La pugna por el futuro de los mexicanos

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Opinionez Lunes, 7 Mayo, 2018 12:00 PM

Toda elección es una confrontación, un contraste entre lo que propone un partido frente a lo que propone otro. Cada partido representa una parte de la sociedad. Cada partido debería representar un segmento social, el de los pobres, trabajadores, ricos, grandes empresarios.

El mundo ideológico no es tan amplio: izquierda, derecha o centro, y combinaciones de ellos. Se le denomina así porque en la convención francesa de 1789, los jacobinos, los más radicales, se sentaban a la izquierda del presidente de la convención, y los girondinos, los conservadores, a la derecha. De ahí surge el nombre de izquierda y derecha.

Hoy, esa denominación tiene que ver con quién tiene posiciones políticas más cercanas al pueblo y a los trabajadores. En contraste están los partidos que aglutinan y defienden los derechos de los terratenientes, de los banqueros, de los del dinero. En México ya no existen confrontaciones ideológicas, por eso ahora se confunde el PRI con el PAN, porque al desaparecer o cambiar en la Constitución, los artículos 3, 27, 33, 115,123 y 130, que le daban sentido ideológico a la Revolución Mexicana y creaban una marcada diferencia entre ambos partidos, desapareció. Ahora son los temas de seguridad, corrupción, aborto, matrimonio entre sexos iguales, lo que los divide, por eso se ha conformado lo que la gente ha llamado PRIAN.

Todo viene desde la elección de 1988, donde la deslegitimación de la elección de Salinas, quien cedió y negoció posiciones y reformas con el PAN, para darle fortaleza y legitimación política a su gobierno. Primero fue Mazatlán, después Guanajuato y posteriormente, muchas más “concertacesiones”, como le llamaban los priistas, fueron empoderando al PAN. Todo lo que creaba tensión ideológica entre el PRI y el PAN se eliminó de la Constitución, por eso ahora parecen hermanitos.

Desde esta perspectiva, la elección de 2018 es más que una mera elección. Es la pugna entre las fuerzas progresistas y las conservadoras del PRI y del PAN; es el hartazgo de un pueblo que quiere gritar ya basta, a quienes hay ejercitado el poder en los últimos años. Es la lucha por un nuevo futuro para la nación. Les pregunto a ustedes, lectores, ¿quién ha sido beneficiado con la nacionalización de la banca? ¿Quién de ustedes ha ganado algo con la creación del Fobaproa? ¿Quién se ha beneficiado con la Reforma Energética? ¿Hay gasolina más barata? ¿El gas, la electricidad, cuestan menos? ¿Qué beneficios ha tenido el pueblo con el otorgamiento de miles de concesiones mineras?

Según Martínez Veloz, se ha extraído más oro en México que en la época en que éramos una colonia española. ¿Qué ganó el pueblo con que los bancos mexicanos hayan ganado más de 137 mil millones de pesos, 28.4% más que 2016? Nada, absolutamente nada. Todas las ganancias fueron para un pequeño grupo, muchos de ellos extranjeros.

De acuerdo a Peña, en su gobierno se han captado 171 mil millones de dólares, ¿qué hemos ganado los mexicanos con esta inversión, salvo sueldos de miseria para algunos miles? Nada, casi nada. ¿Se han dado cuenta de quiénes son los que defienden las reformas estructurales de Peña? Banqueros, ricos, empresarios poderosos, inversionistas extranjeros, analistas bancarios o de la Bolsa de Valores. Son los que dicen que si gana AMLO, la inversión extranjera caerá y que echar atrás las reformas estructurales, sería un retroceso.

La reforma hacendaria le significó al gobierno, en 2013, 3.9 billones de pesos. Analicen ustedes si hay mejores hospitales, medicinas, escuelas, mejores sueldos a los empleados públicos. No, mil veces no. Los sin tierra, sin casa, sin patrimonio siguen iguales. Dicen que votar por AMLO es volver al pasado, pues los campesinos quieren volver a tener “Conasupo” para acabar con los coyotes en el campo, para tener precios justos y compradores seguros. Quieren que regrese Fertimex, para que haya fertilizantes a precios accesibles. Quieren que regrese Banrural, para que en el campo haya créditos oportunos y baratos. En la frontera norte queremos que regrese la Zona Libre y que se restablezca el programa de apoyos al desarrollo de la frontera norte y sur. Los mexicanos queremos que la gasolina regrese a precios del pasado. En síntesis, esta elección es más que una simple contienda. Es la pugna por recobrar un mejor futuro a los mexicanos.

Nos dice el Presidente que no votemos enojados; yo digo lo contrario, hay que expresar nuestro enojo y correr a los políticos inútiles y corruptos.

 

Amador Rodríguez Lozano, es tijuanense. Ha sido dos veces diputado federal y senador de la República por Baja California; fue también ministro de Justicia en Chiapas. Actualmente es consultor político electoral independiente y vive en Tijuana. Correo: [email protected]

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