Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano nació el 1 de mayo de 1934 en la Ciudad de México, el mismo año en que su padre, el general Lázaro Cárdenas del Río, asumió la Presidencia de la República. Murió la noche del 28 de octubre de 2026, en la misma ciudad, a los 92 años, siete meses después de volver a la causa con la que su padre entró a la historia: el petróleo.
Entre esas dos fechas cupo buena parte de la vida política del México contemporáneo: la ruptura con el partido que gobernó al país durante más de siete décadas, la elección de 1988, la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el primer gobierno electo de la capital.
EL HIJO DEL GENERAL
Su madre fue Amalia Solórzano Bravo. Pasó la infancia en Los Pinos y creció junto al presidente de la expropiación petrolera y del reparto agrario, cuyo ideario nacionalista defendería durante toda su vida pública. Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y, en 1961, se sumó al Movimiento de Liberación Nacional (MLN), que impulsaban su padre y sectores de la izquierda nacionalista.
Su primer oficio fue la planeación del territorio. Trabajó en el desarrollo de la cuenca del río Balsas y en la Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, en Michoacán, de la que fue nombrado subdirector general en 1970.
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En 1976, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo llevó al Senado de la República por Michoacán, pero ocupó el escaño sólo unos meses: el presidente José López Portillo y Pacheco lo invitó a la Subsecretaría Forestal y de la Fauna de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), donde permaneció hasta 1980. El 15 de septiembre de 1980, asumió la gubernatura de Michoacán, el cargo que su padre había ejercido desde 1928, y la encabezó hasta el 14 de septiembre de 1986. Años después, su hijo Lázaro Cárdenas Batel gobernaría el mismo estado, de 2002 a 2008.
LA RUPTURA
Al concluir su gobierno, encabezó con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez y Hernández la Corriente Democrática, que desde el interior del PRI exigía democratizar la selección del candidato presidencial y cuestionaba la política económica del Gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado. La dirigencia cerró la puerta a sus demandas y, en 1987, el ingeniero dejó el partido en el que había militado durante 25 años.
El 14 de octubre de 1987, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) lo postuló a la Presidencia. Después se sumaron partidos y organizaciones de izquierda y nacionalistas que formaron el Frente Democrático Nacional (FDN). Su candidatura despertó una movilización social en todo el país: en la Comarca Lagunera, cientos de personas lo escucharon al pie de la estatua de su padre, y en la UNAM sus mítines reunieron a estudiantes y académicos.
1988
La noche del 6 de julio de 1988, el entonces titular de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), Manuel Bartlett Díaz, anunció una falla en el sistema de cómputo que detuvo la difusión de resultados, episodio que el país recuerda como “la caída del sistema”. Una semana después, los resultados oficiales dieron el triunfo al priista Carlos Salinas de Gortari con 50.36 por ciento de los votos, frente a 31.12 por ciento de Cárdenas Solórzano. Según esas mismas cifras, el candidato del FDN ganó en Baja California, el Distrito Federal, el Estado de México, Michoacán y Morelos.
El ingeniero denunció fraude. La inconformidad llenó mítines en la capital, y él eligió el camino de la ley y de la paz: encauzó el descontento por la vía legal y pacífica.
38 años después, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo escribiría que aquella jornada, “en la que debió haber sido reconocido como presidente, marcó el inicio de la transformación democrática”.
EL PARTIDO Y LA CIUDAD
De aquel movimiento nació el PRD, cuya fundación se convocó en octubre de 1988 y se formalizó en mayo de 1989. Cárdenas Solórzano fue su primer presidente nacional, cargo que dejó en 1993. Durante años, la militancia lo llamó su líder moral, un título que él mismo matizó en repetidas ocasiones para defender la autonomía de pensamiento de sus compañeros. En 1994 volvió a buscar la Presidencia, en la elección que ganó el priista Ernesto Zedillo Ponce de León.
Nueve años después de la derrota presidencial, el mismo 6 de julio, pero de 1997, ganó la primera elección para jefe de Gobierno del Distrito Federal, tras la reforma que permitió a los capitalinos elegir a su gobernante, en lugar de los regentes que designaba el Presidente de la República. Asumió el cargo en diciembre del mismo año y, en septiembre de 1999, lo dejó para buscar por tercera vez la Presidencia; lo relevó Rosario Robles Berlanga.
En 2000 compitió al frente de la Alianza por México, en los comicios en los que Vicente Fox Quesada, del Partido Acción Nacional (PAN), puso fin a más de siete décadas de gobiernos del PRI. No volvió a ser candidato.
LOS ÚLTIMOS AÑOS
En 2011, el Senado de la República le otorgó la Medalla Belisario Domínguez, en reconocimiento a su trayectoria como servidor público y luchador social. En noviembre de 2014, renunció con carácter de irrevocable al PRD, el partido que había fundado 25 años antes. Presidió de manera honoraria la Fundación para la Democracia y mantuvo una voz crítica frente a los gobiernos federales desde 1988, incluido el de su antiguo aliado, Andrés Manuel López Obrador. Entre 2025 y 2026, todavía habló en público de la política fiscal, la planeación del desarrollo, los alcances de la política social, la seguridad y el futuro energético del país.
Celeste Batel fue su compañera durante 58 años de matrimonio y madre de sus tres hijos: Lázaro, Cuauhtémoc y Camila. Murió el 19 de octubre de 2021.
A los 91 años, el ingeniero regresó a la causa de su padre. El 18 de marzo de 2026, durante la conmemoración del 88 aniversario de la Expropiación Petrolera, en Pueblo Viejo, Veracruz, Sheinbaum Pardo anunció que Cárdenas Solórzano había aceptado la presidencia honoraria de la Comisión Consultiva del Petróleo de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Fue su última encomienda pública.
LA DESPEDIDA
La noche de su muerte, una carroza blanca llevó sus restos al Panteón Francés de San Joaquín, sobre la Calzada Legaria, en la alcaldía Miguel Hidalgo, donde descansa Celeste Batel y donde, en julio de 2023, fue velado Porfirio Muñoz Ledo, su compañero en la Corriente Democrática. Hasta el 29 de octubre de 2026, la familia no había informado la causa del fallecimiento. Ese día, Cárdenas Batel, jefe de la Oficina de la Presidencia, dijo sentirse orgulloso de su padre, a quien describió como una persona decisiva en la historia del país.
La mandataria nacional lo despidió como “un hombre de principios firmes, que transformó la vida política de nuestro país”. López Obrador escribió: “Sin él, otra sería la realidad política del país. Fue un transformador; nos deja sus enseñanzas y los ideales que nunca mueren”. El presidente de la Mesa Directiva del Senado, Higinio Martínez Miranda, quien lo acompañó en sus tres campañas presidenciales, recordó: “Viví y conocí de cerca su fuerza moral y calidad humana”. Desde Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva evocó las luchas que ambos compartieron por una América Latina desarrollada, justa y libre.
En la Cámara de Diputados, los legisladores le guardaron un minuto de silencio y le dedicaron un minuto de aplausos. El coordinador del grupo parlamentario de Morena, Ricardo Monreal Ávila, propondrá una sesión solemne en su memoria para el 4 de noviembre de 2026.
Le sobreviven sus hijos Lázaro, Cuauhtémoc y Camila. “Hasta siempre al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano”, dijo la Presidenta de la República al despedirlo desde Palacio Nacional.






