Tengan mucho cuidado


 
En Zerio Lunes, 18 Junio, 2018 12:04 PM

Hoy iba saliendo de la casa y se me acercó una persona muy amable, bien vestida (no tipo cholo ni nada), me saludó y me dio un papel de color verde claro; tan pronto lo agarré, me empezaron a dar mareos, escalofríos, temblores, empecé a ver borroso, se me nublo la vista y sentí que me desmayaba. ¡Vaya!, era el recibo de la luz.

Autor: Anónimo de la CESPT.

 

Ahora sí que está en ruso

Van dos mexicanos al Mundial de Fútbol  a Rusia y uno de ellos le pregunta al otro:

—Compa, ¿cómo demonios le vamos hacer para pedir la comida?

Y el otro le responde:

— ¡Déjame eso a mí, verás cómo me entiendo rebien con estos pinches rusos!

Llaman al mesero y le dice….

— ¡Amigosky quierosky ordenosky arrosky consky frijolosky negrosky y un bistesosky reportadosky!

— Al poco rato, el mesero le trae arroz con frijoles negros y un buen bistec, tal como lo pidió y dice el otro…

—Oye, estás bien Zague, ¡qué fácil le agarraste al idioma ruso! ¡Es todo amigo, estás pesado!

El mesero les contesta:

—Tuvieronsky suertosky mensoskys, que soy chilangosky, porque sinosky iban a comer puritita basurosky… ¡los dosky!

Autor: Maestro de chino.

 

Lección de política

Una maestra de escuela les comenta a sus alumnos que ella apoya a Morena, entonces pide que levante la mano, todo aquel que también la apoye. Todos en clase, levantan la mano, excepto una niña que estaba sentada al fondo del salón.

La maestra la miró con sorpresa y le preguntó:

— ¿Por qué no levantaste la mano?

—Porque yo no apoyo a Morena señorita.

La maestra extrañada, preguntó de nuevo:

—Y si no simpatizas con Morena, entonces, ¿con quién simpatizas?

— ¡Con el PAN! Respondió orgullosa la niña.

La maestra un poco incomodada exclamó:

— ¿Y cómo es que puedes ser de PAN?

La niña, muy tranquila respondió:

—Mi madre es del PAN, mi padre es de PAN y mi hermano también es del PAN… ¡Por eso yo también soy del PAN! Remató orgullosa y convencida la pequeña.

—Bueno. Replicó irritada la maestra.

—Pero eso no es motivo para ser del PAN. Tú no tienes por qué ser lo que son tus padres. Por ejemplo, si tu madre fuera alcahueta y secuestradora, tu padre vago; alcohólico y patológicamente necio; tu hermano, ignorante y transa; y toda tu familia fuera conflictiva, peleonera y floja; entonces, ¿tú que serías?

— ¡Pues sería de Morena, maestra!

Autor: Anónimo del PRIAN.

 

Análisis

Meade es trabajador y no ha convencido a los trabajadores. Anaya es joven, pero no ha convencido a los jóvenes. “El Bronco” es un ranchero, pero no ha convencido a los rancheros. “El Peje” es bien atarantado y ahí la lleva.

Autor: Anónimo de una escuela de Ciencias Políticas.

 

Recomendaciones

En un restaurante, un mesero se acerca a una pareja de comensales para tomarles la orden. En eso, la mujer dice:

—Antes de hacer nuestra selección, tenemos una pregunta.

—A ver, dígame.

—No comemos lácteos, huevos, carne ni gluten. ¿Qué nos recomienda pedir?

—Un taxi, señorita.

Autor: El mesero, quién más.

 

Pura vanidad

Una mujer de 45 años sufre un ataque al corazón y mientras está en la mesa de operaciones, tiene una experiencia cercana a la muerte. Ve a la muerte y le pregunta si en verdad se va a morir. La muerte le dice que no, que va a vivir 30 o 40 años más.

Se recupera y decide aprovechar que ya está en el hospital y hacerse una liposucción en los muslos y el abdomen. Después de dos semanas y ya recuperada, pide un préstamo al banco para hacerse una cirugía estética.

También se levanta las bubis, se agrega un poco de silicón en la retaguardia, se arregla la nariz; silicón en los labios, fuera las arrugas y las patas de gallo.

Se hace un tratamiento de varices y celulitis, paga por adelantado 120 sesiones de masajes; se engrapa el estómago, se saca dos costillas y realiza algunas otras artimañas posibles para rejuvenecerse…

Piensa que si va a vivir 30 o 40 años más, mejor que se vea estupenda.

Cuando por fin sale del hospital, tras su última operación, cruza la calle y……. ¡zaz!, que la atropella una ambulancia y se muere.

Al estar nuevamente frente a la muerte, le pregunta:

— ¡Pero bueno! Tú me lo prometiste, ¿no que iba a vivir 30 o 40 años más?

—Pues sí, bruta, pero no la amueles, ¡no te reconocí!

Autor: Una cumpleañera.

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