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lunes, abril 20, 2026
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Presidente vs. Pontífice norteamericano

“Se trata de introducir en las relaciones entre Estados

la moral individual; no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti.

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Alexander Solzhenitsyn, El error de occidente”.

 

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Todo esto, repito, se lo debemos al nombre cristiano, esto se lo debemos a la época del cristianismo.

Quien esto no vea, está ciego.

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Quien lo vea y no lo alabe es un ingrato.

Quien se muestre en contra de quien lo alabe, es un mentecato.

San Agustín, La Ciudad de Dios I,7.

 

En el ocaso de su vida, John McCain, ex gobernador republicano por Arizona, pidió a su familia y amigos, no permitir la participación del presidente Donald Trump (primer periodo) en sus funerales, donde recibieron al ex presidente Barack Obama (demócrata) y a la familia Bush, republicanos.

En estos días, el primer Pontífice estadounidense, el Papa Agustino, Robert Prevost Martínez, León XIV, primer sucesor de San Pedro en visitar apostólicamente Argelia, en el África del Mediterráneo. Aquí en Souk Haras, Argelia, nació en el 354 Aurelio Agustín, obispo de Hipona. Como superior de los agustinos, visitó la cuna de San Agustín y Santa Mónica. Ahora lo realiza -con todos los riesgos- como Pontífice.

Y es en este contexto en que su paisano se comporta como un mentecato.

Alexander Solyenitzin, que regresó a morir a Rusia, desencantado de las torpezas norteamericanas, aconseja que sepamos al menos distinguir entre el aislacionismo del protector universal (los Estados Unidos) y el del agresor universal (la Unión Soviética). “El primero representaría efectivamente un riesgo moral para el mundo y la paz general, pero ¡cómo iba a resultar saludable el segundo! Si las tropas soviéticas (en lo sucesivo cubanas, vietnamitas, pronto chinas) dejarán de agredir al mundo y se retirarán, ¿qué peligro amenazaría? Espero que me lo expliquen. Sigo sin comprenderlo”.

Foto: Cortesía José Luis Martínez/Sarcófago para bloquear el reactor nuclear, 2005.

En 2015 en su visita a Ciudad Juárez, el Papa Francisco, fue cuestionado por la prensa internacional sobre la “religiosidad cristiana” del entonces candidato Trump y su desprecio por las personas migrantes. “No sé qué tenga de cristiano una persona que se refiere así a los migrantes”, expresó el Papa Bergoglio; el candidato republicano sintió el rigor de la autoridad moral del Pontífice argentino, quien lo recibió unas semanas después en el Vaticano.

En estos días los Glober Troters, admirables basquetbolistas, visitaron al Papa nacido en Chicago. Las actividades papales continúan con la sorpresa de su visita al África subsahariana origen de la congregación del Papa agustino. Y en lugar de apostarle a la cortesía y a componer su errática carrera bélica al interior y exterior de Estados Unidos, el octogenario Trump expresa sandeces como un auténtico mentecato. Como siguiendo las locuras de Huntington, el locuaz “historiador” que afirma por ejemplo que la hispanidad católica no tiene nada que ver con la fundación de Estados Unidos de Norteamérica.

Profético Solzhenitsyn, perseguido por salvar en Occidente clandestinamente, Archipiélago Gullag, Brezhnev le arrebató la nacionalidad rusa, y Putin se la regresó, cuando el nobel de literatura (1970), decepcionado del status norteamericano, regresó a morir a su natal Georgia. No sin compartir que mientras el comunismo intenta destruir el cristianismo en cada país que esclaviza: ¡Pero no ha podido conseguirlo! “Mientras, los más recientes informadores de Occidente se apresuran a hacer creer que la principal amenaza reside ahora en este imperecedero cristianismo”. 

Ni todos los rusos son comunistas, ni todos los norteamericanos imperialistas criminales, ni todos los judíos sionistas irracionales, ni todos los musulmanes fanáticos; inspirador, que por primera vez un Papa visite Argelia, la tierra de San Agustín, autor de La Ciudad de Dios. Donde refiere que, así como hay una ciudad de Dios, hay una ciudad del diablo. Y es obvio quiénes construyen ambas. He aquí el camino. Este camino, pues, no es de un solo pueblo, sino de todos los pueblos. Y la ley y la palabra del Señor no se quedaron en Sion ni en Jerusalén, sino que partieron de allí para difundirse por el universo”. (El culto del verdadero Dios, San Agustín).

Los actuales mandatarios de USA y de Israel, están comprometiendo la paz de sus naciones y del mundo con los excesos cometidos en respuesta a la matanza del 7 de octubre de 2023. Y los grupos terroristas son parte del complicado panorama.

Alexander Solzhenitsyn, en El Error de Occidente, destaca que no se puede construir una buena sociedad con malas relaciones entre la gente; no sabremos construir una buena humanidad sobre malas relaciones, sobre los resentimientos odiosos entre las naciones.

Foto: Germán Orozco Mora/Submarino soviético retro/vintage, en la Bahía de San Diego

Con humildad y sencillez, el Papa León XIV, ha expresado no temer a Trump ni a su administración. Y no es debilidad, ni cálculo político; creo que desde Argelia, su tierra natal, el autor de La Ciudad de Dios, San Agustín, a quien visita el pontífice agustino, se oye decir al santo de Hipona: “El error principal de estos pensadores, que prefieren estar dando vueltas en el error antes de caminar por el verdadero y recto camino, está en querer medir con las dimensiones de su inteligencia humana, cambiante y angosta, la inteligencia divina, absolutamente inmutable, capaz de abarcar cualquier infinitud, y de contar todo lo incontable sin cambiar de pensamiento”. (Los ángeles y la creación del hombre).

David Brody, comentarista no católico de Christian Broadcasting Network, ha reclamado a Trump (a quien apoya): “Usted no es Dios. Ninguno de nosotros lo es. Esto va demasiado lejos. Se pasa de la raya”.

 

Germán Orozco reside en Mexicali, B.C.

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