Concesionario de Aeropuerto de Ojos Negros: contrato a modo

Foto: Enrique Botello
 
Edición Impresa lunes, 12 agosto, 2019 01:00 PM

La compañía tiene opción de compra completa o en fracciones y le garantiza que tendrá preferencia al revalidar el manejo por los próximos cinco años; en la zona solo hay una aplanadora, retroexcavadora y pipa de agua, y ocho hombres que a marchas forzadas adecúan una pista para que el gobernador presencie un primer despegue o aterrizaje

El gobernador Francisco Vega de Lamadrid otorgó a la empresa Aeropuerto Ensenada Internacional, SA de CV,  la concesión para construir y operar el aeródromo/aeropuerto en la delegación de Ojos Negros, con la posibilidad de privatizar el proyecto.

La entrega se publicó en el Periódico Oficial del Estado el 3 de mayo de 2019, enfatizando que el Ejecutivo le concede “irrevocablemente a el concesionario durante la vigencia de la presente concesión, la opción de compra de todo o parte del inmueble”.

Para que el apoderado legal Raúl Sebastián Romo Carrillo pueda ejercer el derecho de compra, es necesario que notifique por escrito al Gobierno del Estado para que este “proceda a subdividir e iniciar las gestiones necesarias para desincorporar del dominio público dicha fracción de terreno”.

La inversión del Gobierno del Estado es de 217 millones de pesos, y la contraprestación que firmaron con la nueva empresa es un millón de pesos anuales, “concediéndole un periodo de gracia de cinco años para el inicio del pago de la contraprestación”.

La Ley de Concesiones advierte que esta será por cinco años, sin embargo, en el contrato está claro que Aeropuerto Ensenada Internacional, SA de CV tendrá preferencia para renovar por encima de cualquier otra compañía.

De esta manera se dejó sin efecto la primera propuesta enviada por el Ejecutivo estatal al Congreso de Baja California en 2017, de constituir el Aeropuerto de Ensenada como una Asociación Público Privada (APP).

SINDICATO CATEM YA MARCÓ TERRENO 

A 1.5 kilómetros por un camino de terracería, dentro del poblado de Ojos Negros y muy cerca de la comunidad Puerta Trampa, se encuentra la entrada principal al aeropuerto.

En ese sitio solo hay una caseta inutilizada y la estación meteorológica. A un costado, el vecino ejidal rodeó su predio con letreros de “No pasar, propiedad privada”.

Sobre el cerco metálico, los trabajadores del aeropuerto se protegieron colocando una lona con la leyenda Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), uno de los gremios sindicales más fuertes de México desde 2011.

Un kilómetro más adentro, sobre un camino vecinal en una zona prácticamente inaccesible, llevan a cabo la obra del aeropuerto, donde  apenas se pueden ver tres máquinas, una aplanadora, retroexcavadora y pipa de agua, formando una pista de tierra.

A casi 50 días de que concluya la presente administración estatal, el área está desolada y los ocho trabajadores dispersos maniobran bajo temperaturas de hasta 39 grados Centígrados.

Se esfuerzan por construir una pista de aterrizaje y cumplir con la promesa del gobernador “Kiko” Vega, de ver el despegue de la primera unidad aérea.

 

PROYECTO CORREGIDO Y AUMENTADO: SIDUE

El titular de la Secretaría de Infraestructura y Desarrollo Urbano del Estado (SIDUE), Alfonso Padrés Pesqueira, respondió que todo se hizo conforme a derecho. La concesión se entregó a la empresa que obtuvo el tercer lugar en la primera licitación 01/2017.

Aunque fue la compañía que presentó la propuesta menos favorable, al final fue la única que entregó una fianza por 250 millones de pesos y dio mayores posibilidades de crecimiento.

Fue así como el Estado buscó la siguiente alternativa que fue el segundo lugar, Landa, pero al solicitar la fianza, la compañía no pudo responder.

Finalmente, en octubre de 2018 se acercó el Grupo Aeroportuario de Cabo San Lucas, formó la razón social Aeropuerto Ensenada Internacional, SA de CV, Romo Carrillo.

“Él (apoderado) nos manifestó que si bien tenemos un proyecto de un aeródromo de mil 600 metros, le interesaría presentar un proyecto de una pista mayor, con casi 4 mil metros de longitud”, comentó Padrés Pesqueira.

Añadió que en la conversación entre ambos, le confesó que el ambicioso plan era con el propósito de que en un futuro se convierta en un aeropuerto de carga y después en un aeropuerto internacional de pasajeros.

“El de carga es más complejo”, apuntó el funcionario, no obstante, el concesionario habló de que así habría una opción de transporte de mejor calidad para los productos agrícolas de la región de San Quintín, Valle de Guadalupe, Maneadero e incluso Ojos Negros.

“La empresa tiene una visión comercial y, en vez de ir a Long Beach en

Estados Unidos hacia Oriente, con una aeronave de carga será mejor generar el traslado desde Ensenada”, aseguró.

“Nos dijo: ‘Yo sigo trabajando en la segunda etapa de 4 kilómetros, lleva mil 600 en proceso, cuando acabe con avioneta, aviones, aérea defensa marina, baños, plataforma de espera”.

Añadió que el plan seguirá de manera indefinida, para crecer a 3 kilómetros y convertirse en internacional, donde líneas aéreas pueden hacer uso de las instalaciones.

“Nos comentaban que están en adquisición similares a los de Aerocalafia para ofertar servicios donde no hay demanda”, subrayó.

Los polígonos del proyecto se adecuaron y en un inicio la pista sería de 730 hectáreas, pero bajó a 474, que es  lo indispensable para el nuevo plan.

Según Padrés, la compañía comprará dos aviones “tipo Aerocalafia”, con los que darán servicio de pasajeros a destinos donde no hay tanta demanda.

 

ANTECEDENTES

En 2017, el Congreso del Estado aprobó el acuerdo de conformar la APP. En la licitación 01/2017 el fallo fue a favor del consorcio Visión Desarrollos Inmobiliarios, SA de CV.

Según el trato, el consorcio invertiría el 49% del costo total del proyecto que rondaba en mil 212 millones de pesos, mientras el resto del dinero lo pondría el Estado.

El 6 de marzo de 2018, seis meses después de ganar la licitación, Visión Desarrollos Inmobiliarios renunció a firmar los contratos definitivos.

En su edición del viernes 15 de febrero de 2019, ZETA publicó que el consorcio debió ser sujeto a una sanción, por incumplimiento de contrato.

Sin embargo, en la circular 02/2017, el entonces titular de la SIDUE, Manuel Guevara Morales,  eliminó el inciso A, en el que se hace mención a la “garantía de seriedad”

Al eliminar la cláusula, Visión Desarrollos Inmobiliarios se libró de pagar 52 millones 246 mil 945 pesos por abandono del proyecto. La penalidad era del 5% del costo total de la obra.

Esto ocurrió el 23 de agosto de 2018, un día antes que se cumpliera el plazo de 180 días para celebrar el contrato constitutivo de la empresa de participación estatal mayoritaria para administrar, operar y construir el aeropuerto.

En marzo del año pasado, el representante legal Feliciano Campos Herrera notificó al titular de la SIDUE, Alfonso Padrés Pesqueira, su retirada del proyecto.

“Al realizar un análisis exhaustivo por los miembros de este consorcio respecto de las exigencias de dicho proyecto para mi representada, tomando en cuenta las implicaciones de precio, calidad, financiamiento, garantías, formas de pago, y no obstante que contamos con la experiencia y capacidad, nos vemos imposibilitados para continuar en el procedimiento para consolidar y construir la sociedad mercantil”, argumentó la empresa.

A la par de Visión Desarrollos Inmobiliarios, SA de CV, firmaron su deserción los asociados: All Proyecto y Obras; Arca del Pacífico; Constructora RJ Ingeniería; Constructores y Trituradores Pacnor; y Operador Sr. Antonio Santillán.

 

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