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martes, septiembre 1, 2026
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Sebastián presentó sus cubos transformables en UABC Tijuana

En su conferencia magistral presentada ante estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) el lunes 24 de agosto de 2026, en la Sala de Conferencias del Teatro Rubén Vizcaíno Valencia, el escultor Enrique Carbajal, más conocido Sebastián, presentó dos cubos transformables creados entre 1967 y 1973, cuyos modelos han sido en su trayectoria “como un patrón ordenador de mi obra para empezar a hacer muchas otras obras, las monumentales, por ejemplo”.

Durante su disertación ante estudiantes de la Facultad de Artes y público en general, Sebastián (Ciudad Camargo, Chihuahua, 1947) expuso que ingresó a la Academia de San Carlos en 1965, época en que descubrió la geometría euclidiana y la geometría no euclidiana, fundamentales para sus proyectos artísticos:

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“Empiezo en 1965, en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, y empiezo una carrera en donde la geometría y las matemáticas eran ya para mí muy importantes. Sobre todo, ustedes recuerdan, en cuarto año de primaria a uno le enseñaban los cinco cuerpos regulares de la geometría para armarlos. Y para muchos era muy tedioso, para mí era maravilloso porque ahí visualicé y descubrí que eso era oro, eso era maravilla científica porque empecé a estudiar quién había utilizado los cinco cuerpos regulares a través de la historia, de la geometría, de la historia de las matemáticas. Y bueno, son los cinco sólidos platónicos que ya Platón los había pensado, pero en el Renacimiento Luca Pacioli los estudió e hizo un tratado que se llamó ‘La Divina Proporción’, que es de donde partieron para su composición Leonardo, Durero, bueno, digamos, todos los creadores del Renacimiento: Rafael, Miguel Ángel, utilizaron esa ‘Divina proporción’ de Luca Pacioli. Luca Pacioli, realmente, fue el creador de la disciplina, el que fundó la acción de contar, de hacerlo científicamente y que existan los contadores. Entonces, él empezó, él es el pionero de esto con las matemáticas”.

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“Cuando yo visualicé los cinco cuerpos regulares a través de la historia, los pueden ver, en todos lados ser protagonistas, los ven con Kepler, los cinco cuerpos regulares los usa Kepler y luego descubre sus sólidos y  hace como Arquímedes también: usa los cinco regulares y luego hace los sólidos de Arquímedes. Todo eso me fascinó a mí como geometría euclidiana. Yo estaba en San Carlos y, bueno, tenía 16 años; fascinado, empecé a preguntarme si no existían más geometrías profundas; por supuesto que existían. Y empecé a buscarlas y empecé a investigar y me metí a las geometrías no euclidianas, y entonces descubrí a los matemáticos que provocaron el cambio para partir de la geometría después de 2000 años: la geometría euclidiana a la no euclidiana: que eran Gauss, Bolyai y Lobachevski”.

Entonces, la geometría euclidiana lo llevó también a la geometría no euclidiana, pero sobre todo a la transformación del espacio, crucial después para sus esculturas monumentales:

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“Lo único que estuve yo estudiando fue pintura, escultura, dibujo, grabado en la Academia de San Carlos, pero toda mi formación, de todo mi lenguaje, de todo lo que yo hago actualmente, de toda la mezcla de los medios científicos para llegar al fin plástico, han sido autodidactas. Entonces empecé estudiando primero geometría en unas lecciones muy antiguas de Alberto Durero. Entonces me puse a estudiar geometría euclidiana y descubrí que había también geometría no euclidiana. Y entonces descubrí que había las vetas hacia la topología, hacia la contemplación del espacio, la transformación del espacio; y luego también a todas las geometrías, a la fractal, a todos los descubrimientos actuales dentro de la ciencia, de las matemáticas, en donde la geometría ha sido fundamental”.

Accesible con los estudiantes conminándolos constantemente a preguntar, el artista confesó que entre 1967 y 1973 creó más de 200 cubos transformables:

“En los transformables hay una cuestión: que  la idea mía fue trabajar con disciplinas científicas como la Cinta de Möbius que  tiene un sólo lado, los planos y ejes de simetría del sistema regular de la  cristalografía, aplicarlos a los cinco cuerpos regulares. Y luego ordenarlos de  tal manera que siguieran conservando la acción de la Cinta de Möbius: que dé vueltas, que se transforme y vuelva otra vez sin romperla, que ésa es una  función topológica en matemáticas, que no se rompa y que siga teniendo esa cualidad. Entonces, ésa es la cualidad de los  transformables, pero la idea era que dieran la sorpresa por medio del color, en  el cambio y en la transformación y que vayas viendo cómo con sus colores se  puede jugar y se pueden dar estados de ánimo”, argumentó.

Previo a la demostración de sus dos cubos que llevaba, nombrados “Alberto Durero 4” y “Fermi”, el autor del libro “Cuántica. El sinuoso sendero a la realidad” (Sexto Piso, 2025), en coautoría con Gerardo Herrera Corral, contó cómo creó sus “más de 200” cubos transformables, con la aplicación de la geometría no euclidiana o no geométrica, incluso antes de la aparición del popular Cubo de Rubik:

“Los tres (Gauss, Bolyai y Lobachevski) son los padres de la geometría no euclidiana, porque los tres por su lado llegaron a la misma conclusión. Nadie copió a nadie, simplemente crearon simultáneamente algo extraordinario: el cambio para que las geometrías se transformaran y sean las que ahora permiten conjuntamente con las matemáticas comprender y tratar de solucionar el todo en el universo. Estas geometrías permitieron pasar hasta lo cuántico. Y los cinco cuerpos regulares vuelven a aparecer en cada  investigador y se vuelven muy importantes; por ejemplo, en (Buckminster) Fuller, no sé si se acuerdan ustedes del creador de las cúpulas geodésicas: para hacer una geometría energética y sinergética, Fuller toma los cinco cuerpos regulares –icosaedro, al tetraedro…–, y hace su geometría energética y sinergética y construye las cúpulas enormes que fue un aporte, allá entre los 50 y los 60; entonces, me daba la razón cada vez que yo veía y descubría que los cinco cuerpos regulares eran importantes. Los tomé y los empecé a usar con el sistema regular de la cristalografía con la Cinta de Möbius, mezclando ese sentimiento científico para integrarlo en mi visión plástica y hacer lo que serían los transformables”, expuso el autor de obras como “El caballito” en Ciudad de México, “La araucaria” en Xalapa, “Los arcos del tercer milenio” de Guadalajara, “El coyote” de Ciudad Nezahualcóyotl, y “La X” en Ciudad Juárez, por citar algunas de sus 279 esculturas monumentales por el mundo.

“Esto fue a finales de los 60, hasta el 73 que yo creo más de 200 transformables y los presento en el 73. Y es lo que yo les traigo hoy, para que ustedes conozcan y para que se diviertan, los van a ver. Se los voy a presentar, yo creo que muchos ya los han visto en internet. Pero siempre hay un gusto por volver a verlos. Éstos son de los 60, 70, hasta en 73 se diseñaron todos, y luego los empecé a presentar en todo el mundo a partir de las décadas y siempre parecieron nuevos y presentes. Y luego vinieron en los 80 una serie de objetos parecidos a estos que transformaron toda la visión ya con computadoras de los transformables, de las piezas que se movían, apareció el Rubik, aparecieron muchos más, y eso a mí me dio una seguridad de que lo que yo había hecho a finales de los 60, tenía una validez y que era una obra que se había realizado con el corazón, con las manos y con la ciencia”.

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Posteriormente, en el momento álgido de su conferencia, de dos cajas de cartón Sebastián sacó dos cubos transformables, uno dedicado a Durero y otro a Enrico Fermi:  “Se llama Fermi; Fermi es uno de los pioneros de la mecánica cuántica y este cubo es como un cubo cuántico”, expresó al referirse al modelo Fermi.

“Vieron cómo se abrió (el cubo transformable) y  salían cosas en otros colores y combinaban y jugaban y volvían a perderse. Ésta es la idea de los transformadores. Para mí fue como un patrón ordenador de mi obra para empezar a hacer muchas otras obras, las monumentales, por ejemplo”, concluyó ante aplausos y el asombro de los estudiantes y público en general.

 

 

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Enrique Mendoza
Enrique Mendoza
Enrique Mendoza Hernández estudió Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus Tijuana. Premio Estatal de Literatura 2022-2023 en la categoría de Periodismo Cultural, otorgado por la Secretaría de Cultura de Baja California; Premio Nacional de Periodismo Cultural FILEY 2025, otorgado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, y Manos Libres Periodistas; y Medalla “Ivonne Govea”, del Premio Nacional de Locución 2025 en la categoría de Cultura en Medios Digitales. Ha sido incluido en diversas antologías, entre otras, en “Relatos de frontera y otras costumbres. Crónica joven de Tijuana”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Centro Cultural Tijuana (CECUT) en 2013. Autor del libro “Poetas de frontera. Anécdotas y otros diálogos con poetas tijuanenses nacidos en las décadas de 1940 y 1950”, publicado por la Secretaría de Cultura de Baja California en 2024. Es periodista cultural en Semanario ZETA, en Tijuana

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