En la cárcel de la calle 8 de Tijuana desnudaban al infractor, sede única en Tijuana en los 70s y 80s, para encarcelar a quienes rompían el orden en esa época.
Leí toda la entrevista que ZETA le hizo a el Lic. Ernesto Ruffo Appel, en su por fin lecho familiar y de descanso, que le fue arrebatado de golpe por 72 días.
Fue una entrevista muy buena por ambos lados: ZETA y Ruffo Appel. Aún está bien de su facultad mental. Contestó con altura, sabedor de lo que está informado, aún en la mente con recuerdos de los gritos de Almoloya, las levantadas, el recibimiento que le hacen a todos, baldazos de agua fría, etcétera.
Está preocupado por el rumbo torcido que lleva la presidenta Claudia Sheinbaum del país. Consciente de lo que es y puede ser de su cárcel domiciliaria, contestó sereno, pausado, sonriente, cómico, feliz de estar en Ensenada, su cuna de vida. Más delgado llegó.
Dice que la mayoría grupera gobierna México; se esfuma la república y más.
Dice que aprendió mucho, valoró la vida, la libertad de ir de aquí a allá. Una experiencia que ya vivió: ser preso. Eso no le retira su título de licenciado.
Dice que lo quieren usar de tapadera. No es rencoroso y la venganza no es fuerte. El tiempo dirá qué viene más adelante, bueno o malo. No le recomienda a nadie el ingreso a Almoloya. ¡Es feo eso! El exgobernador contestó con todo respeto a ZETA.
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Claro, le bajó la moral, se desveló, sufrió, pensó, tuvo pesadillas; quizá miedo, pero eso ya es historia a su vasta trascendencia política humana y de ciudadano. Pues bien, que por humanidad se le concedió estar en su lecho íntimo familiar, pero allí será monitoreado las 24 horas.
Yo creo en su inocencia, lo he leído en ZETA desde que fue gobernador y alcalde, y no creo equivocarme que le juegan mal. Tiene negocios, es empresario, pero los que lo ayudaron a crecer quizá eran los del mal y se dio cuenta tarde.
Hace poco en un escrito de ZETA lo señalé como uno de los mejores gobernadores que ha tenido el Estado 29, no como tantos: Kiko Vega y Marina del Pilar.
Pues bien por el señor Ruffo Appel, a ver cuál es el desenlace. Ojalá sea fructífero para él, por su edad y su inocencia empresarial, que él es un hombre de negocios, a como lo he leído por años y ZETA me ha hecho saber desde hace más de tres décadas.
Bienvenido a casa, “la Cenicienta del Pacífico”, señor Ernesto Ruffo Appel. Creo en Usted, por eso leí su entrevista de ZETA.
Atentamente,
Leopoldo Durán Ramírez
Tijuana, B.C.





