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martes, abril 9, 2024
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Issstecali: saturado, sin especialistas ni medicinas

El servicio médico del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Gobierno del Estado y Municipios de Baja California (Issstecali) en Tijuana está rebasado ante el incremento de la demanda de atención de especialidad y alta especialidad.

Obtener una cirugía en el hospital del fraccionamiento El Mirador puede llevar más de un año, debido a la carencia de especialistas, máquinas y quirófanos descompuestos, así como la cancelación de citas y estudios médicos por impago de servicios subrogados.


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Francisco Alberto Gómez Medina presidente seccional y estatal de la Agrupación de Jubilados y Pensionados, Foto: Julieta Aragón

El personal de salud en Tijuana se compone de 502 trabajadores (265 enfermeras y 237 médicos), considerando las clínicas de Las Palmas, Mariano Matamoros y el Hospital del Mirador, mientras que el número de derechohabientes supera los 51 mil, contando a las personas de Tecate y Rosarito que se ven forzadas a trasladarse para recibir atención de segundo y tercer nivel al no haber hospitales en sus localidades.

Por los problemas financieros que enfrenta la institución, la dirección del Issstecali proyecta con el recurso captado del segundo sorteo abrir un centro geriátrico en la clínica del Mariano Matamoros y convertir la clínica de Tecate en un hospital con 12 camas y un quirófano, en aras de reducir la saturación del Hospital del Mirador, que actualmente cuenta con 55 camas.

Ante el deterioro de las instalaciones y el servicio “deficiente”, la Asociación de Pensionados y Jubilados criticó que recientemente se haya hecho un convenio para añadir a los trabajadores de confianza del Ayuntamiento de Tijuana sin que primero se mejoren las instalaciones y se amplíe la plantilla de médicos especialistas.


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QUIRÓFANOS SIN FUNCIONAR RETRASAN CIRUGÍAS

A casi dos años de que comenzó a tener problemas en la tiroides, Ana Rosa Valadez compartió su peregrinar. Sólo en lo que va de 2024 ya le han reprogramado en tres ocasiones la cirugía para quitarle un nódulo.

“Primero la pusieron para el 9 de enero, luego para el 15 de febrero, y ahorita me la pusieron para el 8 de agosto, porque dicen que están en reparación dos quirófanos y solamente funciona uno, y hasta esa fecha ya van a estar en servicio todos”, argumentó.

Determinar que la iban a operar llevó un año, pues del médico general la mandaron al endocrinólogo, quien sugirió la cirugía, pero “en cirugía decía que sí, luego que siempre no; así me han traído, del tingo al tango, para mí el servicio médico ha sido malo, porque no te dan solución de nada”, considera Valadez.

Afuera del nosocomio en Playas de Tijuana, un maestro jubilado que vive en Tecate expuso que debido a que el hospital tiene aparatos descompuestos varios estudios se subrogan, hay más desplazamiento para los pacientes. “Es muy difícil para mí, porque yo padezco de problemas musculares, me duele mucho mi cuerpo. A veces no se tiene carro, o el tiempo para ir de un lugar a otro”, dijo.

En ocasiones autorizan el estudio, ponen en lista de espera, pero luego resulta que cancelaron la autorización por falta de recursos. “En enero del año pasado me tocó ir a Neurología, es la última vez que vi al especialista. Vengo en agosto, porque es la fecha que me dan, y resulta que el doctor renunció porque no le pagaban”, reveló el entrevistado.

Dagoberto Valdez Juarez, director issstecali, Foto: Cortesía

Actualmente ya se subrogó el servicio de neurología en Tijuana. “Nos atiende, traemos la hoja y ahora sí le pagan. Vueltas y vueltas para el mismo resultado”.

Por su parte, Micaela comentó que a su esposo, un policía de Tijuana que requiere cirugía de rodilla, le han programado el procedimiento “mes con mes y no hay modo de que se lo hagan”. El 1 de marzo fue la última fecha que le dieron, pero al acudir a una cita le dijeron que no lo pueden atender porque el gobierno municipal “no ha pagado”.

Ama de casa, Micaela indicó que la institución no siempre tiene todos los medicamentos, por lo que la última vez tuvo que comprar dos con un costo de 230 pesos y no hizo el trámite de reembolso, ya que en su opinión, “no tiene caso estar viniendo, porque también me tienen vuelta y vuelta; queremos atención de la salud, porque si no, cómo trabajamos”.

La limitada inversión en el mantenimiento del hospital es visible. Faltan plafones en el techo, el piso tiene tramos desgastados, las bancas de urgencias están oxidadas. Durante las recientes lluvias se tuvieron que colocar baldes para captar las goteras en un pasillo. A una parte de las 55 camasdel nosocomio no le funciona el sistema para poner en diferentes posiciones el colchón, y hace unos días se registró una avería en los elevadores.

Tal situación de deterioro no es exclusiva del hospital de segundo nivel. Francisco Alberto Gómez Medina, presidente seccional en Tijuana y estatal de la Asociación de Pensionados y Jubilados, compartió que las instalaciones de Issstecali en Tijuana son las mismas de hace 25 años. En la clínica Las Palmas “tenemos dos años solicitando el sillón y la máquina para clínica dental”, sin que a la fecha se hayan adquirido.

Faltan cardiólogos, traumatólogos y anestesiólogos. Los especialistas existentes están sobrecargados de trabajo, lo que implica esperar meses para obtener una cita, y muchos compañeros de la tercera edad “ahorita están batallando mucho” por medicamento para cáncer, diabetes, y enfermedades comunes.

Aseguró que ante el servicio “deficiente” que brinda el Issstecali, hay “preocupación”, “malestar” y “zozobra” por la incorporación del personal de base del Ayuntamiento de Tijuana al desaparecer los servicios médicos municipales, pues presionará más la demanda al agregarse entre 7 mil  y 14 mil personas.

“Entendemos que la Ley garantiza el derecho de inscribir al trabajador al Issstecali y que el Instituto necesita recurso fresco, pero quién garantiza que el dinero que van a cobrarle al gobierno de Tijuana se va a quedar aquí, porque la práctica ha sido que lo metan a la licuadora para pagar a activos y pensionados, con el argumento de que la nómina de pensionados y jubilados no alcanza”, cuestionó Gómez Medina.

Farmacia del Issstecali en el Mirador, Foto: Cortesía

“Queremos que el recurso se quede en Tijuana y que antes de andar firmando convenios, primero contraten más médicos, especialistas, amplíen la infraestructura del edificio, que ni siquiera lo han pintado, que pongan más camas” y consulten a trabajadores y derechohabientes pues el servicio médico ya está “rebasado” y se resentirá aún más con el aumento de derechohabientes.

En entrevista con ZETA, Dagoberto Valdez Juárez, director del Issstecali, afirmó que 2 mil 574 trabajadores de confianza del Ayuntamiento de Tijuana fueron inscritos a la institución en enero pasado; con sus parejas e hijos, la cifra de nuevos derechohabientes ascenderá a 6 mil.

Con ello, el Instituto tendrá alrededor de 51 mil derechohabientes en Tijuana y 144 mil en el Estado, pero descartó que eso repercuta negativamente en la atención, ya que el incremento “no ha sido tan importante, es lo que hemos tenido en los últimos años, salvo este año que se adhirieron esos 2 mil 500”.

No obstante, reconoció que la demanda del servicio médico tanto de especialidad como de alta especialidad se ha visto incrementada en los últimos dos años, al restablecerse todos los servicios después de la pandemia de COVID-19.

“Tenemos convenios con institutos nacionales, como el Instituto Nacional de Neurología, y Neurocirugía. Con el Instituto de Pediatría, con el de Rehabilitación y otros que son de tercer nivel, donde el Issstecali le paga la consulta, le paga el avión al derechohabiente y al acompañante”, describió Dagoberto Valdez.

Otro servicio que se subroga es la radioterapia para pacientes con cáncer en Radioterapia y Cáncer Center en Tijuana, y en la UNEME de cáncer en la Secretaría de Salud en Mexicali, así como hospitalización de pacientes de salud mental en el Hospital de Salud Mental.

Goteras en un pasillo del hospital, en las pasadas lluvias, Foto: Cortesía

CONVERTIRÁN CLÍNICA DE TECATE EN HOSPITAL

Con el recurso captado con el segundo Sorteo del Issstecali, se proyecta habilitar dos centros de Geriatría: uno en Mexicali y otro en la clínica del Mariano Matamoros, en el Este de Tijuana.

Además de convertir la clínica Tecate en un hospital de 12 camas con un quirófano, para brindar servicio médico a derechohabientes de ese municipio y la zona aledaña de Tijuana, de ese modo “bajará la demanda en el (Hospital)  Mirador”.

Valdez Juárez admitió que en 2022 se tuvo “un problema” con anestesiólogos, pero ya se cuenta con la plantilla, con lo que el número de cirugías pasó de 6 mil 199 a 6 mil 820 en 2023 (un aumento de 621%). Mientras que en hospitales de Mexicali y Tijuana se hacen procedimientos de tercer nivel aun cuando son hospitales de segundo nivel.

A decir del funcionario, 2023 cerró “por arriba” del 90% de insumos para cirugías, y el abasto de medicamentos en promedio fue mayor al 85%.

“Ahorita hemos arrancado en 75% en promedio de todas las unidades del Estado y se reembolsa a los derechohabientes el costo de medicamentos no disponibles en Issstecali”.

El año anterior, el Instituto tenía un presupuesto aprobado de 8 mil 063 millones 554 mil 432 pesos, de los cuales 48.52% estaba destinado a la atención médica. El resto (4 mil 150.55 mdp) se destinaria al pago de pensiones de la burocracia.

Sin embargo, al tercer trimestre de 2023,  Issstecali había erogado 6 mil 702 millones de pesos a pensiones de los 10 mil 866.24 millones que tuvo de ingresos; gastó 474.2 millones de pesos para productos químicos, farmacéuticos y de laboratorio; 500.10 millones de pesos en servicios generales; y mil 358.14 millones de pesos en servicios personales.

Al 30 de septiembre presenta un saldo de 25 millones 085 mil 072 en inventario de Medicamentos, pero sobresale que el inventario en Almacén General tiene saldo negativo de 8 millones 265 mil 956”, según un análisis de ObserBC.

Autor(a)

Julieta Aragón
Julieta Aragón
Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco. Cursé la maestría de Periodismo Político en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y sigo en proceso de tesis. Soy reportera de ZETA desde 2017.
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