Empresarios y tráfico de privilegios

Foto: Internet/Muchas colonias de Tijuana carecen de servicios básicos
 
Opinionez lunes, 15 abril, 2019 12:00 PM

¿Qué calidad democrática esperamos con candidaturas que se trafican entre 10 y 50 millones de dólares? La competencia electoral este 2 de junio en Baja California y en Tijuana será una campanada nacional y la presentación desnuda de la 4T ante una ciudadanía harta, de abusos y de empresarios gánster secuestrando municipios y entidades.

En BC el gobierno y el sistema de partidos fueron penetrados por la maquinaria del crimen. Así se sentó el lavado de dinero en la política y eso crea un desastre. Desde la carcomida inseguridad pública y la criminalidad como signo solar, negocios turbios, moches, burocracia parasitaria que derrocha o se roba el limitado presupuesto, y ante una ciudad poco organizada, sin respeto a planes, controles y leyes.

Sin embargo hoy va a decidir una sociedad más inteligente, informada, crítica, inconforme y organizada que exige responsabilidad, honradez y cuentas claras. En un contexto donde el gobierno federal intenta poner el ejemplo en acabar la rapiña de la delincuencia oficial y poner un alto a la voracidad de la iniciativa privada.

La competencia democrática y limpia es indispensable, por el pueblo generalmente. La competencia democrática obliga al esfuerzo de pensamiento y acción, a la apertura antes, durante y después de gobernar. Obliga a escuchar a toda la sociedad y atender a la gran mayoría de gente sin voz, sin voto, ni conciencia clara de la necesidad de participar con derechos y responsabilidades ante los retos de cambio social y personal.

El estilo prianista, sin tocar las causas que la generan la violencia. La falta de oportunidades, de educación, cultura, salud y empleo remunerado, la ausencia de un sistema de justicia y equidad es lo que genera una sociedad bárbara, sin cultura cívica, ciega, violenta y abusiva. La conciencia y memoria colectiva de los ciudadanos tienen muy claro que en un cambio de régimen y en la 4T se deben acabar con los negocios turbios en la función pública municipal, con los mil vicios del PRIAN, con la discrecionalidad y con la corrupción en todas sus formas.

Los empresarios nacionales y extranjeros que se han beneficiado con creces, tienen una enorme deuda social con esta ciudad donde la mayoría de las colonias son de clase trabajadora con carencias de servicios básicos, condiciones urbanas y ambientales propias de la cuarta ciudad más importante de México y “la frontera más visitada del mundo”. Ese rezago debe ser un reto y vergüenza para cada político suspirante.

No vemos en los candidatos a gobernador y alcaldes quién ofrezca cubrir la deuda moral, con la transparencia, la inclusión social, la equidad, la rendición de cuentas, la autocrítica de los gobiernos

Al contrario, son demagogos que al llegar al poder queman sus compromisos de campaña y brota una agenda oculta de negocios.

Hasta hoy el municipio es una sociedad anónima expropiada en beneficio del grupo que llega con inconfesables compromisos y esa es una causa central de su crisis financiera como deuda pública creciente y anula cualquier probable inversión en infraestructura social, urbana, ambiental, educativa y cultural.

Así como el presidente, asumió en los hechos una política frontal contra la corrupción, la simulación, y los negocios privados criminales a la sombra del poder, el próximo alcalde de Tijuana y su cabildo deberían tener preparadas estrategias para romper el espinazo de la corrupción profunda en la estructura del ayuntamiento. Pero solo hay silencio. No vemos a ninguno de los candidatos a virreyes que brille o se inspire en los ejemplos de Morelos, Juárez o Cárdenas, por su visión de poder como patriotismo, austeridad, servicio y transparencia. De escuchar para gobernar, de ser foro abierto al diálogo abierto, de intenso trabajo político, social y de desarrollo de inversión pública en las zonas marginadas.

La mezcla del cártel empresarial que va a devorar el filo presupuestal del Estado y Municipio con negocios privados y candidatos con antecedentes nada transparentes nunca cumplirá con programas sociales serios y radicales para enfrentar el cáncer de la intoxicación social, el déficit en inversión pública cada día más grave, donde la estructura de todos los niveles es cómplice de cárteles. Y por esa agenda privada en la esfera pública no vemos una salida sana a la inseguridad pública que padecemos. ¿Cómo hacerlo si el crimen tiene el partido y el gobierno en la bolsa?

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es Académico del Instituto Tecnológico de Tijuana. Correo electrónico: [email protected]

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