Vulnerables a ciberdelitos

Fotos: Luis Carlos Sainz
 
Edición Impresa Lunes, 11 Febrero, 2019 01:00 PM

Más del 70 por ciento de usuarios de internet y redes sociales son jóvenes, 34%, menores de edad. Robo de datos personales, acoso sexual, ciberbullying, sustracción de fondos bancarios y porno-venganza, están a la orden del día. Otro fenómeno son las fake news. Ulrich Richter Morales y Alberto Nava Garcés, abogados expertos, hablan de los avances en la legislación para atacar el problema

El costo de los delitos informáticos en México varía de los 3 mil hasta 8 mil millones de dólares por año, de acuerdo a la compañía de ciberseguridad u observatorio que sea consultada sobre el tema. En lo que sí coinciden los estudios, es en el aumento de este tipo de conductas que producen pérdidas de carácter financiero, patrimonial o relativo al honor.

Infortunadamente en el país no existe una estadística confiable sobre el tema, pues en cada fiscalía estatal y en la General de la República (FGR), los delitos se clasifican en diversos tipos penales que no dejan en claro cuando se trata de una conducta derivada del uso de las tecnologías de la información y la comunicación.

Según el Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2018, 79.1 millones de mexicanos tienen acceso a internet, un 12 por ciento más que el año inmediato anterior.

El estudio realizado por la Asociación de Internet MX también detalla que el 89% de los usuarios se conectan para acceder a redes sociales, y el 84% para la administración de sus correos electrónicos.

El internauta mexicano pasa conectado a internet un promedio de ocho horas con doce minutos diarias; 51%  son hombres y 49%, mujeres. La edad fluctúa entre los 6 y 44 años, segmentada en cuatro grupos etarios muy pareja; de 45 años en adelante, la conexión disminuye sensiblemente.

Aunque ninguna persona, por sexo o edad, está exenta de ser víctima de un ciberdelito, son los menores de 18 años quienes, debido a su falta de madurez y de malicia, se encuentran en un rango de mayor peligro, asegura la oficial de la Policía Federal, Fernanda Cerda, quien realiza tareas de prevención del delito en escuelas de nivel básico y medio superior.

Del total de usuarios de internet, el 71%  tiene menos de 35 años de edad y el 34% son menores. Ellos están muy metidos en redes sociales, mientras que las personas de una mayor edad están cerrando sus cuentas de redes ante alguna mala experiencia o temor.

Otro tema son las llamadas fake news (noticias falsas), que buscan desorientar y desinformar a los usuarios, señala Ulrich Richter Morales, abogado que ya ha entablado con éxito acciones en contra, al dañar la imagen, reputación o dignidad de las personas, al ser información difundida a través de los gigantes tecnológicos.

Ulrich Richter Morales

El mal uso de estos medios también podría a llegar hasta el ciberterrorismo, un nuevo fenómeno delictivo del Siglo XXI que analiza el doctor Alberto Nava Garcés, investigador académico que, destaca, la legislación existente en México no es suficiente, pero se da una respuesta generalizada a los sucesos.

 

DELITOS INFORMÁTICOS

Fernanda Cerda, oficial de la Policía Federal, advierte de los peligros del internet y las redes sociales a los adolescentes y jóvenes adultos, y confirmó que el número de usuarios de algunas redes como Facebook e Instagram, ha disminuido ante la experimentación de algún riesgo.

“Antes todo mundo quería estar allí y luchaba por acrecentar el número de amigos o seguidores. Conforme ha pasado el tiempo es mayor el número de personas que han cerrado sus cuentas de redes ante tantos problemas y riesgos que se están registrando”, dijo la experta, quien además ponderó las ventajas de los avances tecnológicos, como el acercamiento en la comunicación de las personas; pero también enfatizó que se han convertido en un problema social al fragmentar a la familia, aunque sus integrantes se encuentren juntos y bajo el mismo techo.

Otras desventajas, son la adicción que generan los teléfonos u ordenadores móviles y los accidentes viales por el uso del chat, sobre todo en carreteras federales, donde el exceso de velocidad pasó a segundo término y el estado de ebriedad a tercer término. Además de la posibilidad de convertirse en víctima de ciberdelitos.

Según Cerda, los delitos informáticos van muy encaminados hacia los delitos patrimoniales como el robo o el fraude. También la extorsión. Citó como ejemplo la falsa venta de vehículos de empresas refresqueras o cerveceras importantes del país que se anuncian por internet a precios muy atractivos. La gente deposita la mitad del dinero y cuando van a alguna de las plantas oficiales, se dan cuenta que se trataba de un fraude.

Otros delitos cibernéticos son los que se dan a través de la banca electrónica al entrar a portales falsos que aparentan autenticidad; el phising, que es el robo de datos personales a través de correos o mensajes de texto que señalan alguna posible irregularidad en cuentas bancarias y solicitan información confidencial; y el secuestro de información, donde se solicita dinero como rescate para desbloquear algún equipo de cómputo infectado intencionalmente con un virus.

Los adultos también caen en fraudes como el conocido como “Virus de la Policía Federal”, con supuestas multas por robo de internet o visita de páginas con contenido pornográfico. Los falsos premios donde el “ganador” tiene que hacer envíos de dinero para facilitar la entrega de lo ganado y  las estafas a través de ofertas o monederos electrónicos en compras a portales que desaparecen en unas cuantas horas.

Sin embargo, los fenómenos que más se están repitiendo son los de la familia “ing”: sexting, ciberbullying, mobbing y cibergrooming.

“El sexting es el envío de mensajes o fotografías eróticas, o bien, videos sosteniendo relaciones sexuales o cualquier cosa que tenga que ver con sexualidad desde un dispositivo”, señala la agente policial, quien advierte:

“Una vez que una imagen sale de mi celular, pierdo el control total sobre ella. No hay forma de pararla. Por eso, mucho cuidado con lo que hacen, a quién se lo mandan”.

En cambio el ciberbullying es una extorsión o chantaje para no revelar algún material (imágenes, videos o documentos). También se le conoce como porno-venganza. Jóvenes se han suicidado por ello.

“El mobbing es lo mismo que el ciberbullying, pero entre adultos”, aclaró.

En el cibergrooming los usuarios de redes sociales reciben invitaciones de personas que no conocen y les aceptan. No son de la misma escuela, ni viven en la misma ciudad, ni tienen amigos en común. Les envían mensajes adulándoles. Se establece relación con una persona sin rostro. La delincuencia utiliza artimañas para enganchar a los jóvenes o mujeres, no sólo les ocurre a los más chicos. No se sabe quién está detrás de la pantalla (ni siquiera si es real) y se les comparte toda su información.

“Antes se tardaban hasta quince días para convencer a un menor de que se tomara fotografías o videos sin ropa… hoy son minutos”, aseguró la oficial, quien alerta a las jóvenes a no creer promesas de que las convertirán en modelos o llevar de viaje, ya que así operan las redes de trata de personas con fines de explotación sexual o laboral.

 

NOTICIAS FALSAS

Además de abogado, Ulrich Richter Morales es activista ciudadano, y en el ejercicio de ambas actividades ha visto que el internet y las redes sociales son herramientas de poder ciudadano muy útiles para ejercer la libertad de expresión, protestar y exigir el cumplimiento de los deberes de servidores públicos y funcionarios electos por voto popular.

Por desgracia, también ha conocido las llamadas fake news que transforman las percepciones a través de mentiras. “Las fake news son aquellas noticias falsas que bajo la apariencia de ser ciertas, hoy están inundando todos los espacios del internet y de las plataformas digitales. Debido a que esto es un virus que está impregnando la vida de la era digital y el internet, su gran capacidad de ataque o de daño, se ha iniciado una época de la posverdad, donde una serie de noticias falsas se toman como verdaderas y está iniciando una nueva era de la desinformación”, planteó.

Alberto Nava García

El maestro en Ciencias Penales puso como ejemplo “el caso de que Juan Gabriel no ha muerto o va a revivir. Y hay gente que en verdad lo cree. Antes no tenía ni un escalón de vida esta nota falsa y hoy vemos que ha tenido un gran desarrollo creando una expectativa, con todo y que ha sido desmentida por los abogados que llevan la sucesión de Juan Gabriel”.

Entrevistado por ZETA, Ulrich Richter expresa que como el internet es tan abierto, cualquier persona tiene acceso a éste y dice lo que quiera o inventa lo que quiera.

“En este caso, hay ciertos intereses que aprovechan este anonimato del internet para divulgar este tipo de noticias. ¿Para qué? Para desviar la atención de autoridades o de un núcleo poblacional, y aprovechar alguna situación que les favorezca. Creo que siempre hay un interés en estas fake news, que es desorientar o llevar agua para su molino, como ocurre en las épocas electorales, donde los contrincantes políticos se atacan”, agregó el litigante.

Por la velocidad del internet y ahora de redes sociales, es inmediata la inundación y réplica de una noticia que se propaga a alta velocidad.

El hombre, autor de varios libros como “El Ciudadano Digital, Fake News y Posverdad en la Era de Internet”, aseveró que la cantidad de daño que producen las noticias falsas depende del escenario donde impacten. “Por ejemplo, en la arena electoral, se desea herir a tu contrincante, aniquilar a tu contrincante, y todo esto va a dañar la imagen, reputación o dignidad de las personas. Dicen, ‘bueno, vamos a atacarla a través de una fake news para dañarle, perjudicarle’. Hoy ponen el nombre de cualquiera, tu biografía, y aparece tu nombre en internet o en el buscador de Google”.

Hoy en día, las redes sociales empoderan al ciudadano. Al bueno y al no tan bueno.

Las personas pueden expresar libremente su parecer sobre temas deportivos, políticos, artísticos y sociales en general, pero algunas lo hacen para denostar o perjudicar.

“El ser humano, como todo, utiliza el internet para bien, pero hay otros que lo utilizan para mal”.

Como abogado, el entrevistado conoce perfectamente los delitos que generan los medios de esta naturaleza, “hay varios: robo de identidad, cuando se apoderan de tus fotografías o documentos y se hacen pasar como si fueras tú. Hay una serie de delitos informáticos, desde que te hackean tu cuenta de cheques, que te la vacíen, hasta la trata de personas, que hoy en día este delito tan lacerante, tan repugnante, se transmite o lleva su conducto a través de redes sociales o internet”.

En su libro, Richter explica el precedente de que un ciudadano digital puede someter a un gigante tecnológico, aunque sea extranjero, a juicio en tribunales mexicanos, como él mismo lo ha hecho. Pone en contexto al lector sobre el derecho a la información, la libertad de expresión y sus límites, “cuando esta libertad de expresión tiene un mayor aumento en los casos de servidores públicos”, resumió.

 

HAY LEYES, PERO FALTA RESPUESTA

Alberto Enrique Nava Garcés, es especialista en Derecho penal, amparo y nuevas tecnologías aplicadas al Derecho.

Doctor en Derecho e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales, se ha dedicado a estudiar durante varios años los delitos informáticos. Le preocupan las nuevas generaciones.

“Los que vienen después de mí, empezaron a depender mucho de la tecnología: datos, información, vida personal, redes sociales, comunicaciones. Todo este tipo de cuestiones se han colocado en las nuevas tecnologías, ¿qué pasa cuando se ven atacadas, cuando se roba información, etcétera? ¿Qué hacemos con ese fenómeno?”, reflexionó en entrevista con ZETA.

Nava sigue preguntando. Y él mismo se responde. “¿La Ley realmente es suficiente? No, se da una respuesta generalizada. Nos damos cuenta que el delito puede cometerse desde distintos puntos del planeta, sin embargo, no se le podría aplicar otra Ley que no sea la que está disponible. Por eso hay que buscar precisamente colaboración internacional para darle respuesta a esta clase de fenómenos”.

En cuanto a la legislación en la materia en México, asegura que hay con qué hacerle frente a muchas conductas y está en diversas codificaciones tanto penales como en otras ramas, “desde las pequeñas cosas, como la vida personal de cada quien, hasta las grandes empresas, pueden ser susceptibles a ser atacadas por un hacker, por algún delincuente informático, y hay que estar al día en esas cuestiones. Podemos hablar desde el mero robo de información hasta un ciberterrotismo.

“Claro, tenemos que buscar medidas, desde que la tecnología dé respuestas a la misma tecnología, que no sea siempre el Derecho, pero también en el caso extremo o momento en que no hay otra respuesta, el Derecho penal esté a la altura del problema”.

Nava Garcés finalizó la charla al afirmar que se trata de partir de un sentido común en el uso de las tecnologías, de tener mucho cuidado en cómo se utilizan, saber cuáles son los riesgos y hacerse de recomendaciones, como las que se sugieren en “Ciberdelitos” (2018, Tirant lo Blanch), el más reciente libro que coordina junto a una docena de autores de España, Argentina, Brasil y México.

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