Quienes han nacido en Tijuana, o traídos por sus padres, cuando apenas aprendían a caminar, saben que nuestra vida se desarrolló entre las críticas de quienes negaban el orgullo de nuestra nacionalidad. Criticaban todo: pochos, no aman a México, ni siquiera conocen su idioma, usan la moneda gringa, se avergüenzan de “el peso”, vean todos los letreros están en inglés, etc.
Pese a esas críticas, Tijuana creció, se desarrolló y sus moradores, difícilmente renegaban de su nacionalidad. Con la edad, comprendimos que eran infundadas. Simplemente la ciudad colindante con California, se adaptaba a las circunstancias, sin olvidar sus raíces. Esos gobiernos, hoy tan satanizados dejaron obra y supieron dialogar con la autoridad central para inversiones importantes. La Transpeninsular que une a nuestra hermosa península, la canalización que solucionó las inundaciones que llegaban a la Av. Revolución.
Y el Centro Cultural Tijuana (CECUT) no olvidamos que fue una solicitud escuchada por doña Carmen Romano (tan criticada por algunos) comprendió la inquietud y cumplió su ofrecimiento, dotándonos de una institución soberbia. Sí, ese icónico edificio que, al llegar los burócratas del Grupo Morena, aprovechan cualquier reunión o medio de comunicación para expresar: “es una institución del gobierno federal”. El recordatorio viene desde la 4T, pero es una obra construida con los impuestos de Tijuana.
Todo lo anterior recordamos, al leer el breve, pero contundente escrito publicado en nuestro ZETA, firmado por don Alfonso López Camacho, que, siguiendo la herencia paterna, ha sido un gran impulsor de la lectura. Sí, vender libros, buscar la forma de que las personas se acerquen a ese medio maravilloso de aprendizaje; sin rendirse, ni permitir que desaparezca y se adopten los libros digitales, es una misión titánica. Y por fortuna hay varios personajes que no claudican. Pero también es obligación de los que dirigen nuestras instituciones culturales, apoyar, como en el pasado, la difusión.
Inaudito que la Feria del Libro, idea y esfuerzo de don Alfonso, que entusiasmó a sus colegas, y desde el principio han apoyado esta importante actividad. Por el bien de nuestra ciudad, debe volver al CECUT, el sitio adecuado para recibir a los miles de interesados. Recordemos expositores visitantes como Loaeza, Serna, Rius, Dehesa, alternaban con los autores locales.
Las fritangas (aunque sean parte de la cultura) nunca serán superiores a los libros, que educan y motivan al razonamiento. Ya lo mencionaba Lorca en un discurso titulado “Sólo deseo un libro y medio pan”. Por si lo encarcelaban. Y no solo eso: lo mataron.
Publicidad
Nota 1. En nuestro estado los Centros de Rehabilitación de Adicciones, regulados por el Instituto Psiquiátrico de B. C. cumplen con su misión. Si busca algo seguro, pregunte si está registrado. ¿A dónde? Al Tel. (686) 561 0315 Correo: [email protected]
Nota 2. Se debe exigir que sean avalados por la autoridad. Para seguridad de los internos.
Nota 3. El dinero se acaba y el gobierno debe ser estricto en el buen uso de los impuestos.
Luz Elena Picos es directora de Red Social de Tijuana.
Correo electrónico: [email protected] www.lagacetaredsocial.com





