Israel Leonel Trigueros Muñoz, el Isra, de la célula de los Rusos en Mexicali, tenía 13 días de haber regresado a Baja California cuando lo detuvieron.
Consciente de su impunidad y su brazo corruptor, no esperaba ser aprehendido el domingo 25 de octubre cuando, acompañado de su familia, los invitó a comer al restaurante de cortes brasileños, Pampas, en la Capital del Estado. Pero después de la suerte, los segundos en abandonarlo fueron los escoltas que le custodiaban afuera del sitio de comidas. Encendieron las unidades que llevaban y huyeron, abandonando a su jefe criminal.
Los terceros en dejarle fueron los escoltas que se encontraban en mesas aledañas a la del Isra y su familia. Corrieron en dirección a la cocina y ni intento hicieron por proteger a su cabeza de célula o llevárselo consigo.
Al final, ya rodeado por elementos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana, sin lograr hacer movimiento alguno, el Isra habló para comprar su libertad. Les ofreció un millón de dólares si en ese momento lo dejaban ir. Tal cantidad, aseguró a los agentes, la tenía a la mano, pero podía ofrecerles más, lo que ellos pidieran, y se los daría.
Como es evidente, los agentes de la Fuerza Estatal no aceptaron. En ese momento, procedieron a detenerlo, sólo a él. A su familia y resto de parientes que le acompañaban en la comida les permitieron retirarse… y fueron los cuartos en abandonar al señalado narcotraficante del Cártel de Sinaloa (CDS). Cuando, de acuerdo a los preceptos de la Ley, le permitieron al Isra hacer una llamada telefónica una vez detenido y en instalaciones ministeriales, decidió marcar a su familia, pero nadie le respondió. “Se le aguaron los ojos al cuate, cuando no tuvo respuesta en su llamada. La familia ya no le respondió”, comentó un testigo de los hechos a ZETA.
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EL SEÑALADO COMO AUTOR INTELECTUAL DE ASESINATO DE POLICÍAS
Israel Trigueros, el Isra (inocente en tanto no se determine su responsabilidad mediante la sentencia de un juez, según el artículo 13 del CNPP), está señalado, al menos con indicios, como el autor intelectual de una serie de crímenes de alto impacto, entre ellos el asesinato de dos elementos de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC).
A pesar de su fama y reiteradas menciones en las Mesas para la Construcción de la Paz, en el único lugar donde su nombre era inexistente era en los registros y expedientes de la Fiscalía General del Estado (FGE) y su homóloga federal, donde si él hubiera querido habría entrado y salido de ambas oficinas sin mayor problema, toda vez que no contaba con un mandamiento judicial en su contra.

La noche del pasado domingo 25 de octubre, el Isra o el Moreno, bajó la guardia, después de casi semanas de regresar a Mexicali proveniente de Durango, entidad donde la cúpula criminal de los Rusos, dirigidos por Juan José Ponce Félix, facción apéndice del Cártel de Sinaloa en Mexicali, se refugia y coordina sus actividades ilícitas.
Se sabía buscado por la FESC, principalmente, pero poco le importó con tal de pasar un periodo de gracia con su familia un domingo, de puente de gobierno. Esa noche acudió al restaurante Pampas Do Brasil, ubicado frente al monumento a Vicente Guerrero, coloquialmente conocido como “El Caballito”.
Hijas, su esposa y varios familiares —con excepción de su hijo— se encontraban en el restaurante buffet, cuando fue sorprendido por una mezcla de agentes estatales y federales que ingresó al conocido negocio recién remodelado. No hubo disparos ni arrebatos, salvo el de algunas personas aterradas al ver el operativo policial.
El Isra fue detenido, trasladado a las instalaciones de la FESC para su certificación médica y de inmediato colocado en el avión Learjet (usualmente utilizado como taxi por el gabinete de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda), para su traslado a Hermosillo, donde enfrenta una acusación por privación ilegal, secuestro agravado y su relación en la desaparición de una persona en San Luis Río Colorado, según la orden de aprehensión solicitada el 9 de agosto del 2026, según el expediente SON/SRL/FGE/2026/345/50073 y número de causa 5307/2026.
CON LA GUARDIA BAJA
Desde antes que viajara a Durango, al Isra ya lo andaban siguiendo de cerca. Los equipos de Inteligencia habían detectado su señal y no la soltaron aun cuando se alejó de territorio bajacaliforniano. De hecho, estuvieron a punto de capturarlo unos días antes en un domicilio en el Kilómetro 57, en la zona rural donde se dividen Baja California y Sonora, pero no se dieron las condiciones para hacerlo sin disparos.
Confiado, la noche del domingo 26 de octubre de 2026 bajó la guardia y acudió al restaurante de cortes de carne brasileño ubicado en los alrededores del Centro Cívico de Mexicali, a escasos 800 metros del edificio Scorpio, donde despacha el secretario de Seguridad Ciudadana, Laureano Carrillo; y a un kilómetro de las instalaciones de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC).
El señalado miembro del CDS era rastreado desde que tocó suelo mexicalense y cuando estaba sentado en una mesa para 10 personas con su familia, un total de nueve policías estatales y federales ingresaron por la puerta principal; el resto del operativo rodeaba el edificio en caso de un intento de fuga.
El semblante del Isra cambió, una de sus hijas gritó y su esposa intentó hablar con los oficiales, pero nada pudieron hacer para evitar la captura. Luego de una orden para colocarlo con el abdomen en el suelo, los agentes controlaron la escena, evitaron videograbaciones con teléfonos celulares por parte de algunos presentes y lo arrestaron.
El Isra, quien lucía de menor estatura y más robusto que en las escasas imágenes que se difundieron de su persona, intentó “arreglar” con los agentes aprehensores, a quienes ofreció lo que quisieran, pero que a la mano tenía un millón de dólares. No hubo negociación y ahí se le notificó que no sería procesado en Mexicali, sino en Hermosillo, Sonora, donde era buscado por un crimen cometido en San Luis Río Colorado, Sonora, pero debido a la peligrosidad de su perfil, se consideró necesario un resguardo de mayor seguridad.
Esa misma noche el Isra viajó en el avión privado del Poder Ejecutivo, utilizado frecuentemente por funcionarios, empresarios y políticos, pero que ese día se convirtió en el medio de transporte para un capo, el lugarteniente más poderoso, territorialmente, de los Rusos en Mexicali.

EL SECUESTRO DEL GORDO GADAFI
Enghles Aralp Gastélum Cartagena, de 30 años, alias el Gordo Gadafi, vocalista del grupo La Ruleta, pasó gran parte de su carrera musical enalteciendo y narrando las “hazañas” de los liderazgos de los Rusos. Por varios años, al igual que otro cantante de narcocorridos, Tomás Ballardo, y los Juniors de Mexicali, frecuentemente fueron la voz melódica de la criminalidad en Mexicali.
“Una bandera con colores que se resaltan roja, blanca y azul, ya saben de qué se trata, son fieles guardianes puesto pa’ lo que salga, anda recio en la frontera limpiando la plaza, es la bandera de Rusia y las traen en las cachuchas”, es el fragmento inicial de la canción “Bandera de Colores”, interpretada por el grupo Justicieros JR, a dueto con La Ruleta, donde saludan al Gadafi, pero también hacen una serie de referencias sobre el grupo criminal en Mexicali.
De ser un intérprete musical que enaltecía a “La Rusada” o “La Bandera”, en agosto pasado, en una finca ubicada en la colonia Independencia, de San Luis Río Colorado, el Gadafi fue rescatado por elementos de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) y autoridades federales. Tenía varios días secuestrado.
El Gadafi, su madre de nombre Mirna Yaneth Cartagena González, de 49 años de edad, y su hermano Jared Ghiosckary Gastélum Cartagena, se encontraban en el lugar, pero en el operativo sólo lograron rescatar a los primeros dos; hasta la fecha, su hermano sigue desaparecido.
Autoridades encargadas de la investigación tienen claro el motivo del crimen: una deuda millonaria que supuestamente tenía el Gadafi con el grupo delictivo del Ruso. Tras cobrarle varias veces sin tener resultados, se ordenó su privación de la libertad y la de su familia.
Durante el tiempo que estuvo cautivo, se presume que el Gadafi fue obligado a entregar dinero y bienes para cobrar la deuda, y los dos presuntos responsables identificados en el crimen son nada menos que Israel Leonel Trigueros Muñoz y Javier Eduardo Barraza Ramos, alias el Misil.
Tanto el Isra como el Misil lograron escapar momentos antes de la intervención, pero la víctima, quien solicitó asilo político en Estados Unidos ante el riesgo de ser asesinado, testificó contra ambos presuntos criminales.
Esa es la acusación directa hecha contra el Isra y por la que ahora enfrenta un proceso legal con el que podría pasar varias décadas en prisión, en caso de ser sentenciado.
Mientras, en Baja California, autoridades locales consideran que el Isra es el autor intelectual del asesinato de dos agentes de la FESC, de nombres Rubén López Orduño, un joven agente de apenas 27 años de edad, y Manuel Enrique Guerrero Sánchez, de 32 (este último con nueve años en la corporación), los cuales fueron sorprendidos en su vivienda y en una taquería cercana a su casa, respectivamente.
En ambos casos se utilizaron armas de grueso calibre y estaban encapuchados. En uno de los casos, los matones vestían chalecos fluorescentes, mientras que en el otro todos llevaban indumentaria táctica color negro.
Durante el vuelo, el Isra fue cuestionado informalmente por todos los crímenes con los que se vincula, pero no brindó información. Sin embargo, se presume que la principal línea de investigación es que el doble asesinato, en el que se presume que hay una lista de varios agentes en la mira, fue una respuesta colérica del Isra tras el asesinato de su cuñado, Mauricio Alarcón Fiscal, alias el Compa Wicho, durante un operativo en el Kilómetro 57, tras una larga persecución.

La versión representa una verdad, pero carece de sustento jurídico que permita a la FGE o a la Fiscalía General de la República (FGR) llevarlo ante un juez para su valoración. De hecho, la fiscal Ma. Elena Andrade Ramírez fue cuestionada por los medios de comunicación y confirmó que este individuo de alto perfil es considerado peligroso y se le relaciona con varios hechos delictivos desde hace varios años, pero nada se ha podido comprobar.
Trigueros Muñoz, de 42 años de edad y originario de Guanajuato, tenía años trabajando en actividades lícitas e ilícitas en Mexicali, donde tenía el control de una llantera, un taller y otros negocios en el Valle de Mexicali, los cuales se vincularon a sus actividades criminales. Sin embargo, durante los últimos años, tras el apadrinamiento del grupo delictivo de los Rusos, el Isra amplió su poder hasta crear una estructura criminal con matones y narcomenudistas, pero también se vinculó —presuntamente— en el descargue de avionetas.
Posteriormente se vinculó con mafias de mayor nivel hasta tener contacto directo con grupos delictivos en Colombia para el tráfico de cocaína, al grado de llevar consigo a dos sicarios originarios del país sudamericano.
El Isra es —probablemente— junto con David Fernando Vásquez Bejarano, alias el Acelerado, uno de los perfiles de mayor nivel capturados del grupo delictivo de los Rusos. Territorialmente, el Isra tiene el mismo nivel que Carlos Alberto Villamán Luna, alias el 6-1 o el Obama (inocente en tanto no se determine su responsabilidad mediante la sentencia de un juez, según el artículo 13 del CNPP), en el control de las actividades ilícitas.
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