La Habitación (Room)

Foto: Internet
 
Cinemazcopio Lunes, 7 Marzo, 2016 12:00 PM

 

Esta película tiene tantas posibles interpretaciones que es un verdadero placer verla. Por un lado está la historia del inagotable amor entre una madre y su hijo, después está el viacrucis de una víctima de un secuestrador y violador.

Pero además, pensándolo bien, hay ahí el símbolo de ese estrecho cuarto que es como el túnel de Ernesto Sábato, es decir, una especie de infierno personal en el que uno a veces se mete y no tan fácilmente halla la salida.

“Joy” (Brie Larson), la protagonista de esta tragedia, y su pequeño hijo “Jack” viven así, primero confinados a una habitación, que no es más que una donde el perverso “Nick” los mantiene privados de su libertad.

Primero conocemos al niño, justo el día en que cumple 5 años y mientras conocemos su estrecho mundo expuesto por la cámara de Danny Cohen comprendemos que la mamá ha hecho una labor sobrehumana para que su hijo se adapte a la única circunstancia que conoce desde que nació.

“Jack” no sabe que existe un mundo más allá de las paredes y del tragaluz que los limitan. Nunca se ha cortado el pelo, cree que lo que ve en la televisión es puramente una invención, hace los ejercicios que su madre le indica, juega con cascarones de huevo y cuando es domingo duerme en un armario porque ese es el día en que “Nick” visita a “Joy” y le trae provisiones, a cambio de más abuso físico y psicológico.

Pero la madre no se queja, soporta hasta el dolor de un diente severamente cariado, y trata de nutrir al pequeño con lo poco que le lleva su captor, mientras le inventa juegos y lo entretiene con un libro de cuentos.

Y esto es sólo la primera parte en una cinta muy bien lograda que ofrece dos de las actuaciones más memorables de 2016, la de Larson, la ganadora del Óscar; y este trabajo verdaderamente excepcional de Jacob Tremblay, dentro y fuera de este cuarto del que deben escapar para sobrevivir, aunque lo que viene después, es el mayor desafío para los dos y para el resto de la familia.

El director Lenny Abrahamson y la guionista Emma Donoghue, adaptando aquí su propio libro, hacen también un trabajo excepcional para contar todo lo que le sucede a madre e hijo no sólo con palabras, sino con miradas, con una emotividad que en ningún momento deja de ser genuina, intensa como este horror cotidiano lo exige, mientras buscan una salida sin que nosotros, al igual que estos dos personajes, olvidemos el tono de voz de un monstruo con la apariencia de un hombre que bien puede pasar desapercibido en el mundo que “Jack” no conoce, el que le ha sido negado pero que debe descubrir, allá afuera. ****

Punto final.-  Veamos si Cinépolis incluye en su cartelera “El Hijo de Saúl”, Mejor Película en Lengua Extranjera en la 88 entrega del Óscar.

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