se irá en automático con López Obrador cuando éste sea candidato presidencial.

Y para seguir con la tradición de los candidatos de los demás partidos políticos tampoco ha declarado abiertamente su intención, es decir, dice que no lo descarta pero tampoco dice sí.

El Partido Movimiento Regeneración Nacional solo tiene un mesías y ese es Andrés Manuel López Obrador, quien es amo y señor de este instituto político. MORENA es el único partido político que tiene mucho que ganar y poco que perder. La izquierda “de a pie” se le sumará porque a sus seguidores no le importa las diferencias con el PRD. Aquí es irrelevante si Andrés Manuel hace público o no su intención de ser candidato porque todo el mundo sabe que así será. Por tercera ocasión estará en la boleta y con amplias posibilidades. En este momento es el candidato a vencer.

De los partidos llamados chicos no tiene ningún caso hablar porque seguirán con su estrategia “rémora” hacia los demás partidos políticos para mantener su registro.

Ahora bien, también existe una gran culpa de la legislación electoral, es tanta la desconfianza de unos con otros que en el afán de poner ordenamientos más estrictos solo genera una especie de “mercado negro” con las aspiraciones, es decir públicamente varios se cuidan de mostrar interés o de decir ciertas palabras, pero en lo corto por debajo del agua como coloquialmente se dice están con un activismo desmedido.

Ahora que tenemos enfrente la elección presidencial en Estados Unidos, envidio su activismo político. Abiertamente hasta el Presidente Barack Obama hace campaña por su candidata y nadie dice nada porque es legal y ya forma parte de su cultura democrática con todo y sus errores que también tienen los gringos.

La palabra clave entre la democracia mexicana y la estadounidense se llama confianza. Desde que acudimos a una urna primero debemos tener credencial, la cual tiene como cinco candados, después hay que estar en el padrón nominal con fotografía. También nos colocan tinta indeleble para que no votemos dos veces. De ese tamaño sigue siendo la desconfianza. En política hemos sido un país que ciertos gobernantes arriban al poder gracias a sus trampas.

Desafortunadamente hemos llegado al exceso que por la legislación mal aplicada o por operar tras bambalinas y en la obscuridad no se puede decir abiertamente cuando se aspira a un puesto de elección popular por más obvio que resulte.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas, comunicación y campañas; se ha desempeñado como vocero en la Secretaría de Hacienda y Secretaría de Desarrollo Social en el Gobierno Federal, así como como Director de medios en la Presidencia de la República. También fungió como Director de Comunicación Social en el Gobierno del Estado de Baja California. @CasoAlejandro

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