Santiago Roncagliolo narra el abuso y la pederastia

Fotos: Cortesía Xavier Torres-Bacchetta
Cultura lunes, 5 julio, 2021 12:15 PM

Desde la ficción, en “Y líbranos del mal”, el autor aborda los abusos en el colegio católico Reina del Mundo de Perú. “Tenemos una sociedad, de derecha o izquierda, que se propugna cancelar historias, no hablar de ciertas cosas, establecer tabúes en la sociedad”, refirió a ZETA el novelista

Desde la ficción, el novelista Santiago Roncagliolo trata el abuso y la pederastia en el colegio católico Reina del Mundo de Perú en su más reciente novela, “Y líbranos del mal”, publicada este año por el sello Seix Barral.

En “Y líbranos del mal”, se revela “una cruda verdad sobre el fanatismo religioso, el abuso de poder, la pederastia y una sociedad latinoamericana conservadora que es capaz de solapar cualquier crimen con tal de mantener el statu quo”, de acuerdo con la presentación editorial del ganador del Premio Alfaguara 2006 por “Abril rojo”.

“Esta historia tiene que ver con cosas que pasaron cerca de mi vida, con gente que conocí que estuvo en una congregación religiosa, luego se hicieron públicas muchas denuncias de lo que había ocurrido ahí y me impactó que todo hubiese ocurrido tan cerca de mí, sin que nadie estuviese hablando de eso, sin que nadie siquiera hubiese pronunciado que eso podía estar ocurriendo”, expresó a ZETA Santiago Roncagliolo.

 

DE NUEVA YORK A PERÚ

En “Y líbranos del mal”, Jimmy, el protagonista, vive en Nueva York alejado de sus orígenes y del pasado peruano de sus padres que protagonizan una pareja ejemplar, pero un día debe regresar a Lima, donde descubre el pasado homosexual de su padre, Sebastián, teniendo como escenario el colegio católico Reina del Mundo; su investigación en Lima se debatirá también entre si su padre fue víctima o victimario de abuso sexual en su juventud en el ambiente clerical.

“Todas las familias guardan algún secreto, pero algunas ocultan verdades tan oscuras que cuando salen a la luz, lo pudren todo. Jimmy cree que su existencia es perfecta: está por entrar a la universidad, su papá es admirador de la Catedral de Brooklyn y su madre es feliz ama de casa. Sin embargo, la abuela se enferma y él decide viajar a Perú para cuidarla, el contacto con las viejas amistades limeñas de su padre le abrirá una ventana hacia un pasado que ignoraba y más le valdría nunca haber conocido”, advierte la presentación editorial de “Y líbranos del mal”.

Aunque los personajes no corresponden a la realidad, Roncagliolo expresó a este Semanario: “Lo que a mí me interesa es precisamente llegar a donde no hay fuentes reales. Las cosas más importantes, justamente porque ocurrieron en silencio, nadie te las va a contar, y es entonces donde se abre un espacio para llenar esos vacíos mediante la ficción”.

En cualquier caso, en torno a Sebastián, papá de Jimmy, que oculta un pasado con claroscuros, el novelista peruano manifestó: “Lo que más me interesa de Sebastián no es que se parezca o no a alguien real, sino que representa a muchos personajes como él, que son víctimas y a la vez victimarios”.

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DESPUÉS DE MARCIAL MACIEL

Para escribir “Y líbranos del mal”, Santiago Roncagliolo reconoció que su novela “se alimenta de narraciones de diversos géneros y países”, como el libro de no ficción de Carmen Aristegui “Marcial Maciel: historia de un criminal” (2010).

“El libro de Carmen Aristegui ‘Marcial Maciel: historia de un criminal’ me interesó mucho porque habla del jefe y no de las víctimas, y esto es lo que yo estaba buscando más, buscar retratos de gente que podría servir para mi personaje. El abuso no es tanto una cuestión de sexo, como una cuestión de poder, una cuestión de someter a quien ha entregado su vida a tu servicio”.

Incluso recordó cómo hace una década los casos de pederastia por parte de clérigos empezaron a abundar desde la denuncia pública:

“Recuerdo un cura en mi colegio que tenía la mano larga, no era tan grave como los personajes de la novela, pero eso era abuso y nunca me pareció raro ni grave, ni a mí ni a otros chicos del colegio, nos reíamos del cura y contábamos chistes sobre él. Hace 10 años me tocó ver las denuncias en la televisión, y claro, eso no se podía hacer, era algo que no debía hacer alguien en quien confiabas. Muchos descubrieron que habían sido víctimas cuando se empezó hablar de estas cosas, y a decir que no podían hacerse”.

 

LAS REFERENCIAS LITERARIAS

Además de títulos como “Marcial Maciel: historia de un criminal”, de Carmen Aristegui, Roncagliolo reconoció algunas otras referencias literarias que influyeron al narrar “Y líbranos del mal”.

“Me gustan mucho los libros de Joyce Carol Oates, una escritora de thrillers emocionales, que explora la facultad de las personas de hacerse el bien y de hacerse el mal, ella fue un referente importante. Como crecí en la América Latina de la prosa frondosa, me gustan mucho los escritores que son muy concisos, muy directos, muy económicos, y trato de hacer que el lenguaje sea muy económico para que te metas en la vida de los personajes, sufras con ellos, te emociones con ellos, te asustes con ellos”, describió el autor.

A propósito del suspenso que imprime en cada capítulo de “Y líbranos del mal”, hasta la forma de contar cada capítulo tiene su explicación:

“Me plantee cada capítulo como un cuento. Pensé mucho en Raymond Carver, siempre terminaba los cuentos sin terminar de decir qué pasó, justo cuando quieres saber qué va a pasar”.

 

“NO QUERÍA SER DESAGRADABLE”

Considerando que el abuso y la pederastia son temas muy espinosos, ¿cómo fue esa búsqueda del tono de tu novela?, cuestionó ZETA a Santiago Roncagliolo.

“No quería ser desagradable, es un regodeo caer en el amarillismo. Entonces, para lo que me servía un personaje como Jimmy, es porque él solo ve lo que está pasando a través de otros personajes, le van abriendo pequeñas ventanas de lo que ocurrió, pequeñas rendijas, y él tiene que completar qué pasa detrás de una puerta o qué relación tienen entre sí dos personajes, y eso me gustaba, porque también lo tienen que completar los lectores; los lectores toman muchas decisiones en este libro sobre su propia experiencia, sobre sus propias ideas.

“A veces los lectores toman de hecho decisiones muy interesantes: en la promoción de la novela, los lectores me han hecho ver que en el fondo lo que Jimmy va a encontrar es una historia de amor que en cualquier otro sitio quizás habría sido bonita o incluso irrelevante, pero justo ocurrió en el infierno e hizo explotar ese infierno. Los lectores de esta novela van encontrando sus propias lecturas de los personajes, eso es fascinante, porque es como si se volviese a escribir cada vez que alguien la lee”.

¿Qué no querías que fuera tu novela?

“No quería que fuese maniquea, que tuviese clichés morales; no quería que los lectores se sintiesen incómodos a la hora de decidir si lo que hacen los personajes está bien o está mal, creo que lo que ellos hacen, se alimenta de emociones que todos tenemos. Me interesa que el lector explore la oscuridad que hay en su interior”.

Fotos: Cortesía Xavier Torres-Bacchetta

 

EN LA HISTORIA

El viaje que el protagonista de “Y líbranos de mal” emprende de Nueva York a Perú, es también un viraje a la década de los 60 y 70 en torno a la educación en colegios católicos como el Reina del Mundo de Perú.

“En los años 60 hay un movimiento muy aperturista en la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano II y a la atmósfera de los años 60, 70; algunos grupos de la realidad que inspiran esta novela se aferran, en el caso del grupo peruano, a las ideas de Primo de Rivera y de la falange española, consideran que tienen que salvar a la Iglesia en esta lucha del bien y el mal. Ellos decían que eran mitad monjes mitad soldados, para forjar ese carácter militar pasaban pruebas de humillación que los iban dejando a merced del líder.

“La verdad es que no creo que esta sea una época tan distinta a décadas anteriores, vivimos un regreso conservador importante incluso desde la izquierda. Una película como ‘Lolita’ (1962) tuvo muchas dificultades para hacerse porque era muy provocadora, pero se hizo; ahora no podrías hacer ‘Lolita’. Tenemos una sociedad, de derecha o izquierda, que se propugna cancelar historias, no hablar de ciertas cosas, establecer tabúes en la sociedad”.

En todo caso, ¿cuál es tu función como escritor de ficción en la búsqueda de una narrativa en la historia del tema del abuso y la pederastia?

“Me interesa mucho cómo el machismo destruye también a los hombres. Mis libros son de hecho muy masculinos, hay muchos hombres, porque también los hombres son obligados a encajar en modelos sexuales que quizás no les gustan. El caso de esta novela es muy interesante porque ocurre mucho sexo en un lugar donde no se puede hablar de sexo, ocurre el sexo entre hombres en el lugar más homófobo que se te pueda ocurrir en el universo”.

Roncagliolo concluyó:

“En ‘Y líbranos del mal’ me interesaba ese contraste entre lo que se puede decir y lo que se hace. La ficción permite iluminar zonas a las que la realidad no llega, te permite explorar mediante la imaginación las cosas que no averiguarás a ciencia cierta”.

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