El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el 21 de julio de 2026 la decisión de la automotriz japonesa Toyota de concluir la fabricación de su camioneta Tacoma en Tijuana, Baja California, para trasladar esa línea de producción a una planta en San Antonio, Texas. El mandatario estadounidense atribuyó el movimiento a su política de aranceles.
Durante breves declaraciones a la prensa en la Oficina Oval de la Casa Blanca, donde recibió al presidente de Líbano, Joseph Aoun, Trump presumió el traslado de la producción hacia territorio estadounidense. “Toyota está llegando con la planta más grande de cualquier lugar del mundo según entiendo. Se están yendo de México. Están viniendo a nuestro país. Van a venir a Texas, para ser específicos”, declaró.
Según el anuncio de Toyota realizado a principios de julio de 2026, la compañía invertirá 3 mil 600 millones de dólares en su planta de San Antonio, Texas, y trasladará durante los próximos cuatro años la producción de la Tacoma desde Tijuana. La firma automotriz precisó que la fabricación de esa camioneta continuará en su planta de Apaseo el Grande, Guanajuato.
La Secretaría de Economía (SE) Federal desmintió el 7 de julio de 2026, mediante el comunicado 56, la versión de un traslado inmediato. La dependencia indicó que Toyota México le notificó que transferirá parte de la producción de la Tacoma de su planta de Tijuana a Estados Unidos como parte de una reestructuración de sus operaciones globales, en un proceso gradual que concluiría en 2030. La SE Federal subrayó que la compañía mantendrá su planta de Guanajuato, la cual emplea de manera directa a 2 mil 800 personas.
La Secretaría de Economía Federal informó también que, tras gestiones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, recibió confirmación de una nueva inversión de otra empresa automotriz por más de 500 millones de dólares. En la planta de Tijuana se ensamblaron el año pasado unas 166 mil 653 unidades de la Tacoma, la camioneta mediana más vendida en EE.UU.
La ampliación de la planta de San Antonio elevará su superficie a unos 5 millones de pies cuadrados y llevará la inversión acumulada de Toyota en ese complejo a 8 mil 300 millones de dólares desde el inicio de las obras hace 23 años. El fabricante prevé crear alrededor de 2 mil nuevos empleos en Texas de aquí a 2030.
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El movimiento se produce en un contexto de negociaciones estancadas entre Estados Unidos y México para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), luego de que el Gobierno de Trump dejara pasar la fecha límite del 1 de julio de 2026 sin extender el acuerdo comercial. Desde marzo de 2025, Trump impuso un arancel de 25 por ciento a los autos importados hacia EE.UU. y al contenido no estadounidense en los vehículos provenientes de México y Canadá, aun cuando cumplieran con las reglas de origen del tratado.
La semana anterior, el consejero de manufactura de la Casa Blanca, Peter Navarro, acusó que los autos ensamblados en México escondían contenido originalmente producido en China, en algo que denominó “blanqueo de contenido”, con el fin de aprovechar los beneficios del T-MEC.
Ted Ogawa, presidente de Toyota Motor North America, declaró que la ampliación de la planta de San Antonio refuerza el compromiso de la compañía con la manufactura estadounidense. Por su parte, el gobernador de Texas, Greg Abbott, afirmó que la inversión refleja la fortaleza de la mano de obra y las ventajas competitivas de esa entidad.





