La oscuridad


 
Cartaz Lunes, 20 Agosto, 2018 12:00 PM

Va la niña caminando

en la oscura serranía

y sus manos cual palomas

con gran empeño la guían.

 

Sus ojos son dos estrellas

extraviadas en el cielo,

sin aquel brillo de antaño

de bellísimo lucero.

 

Nada es fácil en la vida

sin el abrigo del sol

ni el amparo de la luna

cuando llega el desamor.

 

Se oye el canto de un jilguero

y la niña se detiene,

para escuchar su tonada

mientras lo mira en su mente.

 

Lo observa tan pequeñito

y le sorprenden sus notas,

de cantador zalamero

que con su voz la enamora.

 

Abre los ojos inquieta

cuando el aroma percibe,

de un jardín lleno de flores

bellas rosas y alhelíes.

 

No le importa estar a oscuras

porque escucha y puede oler,

mientras siente la caricia

del viento al amanecer.

 

El amor crece en su pecho

como bella flor silvestre,

ella no ve con los ojos

sino con su alma perenne.

 

Su vida la vive a oscuras

pero persigue de frente,

lograr sus sueños y metas

y todo lo que ella quiere.

 

Al cielo sube las manos

embriagada de emoción,

pues las gracias quiere dar

con todo su corazón.

 

Lourdes P. Cabral

De su libro “Manantial de Amor”

San Diego, California 

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