México, corrupción, inseguridad y militarización (Tercera parte)

Cartaz lunes, 22 agosto, 2022 12:00 PM

Reiterando con ánimo y prudencia ante el bicho chino COVID19; seguirá por meses. Sigamos cubriéndonos.

Decir que seguimos subdesarrollados dos siglos al no tener seguridad interna civil de policías detectives con metodologías para investigar tecnológica y científicamente bajo el marco de la ley, y que las fuerzas armadas o guardia de patrullaje aparatosos/prehistóricos, sin investigación metódica, son lo menos idóneo, no es criticar a los políticos, sino recomendar que modernicen su mentalidad social y legal. Y regreso a lo señalado hace años: mientras no haya carreras de servicio público (en vez de dedazos políticos), los puestos públicos seguirán bajo nepotismo y corrupción.

Un detective de países modernos sabe que, por ejemplo, una señora o señor con una tienda o negocio le dedica mínimo ocho horas en atenderlo, otras dos o tres horas en ir y venir o surtirlo, y el tiempo restante es para sus hogares (dice un compañero profesor de la UABC que su tiempo no solo es completo, sino repleto). En un barrio o zona puede haber 20 a 50 tiendas, negocios o consultorios. Los malandros o ladrones viven solos, ociosos, espiando a las gentes y negocios; dos o tres maleantes se concentran en el pequeño comercio al asaltarle, que aunque sean hasta 50, cada uno es débil, aislado y desarmado frente al tropel que les roba o extorsiona (vulgo: cobren piso) de uno por uno.

Peor, que no teniendo México fuerzas policiales de reacción rápida contra esos atracos (en contraste con los países modernos), y mucho menos detectives policiales que investiguen y persigan a los criminales, estos quedan impunes. Y luego la justicia se paraliza o imposibilita por políticos, comandantes o policías podridos que agarran sobornes de los hampones para que no los toquen; además del grave riesgo que corren las víctimas con valor de denunciar si los funcionarios se hacen de la vista gorda o maléficamente le “soplan” a esos despiadados, que viven gordo mientras desangran, y tienen que encarecer sus productos a clientes y consumidores por tal carga. Todos empobrecen peor.

Ya vimos que Vidocq, bajo el gobierno de Napoleón, inició el uso de detectives con la Sûreté en 1811. La policía metropolitana de Londres (después Scotland Yard) estableció sus detectives para 1842. Antes, en 1833 Vidocq iniciaría su agencia privada “Bureau des Renseignement”, y William Pinkerton en E.U. haría lo mismo en 1850. Tanto en Francia como Inglaterra o Estados Unidos, desde el siglo pasado hay asociaciones que establecen requisitos, normas y criterios para los detectives privados en cooperación con las agencias de policías. En países avanzados, tras recibir entrenamiento y capacitación en las tecnologías más novedosas,  requieren de licencias o permisos. En México no hubo reglamento alguno hasta 1948, que -sorbete- fue derogado en 1985, por increíble que suene, volviendo a caer en el subdesarrollo.

Porque con la mentalidad megalómana y paranoica de los políticos mexicanos, la primera fuerza de investigación en el país, bajo el general y presidente Anastasio Bustamante en 1830, era para espiar a sus opositores políticos; igual con Benito Juárez y Porfirio Díaz. En 1938, Lázaro Cárdenas creó la Oficina de Información Política (para 19267 convertida en Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales); nótese el énfasis en “política” y no en seguridad ciudadana. También en 1989 establecería el hoy desaparecido Cisen.

Hoy al señorLópez sus detractores le achacan que la Unidad de Inteligencia Fiscal solo la abusa en perseguir a sus opositores políticos, únicamente favoreciendo al crimen. De hecho, cuidado con las guardias paramilitares, pues sabemos que los políticos las manipulan y abusan para dar golpes de mano o de Estado; como las sanguinarias guardias rojas de Lenin, con las cuales en 1917 se apoderó de Rusia para su tiranía comunista; o en 1922 con los camisas negras de Mussolini. O los linchadores racistas del Ku Klux Klan de E.U. Y acá en México los paramilitares dándoles golpizas a los estudiantes en 1968 cuando marchaban pacíficamente por que el PRI suavizara su dictadura; así como los halcones de Echeverría para asesinar estudiantes en 1971.

Todo esto explica categóricamente las bases histórica, social y legal de lo moderno que es salir ya de lo pretoriano y corrupción de subdesarrollados, subiendo a seguridad interna tipo Sûreté, Scotland Yard o FBI.

 

Atentamente,

José Luis Haupt Gómez.

Tijuana, B.C.

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