“De la importancia que los funcionarios le den a la Feria del Libro de Tijuana dependerá de que, en algún momento histórico, se fije un presupuesto adecuado a sus necesidades, que sea respetado por administraciones futuras. En este sentido, la FLT está sujeta en una parte muy sustantiva a las acciones que determinen los programas de gobierno”, expresó a ZETA el librero fundador de la Feria del Libro de Tijuana, a desarrollarse del 24 de octubre al 1 de noviembre en el Parque Morelos
Fundador de la Feria del Libro de Tijuana en 1980, en coordinación con diversos libreros de la ciudad fronteriza, don Vladimiro Alfonso López Camacho (5 de mayo de 1936, Llobregat, Barcelona), de 90 años, actualmente se encuentra en el retiro; no obstante, aunque es ajeno a la organización del evento librero, tiene voz para reflexionar sobre la Feria del Libro de Tijuana. Don Alfonso aceptó una entrevista para ZETA, en la que expone sus opiniones sobre la Feria del Libro de Tijuana, misma que en su XLI edición por primera vez tiene como sede el Parque Morelos, localizado en la Zona Este de Tijuana, a desarrollarse del sábado 24 de octubre al 1 de noviembre de 2026.
Don Alfonso reconoce que la Feria del Libro de Tijuana (FLT) es “una feria modesta”, a pesar de contar con más de cuatro décadas de existencia y ser una de las más antiguas del país; además, señala que “el CECUT es el recinto idóneo para la Feria del Libro de Tijuana” y que “de la importancia que los funcionarios le den a la FLT dependerá de que, en algún momento histórico, se fije un presupuesto adecuado a sus necesidades, que sea respetado por administraciones futuras”.
Fundada en 1980 por iniciativa de don Vladimiro Alfonso López Camacho –en coordinación con librerías afiliadas a la Unión de propietarios de papelerías, librerías y equipos de oficina–, la Feria del Libro de Tijuana ha tenido sedes como calle Octava (1980-1981), (suspendida en 1982 y 1983), Plaza Río (1984), Centro Cultural Tijuana (1985-1992), Palacio Municipal (1993-2001), Avenida Revolución (2002-2008), estacionamiento de Plaza Río (2009-2012), CECUT (2013-2019), (suspendida en 2020, 2021 y 2022), CECUT (2023 y 2024) y Museo Interactivo El Trompo (2025).
— Durante cuatro décadas, la Feria del Libro de Tijuana ha tenido diversas sedes, como el Palacio Municipal, la Avenida Revolución, el CECUT y el estacionamiento de Plaza Río. ¿Qué opina usted sobre la Feria del Libro de Tijuana que este año por primera ocasión se llevará a cabo en el Parque Morelos?
“La Feria del Libro de Tijuana (FLT) se ha venido celebrando en diferentes sedes, determinadas por las circunstancias del momento y según el criterio de la institución de gobierno que le da cobijo. La edición de 2025 bajo la organización del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) se celebró en el Museo del Trompo, ubicado en la Zona Este de la ciudad, con una creciente demografía, si bien lejos de los espacios tradicionales del Centro. A juzgar por los números, tuvo una importante respuesta ciudadana que tal vez justifica repetir este año en ese punto geográfico de la ciudad, como es el Parque Morelos”.
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— ¿Por qué considera usted que la Feria del Libro de Tijuana no ha consolidado una sede para su realización en sus más de cuatro décadas de existencia?
“Éste es un punto muy delicado porque no debe escapar a una visión crítica de los sucesivos gobiernos del IMAC, partiendo de la premisa de la debilidad de un gremio de libreros (con nulo crecimiento) que impulsó su celebración en 1980. Cierto es que durante el ejercicio del H. XV (1995-1998) y XVI (1998-2001) Ayuntamiento de Tijuana, en la que estuvo sustentada por la reciente creación del IMAC, la FLT se trasladó a la Avenida Revolución y tuvo una significativa revaloración. Las siguientes ediciones bajo el auspicio municipal tuvieron desigual suerte, siempre frente al vacío de un presupuesto, nunca considerado en la Ley de Ingresos y Egresos del IMAC, ignorando el reclamo permanente de su Junta de Gobierno. La respuesta concreta a tu pregunta es la ausencia de una sensibilidad que valore la decisiva importancia de los libros y las librerías en todos los ámbitos del desarrollo de México, además del lustre que confiere a las ciudades que se identifican con el libro como inefable símbolo cultural”.

“Tijuana tiene un gremio de libreros y una feria del libro de la que carecen muchas ciudades de nuestro Suelo Patrio, una feria modesta, pero existe, no hay que importarla, es simplemente un patrimonio de la ciudad no suficientemente valorado desde una visión política”.
— ¿Cuál ha sido la mejor sede de la Feria del Libro de Tijuana en sus cuatro décadas de existencia y por qué?
“Más que por una edición en especial me inclinaría por las ferias que se han realizado en el espacio federal del Centro Cultural Tijuana (CECUT), la mayoría bajo la organización de esta institución, si bien en algunas de ellas fueron anfitriones del IMAC. El CECUT no sólo dispone de un gran y cómodo espacio para la exhibición de los libros y actividades anexas, sino que ofrece un excelente apoyo logístico, con el añadido de que aporta eficiencia y prestancia al proyecto”.
“En mi opinión, ajena a la organización y pese a que puede parecer subjetiva, el CECUT es el recinto idóneo para la FLT; el espacio federal que más ediciones ha exhibido por su manifiesta capacidad de apoyo logístico”.
— ¿Qué opina usted de que luego de cuatro décadas la Feria del Libro de Tijuana no tiene un presupuesto etiquetado ni por el CECUT, ni por la Secretaría de Cultura del Estado de Baja California, ni por la Secretaría de Cultura de Tijuana o el Instituto Municipal de Arte y Cultura?
“Hay que considerar que, desde un principio, la Feria se identifica por su nombre con la ciudad y la organización debe ser, por lo tanto, eminentemente municipal, bajo el amparo del IMAC, que no debería de excluir el apoyo y la colaboración de otros niveles de gobierno. De la importancia que los funcionarios le den a la FLT dependerá de que, en algún momento histórico, se fije un presupuesto adecuado a sus necesidades, que sea respetado por administraciones futuras. En este sentido, la FLT está sujeta en una parte muy sustantiva a las acciones que determinen los programas de gobierno”.
— ¿Cuál debería ser la sede de la Feria del Libro de Tijuana para los próximos años?
“El CECUT es la sede que le da más brillo a la feria, y sería un gran acierto que se sintonizaran intereses institucionales con el fin de potenciar una fiesta de la cultura que contribuya a proyectar la mejor imagen de Tijuana, consolidando un espacio que es un símbolo sobresaliente de nuestra ciudad”.
— ¿Qué le hace falta a la Feria del Libro de Tijuana para que se consolide a nivel local y nacional?
“Bajo la premisa de que los libros están presentes en la Feria a través de las librerías de la ciudad que representan a las editoriales mexicanas, y que el gremio de libreros está abierto a la presencia de ofertas bibliográficas que no compitan con sus fondos, hay que ser realista en cuanto a su proyección, que dependerá, en buena parte, del crecimiento librero que imponga la demanda lectora. Un aspecto importante para la difusión de la FLT es la presencia de escritores que reclaman la atención y son noticia de primera página. Esta experiencia no sería nueva, pero está supeditada a la programación y recursos oportunos”.
— Algo que quisiera agregar o expresar a propósito de estas 41 ediciones de la Feria del Libro de Tijuana…
“He tenido un sueño: soñé que organizaba una feria de las licorerías de Tijuana y era feliz por disponer de abundantes recursos económicos y humanos que le daban autonomía a nuestro gremio, pero comprobé, en un angustioso despertar, que librerías y licorerías no eran, pese a su rima, de la misma familia”.





