En su conferencia magistral presentada ante estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) el lunes 24 de agosto de 2026, en la Sala de Conferencias del Teatro Rubén Vizcaíno Valencia, el escultor Enrique Carbajal, más conocido Sebastián, presentó dos cubos transformables creados entre 1967 y 1973, cuyos modelos han sido en su trayectoria “como un patrón ordenador de mi obra para empezar a hacer muchas otras obras, las monumentales, por ejemplo”.
Durante su disertación ante estudiantes de la Facultad de Artes y público en general, Sebastián (Ciudad Camargo, Chihuahua, 1947) expuso que ingresó a la Academia de San Carlos en 1965, época en que descubrió la geometría euclidiana y la geometría no euclidiana, fundamentales para sus proyectos artísticos:
“Empiezo en 1965, en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, y empiezo una carrera en donde la geometría y las matemáticas eran ya para mí muy importantes. Sobre todo, ustedes recuerdan, en cuarto año de primaria a uno le enseñaban los cinco cuerpos regulares de la geometría para armarlos. Y para muchos era muy tedioso, para mí era maravilloso porque ahí visualicé y descubrí que eso era oro, eso era maravilla científica porque empecé a estudiar quién había utilizado los cinco cuerpos regulares a través de la historia, de la geometría, de la historia de las matemáticas. Y bueno, son los cinco sólidos platónicos que ya Platón los había pensado, pero en el Renacimiento Luca Pacioli los estudió e hizo un tratado que se llamó ‘La Divina Proporción’, que es de donde partieron para su composición Leonardo, Durero, bueno, digamos, todos los creadores del Renacimiento: Rafael, Miguel Ángel, utilizaron esa ‘Divina proporción’ de Luca Pacioli. Luca Pacioli, realmente, fue el creador de la disciplina, el que fundó la acción de contar, de hacerlo científicamente y que existan los contadores. Entonces, él empezó, él es el pionero de esto con las matemáticas”.
“Cuando yo visualicé los cinco cuerpos regulares a través de la historia, los pueden ver, en todos lados ser protagonistas, los ven con Kepler, los cinco cuerpos regulares los usa Kepler y luego descubre sus sólidos y hace como Arquímedes también: usa los cinco regulares y luego hace los sólidos de Arquímedes. Todo eso me fascinó a mí como geometría euclidiana. Yo estaba en San Carlos y, bueno, tenía 16 años; fascinado, empecé a preguntarme si no existían más geometrías profundas; por supuesto que existían. Y empecé a buscarlas y empecé a investigar y me metí a las geometrías no euclidianas, y entonces descubrí a los matemáticos que provocaron el cambio para partir de la geometría después de 2000 años: la geometría euclidiana a la no euclidiana: que eran Gauss, Bolyai y Lobachevski”.
Entonces, la geometría euclidiana lo llevó también a la geometría no euclidiana, pero sobre todo a la transformación del espacio, crucial después para sus esculturas monumentales:
“Lo único que estuve yo estudiando fue pintura, escultura, dibujo, grabado en la Academia de San Carlos, pero toda mi formación, de todo mi lenguaje, de todo lo que yo hago actualmente, de toda la mezcla de los medios científicos para llegar al fin plástico, han sido autodidactas. Entonces empecé estudiando primero geometría en unas lecciones muy antiguas de Alberto Durero. Entonces me puse a estudiar geometría euclidiana y descubrí que había también geometría no euclidiana. Y entonces descubrí que había las vetas hacia la topología, hacia la contemplación del espacio, la transformación del espacio; y luego también a todas las geometrías, a la fractal, a todos los descubrimientos actuales dentro de la ciencia, de las matemáticas, en donde la geometría ha sido fundamental”.
Publicidad
Accesible con los estudiantes conminándolos constantemente a preguntar, el artista confesó que entre 1967 y 1973 creó más de 200 cubos transformables:
“En los transformables hay una cuestión: que la idea mía fue trabajar con disciplinas científicas como la Cinta de Möbius que tiene un sólo lado, los planos y ejes de simetría del sistema regular de la cristalografía, aplicarlos a los cinco cuerpos regulares. Y luego ordenarlos de tal manera que siguieran conservando la acción de la Cinta de Möbius: que dé vueltas, que se transforme y vuelva otra vez sin romperla, que ésa es una función topológica en matemáticas, que no se rompa y que siga teniendo esa cualidad. Entonces, ésa es la cualidad de los transformables, pero la idea era que dieran la sorpresa por medio del color, en el cambio y en la transformación y que vayas viendo cómo con sus colores se puede jugar y se pueden dar estados de ánimo”, argumentó.
Posteriormente, en el momento álgido de su conferencia, de dos cajas de cartón Sebastián sacó dos cubos transformables, uno dedicado a Durero y otro a Enrico Fermi: “Se llama Fermi; Fermi es uno de los pioneros de la mecánica cuántica y este cubo es como un cubo cuántico”, expresó al referirse al modelo Fermi.
“Vieron cómo se abrió (el cubo transformable) y salían cosas en otros colores y combinaban y jugaban y volvían a perderse. Ésta es la idea de los transformadores. Para mí fue como un patrón ordenador de mi obra para empezar a hacer muchas otras obras, las monumentales, por ejemplo”, concluyó ante aplausos y el asombro de los estudiantes y público en general.






